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Eva Belmonte y Mauro Entrialgo El BOE da para unas risas y para luchar contra los bulos

25 de junio de 2021.
Eva Belmonte y Mauro Entrialgo. Pablo Romero / Público

Información interesante y mucha retranca es lo que promete —y cumple— ‘El diccionario BOE-español’ (Ariel), un libro que mezcla textos cortos y viñetas para traducir el Boletín Oficial del Estado al idioma de los mortales y, de paso, señalar las diferencias entre las normas que nos ‘venden’ y las que realmente se aprueban. 

A guantazo limpio, aunque siempre con un riguroso trabajo de documentación, la periodista Eva Belmonte y el dibujante Mauro Entrialgo muestran entre risas las miserias de nuestro sistema. Para ello, han convertido ese tostón llamado Boletín Oficial del Estado (BOE) en una guía repleta de  retranca —El diccionario ilustrado BOE-español (Ariel)— para que todo el mundo pueda enterarse, al menos un poquito, de lo que ahí puede leerse: todo un servicio público.

El BOE es esa publicación que sale de lunes a sábado a las 7:30 de la mañana y fija las normativas (más o menos complejas y enrevesadas) que nos afectan a todos, y que suelen estar alejadísimas de la propaganda que grita el político de turno desde cada tribuna/periódico/tele/radio. 

Hasta que no se publica en el BOE, toda promesa del Ejecutivo o del Legislativo no sirve para nada. Pero cuando se publica, es norma y los afecta a todos y todas. Por eso es tan importante vigilar lo que hay ahí. Y por eso este diccionario es, además de divertido, muy útil.

Con demasiada frecuencia los titulares de los medios sólo reflejan declaraciones de tal o cual cargo público, y en muchas ocasiones éstas no se corresponden con lo que publica el BOE al final, que es lo que vale. Ése es el famoso "relato"  del que todo el mundo habla, la parte más descarada y frecuente de la desinformación.

De esta forma, si uno lee en el BOE "concesión", eso viene a significar "privatización". Si aparece un "convenio", habrá que vigilar no sea que se trate de una "subvención" a dedo o —peor— de un contrato público disfrazado. O bien, lo que la oposición llama "paguita" y el Gobierno, "apoyo a ese sector tan importante" son precisamente las "subvenciones", es decir, la entrega de un dinero para cumplir un objetivo sin contraprestación directa y que requieren normalmente de un concurso público.

La Casa Real, los expresidentes del Gobierno, el Tribunal Constitucional, el Supremo, las fundaciones y los partidos (y las fundaciones de los partidos), incluso el articulo 161.2 de la Constitución, nada escapa al bolígrafo de Eva ni al rotulador de Mauro cuando señalan y explican —con el BOE en la mano— la verborrea legal que, con demasiada frecuencia, oculta oscuros intereses. Luego que si la transparencia…

Pero ¿quién se lee el BOE a diario?

Eva Belmonte: Yo, desde hace casi nueve años. Aspirantes a funcionarios para informarse sobre su oposición, quienes quieran solicitar una subvención, algunos periodistas… pero sólo se suelen leer lo que les interesa, de forma puntual. Así, a diario y entero, creo que poca gente. Pero yo sí me lo leo.

Un libro sobre el BOE parece, de entrada, un rollo. ¿De dónde sale la idea de este libro?

Mauro Entrialgo: De Eva [se ríen los dos].
E. B.: Hay dos razones. Por un lado, yo estaba harta de mi lenguaje encorsetado de mis artículos y mi otro libro (Españopoli, 2015), y quería desatar un poco mi lado 'ye-yé'. Por otro lado, me paso la vida enfadada porque hay conceptos que no se explican bien, que la gente no entiende, que los titulares están mal porque dicen que "el Gobierno aprueba tal o tal medida"... Por eso queremos explicar esto bien porque me da la sensación de que la gente no lo tiene muy claro.

O sea, que todo esto es casi una necesidad que viene de la experiencia...

E. B.: Para mí, el objetivo final es democratizar ese tipo de lenguaje que sólo conocen unos cuantos, pero de forma más relajada para llegar a todo el mundo y no sólo a la gente que ya sabe de eso. Por eso lo hemos hecho con las viñetas de Mauro.

"Me paso la vida enfadada porque hay conceptos que no se explican bien"

¿Es mejor todo con dibujitos?

M. E.: Bueno, es que todo parte de los dibujos. Es decir, cualquier objeto de nuestro alrededor alguien lo ha tenido que dibujar antes. Es más fácil explicar cosas complejas con dibujos, pero cuando quieres más profundidad en aquello que te están enseñando necesitas el texto.

Y eso que de cada concepto que recoge el libro, algunos muy áridos, se saca un chiste en forma de viñeta. ¿Ha costado mucho hacer eso?

M. E.: Para mí es casi como un pasatiempo, intentar hacer chistes de cualquier cosa que me digan… ¡Llevo haciendo chistes de cervezas para una revista del ramo desde hace ocho años! Así que cuando me plantea Eva hacer chistes sobre palabras del BOE, pues para mí ha sido un nuevo reto. Aún así, el truco en este libro es que no tengo que preocuparme de si un chiste se entiende por sí mismo o no, porque en los textos a los que acompañan los dibujos los lectores tienen toda la información.

