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La cara b de los ‘brotes verdes’: España sólo crea empresas ‘de papel’

El volumen de sociedades instrumentales sin trabajadores, improductivas y diseñadas en su mayoría para eludir impuestos, alcanza una nueva cifra récord de 1,88 millones, el 56% del total, tras crecer a un ritmo de más de cien diarias.

El tejido societario español sigue creciendo, pero solo a base de añadir empresas instrumentales. PxHere (CCO)

España ya solo crea empresas de papel, sociedades instrumentales que carecen de empleados y el propósito de cuya existencia consiste, en la mayoría de los casos, en formar parte de entramados societarios para eludir el pago de impuestos o actuar como tenedoras de participaciones o de propiedades, en una tendencia que se ha intensificado con la recuperación de las variables macroeconómicas que coloquialmente se conoce como brotes verdes, según indica la Explotación Estadística del Directorio Central de Empresas (Dirce) que este viernes ha publicado el INE (Instituto Nacional de Estadística).

En España, ya hay 1,88 millones de empresas sin asalariados, lo que supone el 55,98% del total, casi tres de cada cinco, en un fenómeno que se ha intensificado en los últimos años, con el récord batido en tres años consecutivos.

Así, entre 2009 y 2014, en los años de mayor dureza de la crisis económica, la cifra de sociedades activas en el país pasó de 3,35 a 3,11 millones, con una merma de 236.000 que revela cómo las penurias de esa etapa se cebaron con las empresas que dan empleo, ya que solo desaparecieron 95.000 instrumentales.

Los años de la recuperación han sido otra cosa: el saldo entre las creadas y las disueltas arroja una cifra positiva de 243.887, de las que casi una de cada nueve (210.262, el 86,2%) no tiene ningún empleado en plantilla.

Fábricas de generar pérdidas para eludir impuestos

El ritmo de constitución de empresas ajenas al mercado laboral se ha disparado este año, con un saldo positivo de 36.864 que, con un avance de 25.551 en la cifra global, revela que el tejido societario vinculado al empleo merma mientras sigue creciendo el de carácter instrumental.

Esa situación ya se había dado en 2015, cuando el aumento global de 67.568 empresas activas se debía, en realidad, a un avance de 81.519 en las ‘de papel’ que revelaba una pérdida de 13.951 en las productivas, una cifra superior a las 11.313 de este año.

El peso de las sociedades sin asalariados es notable en el panorama empresarial español, según se desprende de otra estadística como las Cuentas Anuales Consolidadas del Impuesto de Sociedades.

Este estudio de la Agencia Tributaria indica que las 691.917 que en 2017 presentaron declaración de este tributo, algo más de una de cada tres inscritas en los registros mercantiles, sumaron un volumen de negocio de 42.983 millones de euros que equivale a un 1,99% del declarado, y unos beneficios de 15.264 (7,41%).
Sin embargo, tres de cada cuatro (517.935, el 74,8%), que sumaban algo más de la quinta parte de ese volumen de facturación (9.722 millones), arrojaron pérdidas contables por un montante de 12.982 millones.

Ese tipo de resultados, que provocan beneficiosos impactos en las cuentas tributarias de sus propietarios al generar créditos fiscales diferidos (los polémicos DTA), pone sobre la mesa el sinsentido, en términos productivos, de un tejido empresarial en el que una de cada tres empresas tiene pérdidas y no da empleo, algo que parece más vinculado a técnicas de elusión fiscal que a otra cosa.

Más del 80% de firmas no pasa de dos empleados

“Desde el punto de vista del tamaño, medido en número de asalariados, las empresas españolas volvieron a caracterizarse por su reducida dimensión”, señala el INE, que anota que, “además, otras 905.113 (el 26,9% del total) tenían uno o dos empleados”, con lo que “si se suman estos dos grupos, resulta que el 82,9% tenían dos o menos asalariados”.

Llama la atención que las mayores tasas de empresas instrumentales se concentren en el sector de la construcción, donde superan el 60% con un volumen superior al cuarto de millón de sociedades, una cota claramente mayor que la de otros ramos como el comercio, donde rozan el 50% y a la industria, donde no llegan al 40%.
Si se añaden las sociedades de uno o dos empleados, la construcción se dispara hasta el 84,9% y los servicios sin incluir el comercio hasta el 84,7%.

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