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David Ilundain: "¡Es tan evidente que necesitamos un cambio en el sistema educativo!"

El director David Ilundain con uno de los niños de la película.- A CONTRACORRIENTE FILMS
El director David Ilundain con uno de los niños de la película.- A CONTRACORRIENTE FILMS

El cineasta dedica ‘Uno para todos’, su segundo largo, a las carencias del sistema educativo, la denuncia de las condiciones laborales de los profesores y llama la atención sobre el gravísimo problema del bullying en los colegios. Una película espléndida, generosa y emocionante.

“La escuela es el mecanismo más claro para dar a alguien las herramientas para que su vida sea libre y autoconsciente”. El cineasta David Ilundain (‘B de Bárcenas’), convencido de que hay poner la atención en la Educación, que hay que cambiar el sistema educativo español y que esto debe figurar en los objetivos colectivos como una prioridad urgente, dedica a ello su nueva película, ‘Uno para todos’.

Cine político necesario y bastante ausente en nuestra cinematografía, el filme es una apuesta por los equipos de profesores, el trabajo en común y la comunicación, que denuncia las condiciones laborales del profesorado y llama la atención sobre el gravísimo problema del bullyig en los colegios e institutos españoles.

Protagonizada por David Verdaguer, y con guion escrito por Coral Cruz y Valentina Viso, la película se centra en un colegio de un pueblo aragonés durante un curso. Allí llega un profesor interino que asume la tarea de ser tutor de los alumnos de sexto de primaria. Uno de los chicos está enfermo, pero ha llegado la hora de que vuelva a clase. Cuando propone a sus compañeros un buen recibimiento, se tropieza con un verdadero problema, ninguno quiere que regrese.

“Nos emocionó una noticia que leímos en la prensa de un profesor al que le faltaba un alumno en clase y de la forma en que consiguió mantenerlo integrado”, explica Ilundain, que participo en la primera escritura de la historia y del guion, y en el proceso de investigación, para aventurarse después exclusivamente en la dirección.

¿En el centro de toda la película está la propuesta del debate por el sistema educativo?

Sí y es un gran debate. Ahora es un debate que está muy vivo y que cuenta con muchas propuestas para que se hagan cambios. Pero esa modificación del sistema educativo nos está costando una barbaridad. Hay que intentar las propuestas, ver las que funcionan y las que no, y seguir buscando. Pero ¡es tan evidente que necesitamos un cambio en el sistema educativo! El medio ambiente, la economía… las nuevas generaciones buscan modelos diferentes, para la Educación también hay que buscarlo. Hay que confiar para ello en la gente que está formada, en personas que no tengan ninguna herencia de épocas pasada.

Su protagonista es un profesor interino, ¿uno de los problemas graves hoy radica en las condiciones laborales del profesorado?

Para hacer la película nos documentamos mucho sobre el día a día de los profesores. Creo que está muy presente en la película. Y a partir de ahí fuimos conociendo poco a poco al personaje. Hoy hay muchísimos colegios públicos en los que el 50% de los profesores son interinos. No se han convocado apenas plazas desde la crisis, se han sufrido muchísimos recortes… De esta forma la vinculación de estos profesionales con el centro, con el equipo, con la línea educativa… es imposible y casi nula. Este no es un trabajo que se aprende en un día y, además, se trabaja con niños.

Niños entre los que el bullying está a la orden del día…

Sí. Al principio la película empieza de una manera, parece que el niño enfermo es la víctima, pero en realidad no lo es tanto. Eso mismo pasa en la vida de adultos, donde hay muchos problemas de convivencia y de abusos. Reconstruir esas situaciones es muy difícil, pero no hacer nada es mucho peor. Es algo cruel entre los niños, pero también es cruel que no seamos capaces de verlo, rectificarlo y eliminarlo. Entre los adultos luego se reproducen esas dinámicas del bullying, dinámicas que son de niños.

David Verdaguer, con los niños protagonistas de la película.- A CONTRACORRIENTE FILMS

Hay una llamada en su película al equipo y al colectivo, ¿fundamental?

Con ello sobre todo queríamos salvaguardar la emoción que nos provocó la noticia que nos llevó a hacer la historia. Se tiende a pensar que un niño que se ha quedado atrás en un grupo será el que haga que todo el grupo se quede atrás. Aquella noticia desmantelaba esa teoría y demostraba justo lo contrario. Al no dejar a ese chico atrás, todos mejoraron. Lo llaman metacognición, saber explicar lo que saben. Eso desmontaba esa intuición negativa que existe.

En eso ¿tiene un papel esencial el profesor?

El profesor es un referente, un líder, pero los buenos profesores saben ser líderes en la sombra. Y tiene que ser capaz de conciliar habilidades de cada uno por el grupo. Es un trabajo de equilibrista, como el de los palillos chinos… y desde luego hay profesores tóxicos también.

¿Qué edad tiene las chicas y chicos de la película?

Entre 11 y 12 años. No fue muy difícil trabajar con ellos, pero es verdad que requieren energía extra. Estuvieron conviviendo y durante el rodaje vivían en grupos en unas casas rurales. Eso nos dio tiempo a ver cómo se comportaban y cómo hablaban En la película hay muchos diálogos, bromas y formas de hablar que son de ellos.

Usted ha hecho con ésta dos película, las dos ancladas a la actualidad y a la realidad, ¿eso es lo que más le interesa para su cine?

Sí. Por supuesto, hay películas, por ejemplo de ciencia-ficción, que son perfectas, pero en mi caso, a la hora de elaborar una historia donde primero escarbo es en la realidad.

¿Y toda realidad y toda película son políticas?

Desde luego. Lo único que no me gustaría de una película es ver en ella un interés manipulativo, pero la honestidad, venga de quien venga y con cualquier idea, me interesa. Es verdad que me puede apenar que personas que sé que tienen ideas políticas claras luego no dejan verlas en sus películas. Hacen trabajos, digamos, más ligeros. Pero yo no tengo problema, es lo que me apetece hacer y mis películas siempre tendrán esa capa, es mi mirada. Si puedo ser ambicioso, querría hacer cine como el de muchas obras de arte populares que tienen una importante carga política.

Una escena de la película 'Uno para todos'.- A CONTRACORRIENTE FILMS

¿Qué expectativas en ese sentido tiene con ‘Uno para todos’?

Soy ambicioso con la película, me gustaría que llegara al mayor número de personas posible. Hay que hablar de la Educación. La escuela es el mecanismo más claro para dar a alguien las herramientas para que su vida sea libre y autoconsciente, por eso es tan importante hablar de ello. Y me gustaría con la película ayudar a poner ahí la atención. No parece que la Educación esté en el primer plano de las cosas importantes del país, pero si lo estuviera, nunca parecería que es algo urgente.

Pues la vuelta al colegio después del confinamiento...

No sé nada de epidemiología, pero intuyo que lo mejor es hacer grupos no tan grandes y aislados. En mi opinión eso es muy importante, no solo por la pandemia, sino porque la atención que necesitan los alumnos no se da igual en grupos de 25 que de 15. Lo importante ahora no será de qué se han olvidado o no han podido aprender este tiempo, ya lo aprenderán, lo importante será atender el problema de los alumnos que han perdido a sus abuelos, o los que tienen padres que se han quedado en el paro, el estrés que les ha ocasionado todo esto…