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Reconstrucción coronavirus España recupera en mayo un tercio de las empresas que cerró la pandemia

La estructura productiva del país comienza a mostrar signos de recuperación con aparente vigor, aunque también con incógnitas, después de que la primera embestida del coronavirus se hubiera llevado por delante en dos meses el avance de unidades productivas acumulado en seis años de repunte tras la crisis de 2008

El sector de la construcción ha recuperado en mayo más de la mitad de las empresas y un tercio del empleo que perdió en marzo y en abril. / PEXELS - Pedro Palazzo
El sector de la construcción ha recuperado en mayo más de la mitad de las empresas y un tercio del empleo que perdió en marzo y en abril. / PEXELS - Pedro Palazzo

"Mi percepción es que se trata de datos positivos, y en algunos casos sorprendentes", explica Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas (CGE), para quien "resulta extraño que en un mes se creen un tercio de las empresas que se han perdido en el mes y medio anterior. Eso denota vitalidad en unas semanas en las que apenas había actividad".

Efectivamente, los datos sobre la evolución de las empresas inscritas en la Seguridad Social y sobre su volumen de asalariados que acaba de publicar el Ministerio de Trabajo abonan la tesis que defienden el equipo económico del Gobierno y los principales centros de estudio sobre una eventual recuperación el ‘V’, aunque con el segundo palo menos empinado que el primero, tras el parón del ‘gran encierro’ por el coronavirus. Pero con algunos matices, claro.

En mayo se inscribieron en la Seguridad Social como empleadoras 26.230 empresas cuando entre marzo y abril se habían dado de baja 91.240 , lo que supone una recuperación del 28,7%, mientras las altas de trabajadores ocupados en ellas sumaban 169.942 tras un desplome de 792.447 en marzo para congelarse el registro en abril, lo que sitúa el repunte en el 21%.

El turismo tardará más en recuperarse que el sector de la industria y el comercio

El comportamiento por sectores ha resultado muy dispar, con un despegue fulgurante en la construcción y la hostelería, en el primer caso por la reanudación de las obras y en el segundo por la proximidad del verano y la incipiente recuperación de la movilidad y el turismo, mientras otros sectores clave del tejido productivo como la industria y el comercio comienzan a despertar con un ralentí que pone en cuarentena las expectativas más optimistas sobre la inclinación del segundo palo de la ‘V’, lo mismo que ocurre con el menor dinamismo del resto de los ramos.

Así, la construcción recuperó en un mes 7.201 de las 19.035 empresas y 50.090 de los 150.868 empleos que había perdido en el mes y medio anterior, mientras que el repunte alcanzaba 7.041 unidades productivas de 21.060 en el caso de la hostelería, que en mayo añadía 36.020 puestos de trabajo a los 28.616 recuperados en abril tras haberse dejado 184.698 en marzo.

Ese enjuague de un tercio de las pérdidas en el primer mes de la desescalada registrado por la construcción y la hostelería, que suman más de la mitad de las nuevas inscripciones de empresas (14.242 de 26.230) y del avance del empleo (86.110 de 169.942, o 198.558 con los camareros de abril) queda muy lejos de la aportación de otros sectores: tanto el comercio como la industria recuperan en un mes la cuarta parte de los cierres del mes y medio anterior, pero solo uno de cada ocho y uno de cada quince puestos de trabajo, respectivamente.

Cuando en mes y medio se retrocede el avance de seis años

"Hay que evitar el mayor número posible de cierres, porque cuesta mucho recuperar ese tejido", advierte Luis Aribayos, responsable de Economía y de Transformación Digital de Cepyme, para quien "resulta clave que se puedan flexibilizar los ERTEs" para acompasar en la mayor medida posible la incorporación de los trabajadores a la actividad productiva y la reactivación de la demanda. "Las medidas que tomemos ahora van a ser clave para el futuro", anota.

El tejido empresarial español tiene algunas particularidades entre las que destacan la elevada y creciente presencia de las sociedades instrumentales o ‘de papel’, improductivas y mayoritariamente utilizadas para eludir impuestos, y que ya son casi tres de cada cinco, y, también, las dificultades para consolidarse que padecen las realmente productivas y generadoras de empleo: una de cada cuatro empresas creadas en España no supera el año de vida, un tercio no pasa del segundo y poco más del 40% siguen operativas al cumplir su primer lustro, según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística).

La combinación de esa volatilidad con el hecho de que, según el Banco de España, una de cada cuatro arroje pérdidas y los beneficios de la mitad de las que los obtienen no superan el 10% del volumen de negocio, sitúa bastante cerca de lo lógico, e incluso de lo heroico, que el primer achuchón del coronavirus se llevara por delante 91.240 empresas (el 6,9% de tejido productivo) en mes y medio.

Ese volumen de cierres equivale al crecimiento que la malla empresarial registró en los cinco primeros años de la recuperación, con 90.016 nuevas unidades productivas antes de perder 6.214 el año pasado. En términos cuantitativos, el avance de seis años duró mes y medio.

El fenómeno, o quizás no tanto, de Baleares

El tejido empresarial creció en las diecisiete comunidades autónomas, y lo hizo con una especial intensidad en Baleares, donde, en un proceso impulsado por la cercanía del verano y la campaña vacacional tras el levantamiento de las restricciones de la movilidad, la Seguridad Social registró 1.814 altas tras las 1.137 de abril, lo que supone tanto como haber enjugado sobradamente el retroceso de 533 de marzo.

La recuperación económica muy superior en Baleares

Sin embargo, esa mejora tiene matices, ya que lo habitual en un año sin anomalías es que entre febrero y mayo se pongan en marcha en esa comunidad entre 7.000 y 8.000 empresas, la mayoría de las cuales mantiene su actividad hasta los meses de septiembre y octubre. El ritmo, con una fuerte componente estacional, se ha reducido este año a menos de la mitad.

Esos movimientos preestivales son de mucha menor entidad en Canarias, donde apenas varía el número de sociedades con trabajadores a lo largo del año y donde la recuperación del tejido empresarial está siendo mucho más lenta tras el impacto de la pandemia: ganó 782 firmas en mayo después de haber perdido 6.023 en marzo y abril.

Ocurre algo similar en el resto de las comunidades en las que el turismo tiene mayor peso dentro de los sistemas productivos, en un fenómeno que está teniendo especial intensidad en Andalucía, con 6.484 altas en mayo frente a 29.150 bajas en los dos meses anteriores.

Un cuadro positivo, pero con incógnitas

"Los sectores más preocupantes ahora mismo son el turismo y el automóvil", señala Pedraza, convencido de que "la recuperación va a ser en ‘V’, porque cuando llegas al fondo solo puedes subir". "El cuadro es positivo, pero se abren incógnitas ¿Cómo te adaptas a una demanda que no existe?", plantea.

Aribayos llama la atención sobre los mayores daños en la estructura productiva de los territorios con mayor dependencia del turismo y con mayor presencia de empresas de menor tamaño, mientras que las afecciones son menores en otras áreas, como la que forman Euskadi, Navarra, La Rioja y Aragón en el valle del Ebro, con mayor actividad industrial y menor vinculación turística que otras zonas del país.

"Es necesario tomar medidas ahora e invertir para evitar que cierren las pymes", insiste. De ellas depende, con más de ocho millones de trabajadores, casi el 60% del empleo del país.

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