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Popular espera tener constituido su banco malo en el primer trimestre de 2017 y sacarlo a Bolsa

El banco asume que presentará pérdidas a final de año

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El consejero delegado del Banco Popular, Pedro Larena (c), acompañado por el director financiero y el subdirector general de la entidad, Javier Moreno (i) y Carlos Balado (d). EFE/Fernando Alvarado

MADRID.- El consejero delegado de Banco Popular, Pedro Larena, ha avanzado este viernes que la entidad tiene previsto tener constituida la estructura de su entidad especialista en gestión inmobiliaria en el primer trimestre de 2017. El banco planea crear una sociedad independiente de la entidad para acoger un volumen de activos brutos cercano a los 6.000 millones de euros y tiene la intención de sacarla a Bolsa.

"Tenemos la experiencia de nuestra ampliación de capital hace pocos meses, que ha sido un éxito. Queremos dar liquidez al accionista, que va a tener una participación sin desembolsar ningún dinero en esta nueva empresa", ha destacado Larena en rueda de prensa de presentación de resultados.

El banco tiene previsto incorporar a esta sociedad Aliseda, compañía que se encarga del servicing de los inmuebles del grupo, que aunque "no es una clave imprescindible", sí hace "más atractivo el proyecto denominado Sunrise", según ha apuntado el directivo.

El director financiero del banco, Javier Moreno, ha avanzado que la posible adquisición de Aliseda se hará mediante fondos propios.

Aliseda Servicios de Gestión Inmobiliaria nació en enero de 2014 con el fin de gestionar el negocio inmobiliario de Popular. La sociedad está participada por el banco y por los fondos Värde Partners y Kennedy Wilson, a los que vendió la mayoría del accionariado en 2013.

El consejero delegado de Popular ha reafirmado la intención del banco de reducir sus activos improductivos en 15.000 millones de euros a 2018, un objetivo que si bien es ambicioso, ve "realista". En este sentido, Larena ha explicado que hasta ahora se ha dado salida a los inmuebles a través de la red, pero ha indicado que existe otra serie de palancas adicionales que son buenas para desinvertir, entre las que ha citado las ventas mayoristas, ventas por Internet o la venta a medianas empresas de grupos de activos. "Queremos reducir todos nuestros activos improductivos para centrarnos en otros segmentos, como las pymes o la banca privada", ha precisado.

Larena, además, ha asumido que el banco presentará pérdidas al cierre del ejercicio, pero ha señalado que cuenta con las provisiones necesarias para cubrir estos riesgos. "Los accionistas e inversores en general entienden este saneamiento que estamos haciendo en nuestros activos y no esperamos que se tome a mal. Todo el mundo lo entiende y lo conoce, porque lo hemos dicho con antelación", ha indicado Larena en rueda de prensa de presentación de resultados.

La entidad que preside Ángel Ron ha presentado un beneficio neto de 94 millones hasta septiembre, un 66,1% menos que el mismo periodo del año anterior.

Pese a todo, Larena insiste en que Popular "es un banco" con un negocio principal que es "un lujo" y que "no tiene parangón", al tiempo que ha recordado que aspira a alcanzar un retorno sobre el capital tangible (ROTE) del 16%, una cifra que es "raro" encontrar en el mercado.

Popular afirma que ya ha hecho "todo el esfuerzo que podía hacer" en la reducción del ERE

El consejero delegado de Banco Popular ha señalado que la entidad ya ha realizado "todo el esfuerzo" que podría hacer a la hora de ajustar el plan de reestructuración de oficinas y empleados que lleva a cabo, y ha apuntado que las condiciones que han ofrecido a los trabajadores que se verán afectados son "razonables y generosas". "Estimo que hemos hecho ya todo el esfuerzo que podemos hacer tanto en condiciones, donde lo que ofrecemos es razonable y generoso, como en el cierre de oficinas y en las categorías que podemos aplicar el ERE sin hacer daño", ha explicado Larena en rueda de prensa de presentación de resultados.

La entidad está inmersa en un proceso de reestructuración que afectará a 2.592 personas y que supondrá el cierre de unas 300 oficinas. Estaba previsto que en un principio salieran de la entidad unos 2.900 trabajadores, una cifra que se ha reducido un 10% fruto de las negociaciones con los sindicatos.

Larena ha indicado que está previsto que las conversaciones con los sindicatos concluyan la semana que viene y ha añadido que las negociaciones "van bien". "Los sindicatos cumplen sus funciones y nosotros estamos haciendo un esfuerzo para acercar posiciones", ha apostillado.

En lo que va de año, el banco ha cerrado unas 60 oficinas con rentabilidad negativa y ha abierto otras 20 en zonas donde hay un mayor potencial de negocio. Hasta el momento, 231 personas han abandonado la entidad, la mayoría de ellos con acuerdos de prejubilación, según ha explicado el director financiero de la entidad, Javier Moreno.