¿Cómo desconectar del móvil en tus vacaciones? Consejos para un viaje analógico
La desconexión digital se ha reconocido como un derecho laboral, aunque llevarla a cabo puede ser complicado.

Zaragoza-
Las vacaciones son para desconectar. Se trata de un ejercicio muy necesario en muchos sentidos, incluida la salud mental. Cualquiera que trabaje lo intuye, aunque la ciencia lo refrenda por si hubiese alguna duda. Un estudio comparó a tres grupos diferentes: personas que tomaron vacaciones largas, personas que tomaron pausas cortas y personas que no tuvieron descanso alguno. Las conclusiones fueron palmarias: tanto la vacaciones largas como las pausas cortas aumentaron la capacidad de atención y el bienestar subjetivo en comparación con no tomar descanso. Con un hallazgo claro, lo importante es que se produzca una desconexión real del trabajo.
A ese respecto, los viajes en vacaciones tienen una dimensión práctica: poner tierra de por medio respecto al lugar en el que se desarrolla nuestra rutina. Esa es la idea fundamental y que engloba a todos los tipos de viaje que existen, desde los que prefieren un resort hasta aquellos que se enrolan en demandantes itinerarios culturales. Sin embargo, en 2026 la distancia física no es suficiente. Actualmente, la desconexión digital es un derecho laboral y un ejercicio imprescindible para poder resetear la mente. Claro que aparcar el móvil no siempre es tan sencillo como aparentemente parece. Aquí van algunos tips que pueden ayudarnos a ello.
1. Desactiva (casi) todas las notificaciones
Emails, whatsapps, actualizaciones… Por si el uso del móvil no estuviese perfectamente integrado en nuestra rutina, el dispositivo se encarga de recordarnos cada dos por tres que está ahí. Quizá, que alguien nos reclama o que alguna novedad se ha producido en alguna parte. Por ello, lo primero de todo, a la hora de coger vacaciones, antes incluso de hacer la maleta, es desactivar las notificaciones de todas las aplicaciones. Algo que se puede hacer, generalmente, a través del menú ajustes.
Evidentemente, se pueden realizar algunas excepciones, como por ejemplo permitir algunas notificaciones de mensajes de familiares o personas cercanas para asegurarnos que no nos perdemos comunicaciones personales importantes. Pero todas las demás, silencio. Hay estudios que demuestran que al recibir una notificación se activan patrones eléctricos cerebrales que también se dan cuando hay una situación de alerta. Por ello, si la idea es desconectar de todo y relajarse, su desactivación es mandatoria.
2. Desinstala las aplicaciones que más tiempo consumen
Hay aplicaciones que están diseñadas para ser una agujero negro de la atención. Son, sin ir más lejos, aquellas basan su funcionamiento en el scroll infinito: Tiktok, Instagram, X… Muchas de ellas, incluso, logran alcanzar lo que generalmente se denomina como hábito automático, es decir esa costumbre por la que muchas personas desbloquean el teléfono y de manera automática abren una app determinada.
Esta consulta compulsiva, sin buscar nada concreto, se puede frenar cortando por lo sano. Es decir, desinstalando directamente la aplicación del dispositivo. No se trata de darse de baja ni de cerrar la cuenta, pero sí de asegurarnos de que el acceso a la misma sea complicado y, así, evitarlo. También se puede hacer con aplicaciones más centradas en el ámbito laboral, claro: el correo electrónico, Slack, Teams, etc.
La idea es asegurarnos que no entramos a ellas de manera inconsciente y, así, no incurrimos en el eterno bucle de hábito que describió el psicólogo Charles Duhigg, y que consiste en señal, rutina y gratificación. O, un estímulo, como el aburrimiento o una notificación, (señal), abrir la app casi sin pensar (rutina) y encontrar una novedad o distracción (gratificación); lo que refuerza que volvamos a hacerlo.
3. Utiliza a tu favor el modo avión
El modo avión es muy útil también después de desembarcar. Sobre todo porque nos permite controlar el acceso que tenemos a Internet, o lo que es lo mismo, nos permite aislarnos del mundo aún teniendo el teléfono en nuestro bolsillo. Básicamente, esta función desactiva todas las conexiones inalámbricas del dispositivo, aunque el wi-fi se puede gestionar de manera independiente. Sin embargo, al cortar tanto la red móvil (llamadas y SMS) como los datos (la conexión a Internet propia del teléfono), nos aseguramos que nadie nos moleste salvo que lo deseáramos.
Evidentemente, esto nos permite seguir utilizando el teléfono para otras funciones que no sean comunicarse. Por ejemplo, hay aplicaciones de mapas como Maps.me que nos permiten posicionarnos sin conexión a Internet, gracias al GPS. También podemos consumir contenido que hayamos descargado previamente, como canciones, podcasts o vídeos. Sin contar que el móvil es de facto la cámara de fotos y vídeo actual. El modo avión no hace que nos despeguemos por completo de la pantalla, pero sí que podamos usar el dispositivo de una manera funcional pero evitando posibles distracciones.






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