El libro es toda una crítica mordaz al uso y abuso de muchos de esos términos…

E. B.: Nos daba la sensación de que si explicas en abstracto un término no es suficiente para que todos lo entendamos. Y además, enfadarte ayuda a recordar las cosas.

¿Enfadarse?

E. B.: Si te enfadas por determinadas cosas que se aprobaron por un concepto seguro que no se te olvida, por ejemplo, que es la ‘carta de naturaleza’ [por la que el Gobierno puede conceder la nacionalidad española por causas extraordinaria que muy raras veces se explican]. 
M. E.: ¡Y si te ríes también lo recuerdas!
E. B. Eso, enfadarse y reírse.

¿Eva es la enfadada y Mauro el risueño?

E. B.: ¡Yo estoy siempre enfadada! [se ríe]
M. E.: Pues igual al principio sí era así, pero luego nos hemos ido influyendo; yo he hecho cosas serias y ella ha hecho textos muy divertidos.
E. B.: De hecho, eso no se nota tanto en el orden del libro porque, una vez escrito, lo ordenamos alfabéticamente. Pero en el orden de trabajo, en los primeros borradores, se ve perfectamente cómo empiezo más seria y me vuelvo más chistosa, y Mauro se va poniendo más tieso.

25 de junio de 2021. 'Diccionario Ilustrado BOE-español'
Dedicatoria de los autores del 'Diccionario Ilustrado BOE-español' para los lectores. P. R. / Público

¿El BOE es un tostón?

E. B.: Sí, impepinablemente. Hay determinado lenguaje legal que, sí o sí, tienes que usar. Pero a veces encuentras cosas entretenidas y, al ser tan peñazo, cuando te encuentras con una joyita, algo escondido que nadie ha visto, pues me da mucha alegría. 

¿Temen que la obra caduque pronto?

E. B.: No creo que caduque. Los ejemplos, igual dentro de 10 años, se quedan un poco viejos, pero el objetivo del libro no es algo temporal, yo no quiero que caduque sino que se use muchos años. Y los conceptos que tratamos, como la "libre designación", se va a llamar siempre así y nosotros explicamos qué significan.

¿España es transparente?

E. B.: No. Se dice mucho que sí, pero no lo es; lo que podemos ver en el BOE es sólo lo que están obligados a publicar, pero no es todo lo que hay detrás. El déficit de transparencia más bestia está en cómo se toman las decisiones, cómo influye el lobby —yo soy muy de hacer lobby pero para el bien—, por qué se decide una cosa y no otra, cuáles son los informes en los que se basan… Al final, nos informan en el BOE del resultado, y porque les obligan las leyes que ellos mismos aprueban o mantienen. 

25 de junio de 2021. 'Diccionario Ilustrado BOE-español'
Definición gráfica de 'sanción' de una ley por parte del rey. Mauro Entrialgo

¿Está ahora todo más accesible gracias a la tecnología o es un espejismo, tal y como se desprende del libro?

E. B.: Yo creo que da igual que tengas más acceso a algo si no lo entiendes. Y, en cualquier caso, es que el BOE es muy aburrido.
M. E.: Es importante el interés que tengas en un tema en concreto; si tienes acceso a cualquier cosa pero no te interesa, pues es como si no existiese. Ponemos interés en las cosas que nos afectan.

¿Es posible, en vuestra opinión y experiencia, que el sistema esté diseñado aposta precisamente para ocultar?

E. B.: [Duda] En parte, no del todo. Creo que hay textos legales con lenguaje raro y enrevesado porque tienen que ser así, hablan y escriben así. Pero en otras ocasiones claramente es adrede, como cuando se mezclan normas, cuando el título de una norma dice que modifica algo y se añade una disposición que en realidad cambia otra… O cuando no se anuncia algo y luego aparece escondido en un texto interminable.
M. E.: Aunque no hay que descartar, en ocasiones y ante un texto complejo, la vagancia y la ineptitud de los autores. 

¿España es digital?

E. B.: No. En absoluto. Sólo hay que ver todos los trámites online que hemos tenido que hacer durante la pandemia, todo el mundo se ha atascado en algún momento con algún trámite… Y las listas de altos cargos de la Administración se sigue publicando como documentos escaneados en formato PDF que no sirve para nada.

"Si queremos cambiar las cosas hay que hacer 'lobby'. Para cambiar las cosas hay que cambiar las leyes"

M. E.: Además, ¿cuánta gente sabe conectar el DNI digital al ordenador y hacer un trámite? ¿Quién sabe qué son los certificados digitales del DNI? Mi madre no lo sabe.
E. B.: Es importante aprender a usar no sólo el lenguaje de unos pocos, de esa élite administrativa, sino de sus herramientas: si queremos cambiar las cosas hay que hacer ‘lobby’, ponerse un traje de chaqueta, ir al Congreso y presentar a los grupos las enmiendas hechas. Para cambiar las cosas hay que cambiar las leyes.

¿Qué condiciones pondríais vosotros habría que poner a los poderes públicos para poder publicar algo en el BOE?

E. B.: Que el texto estuviese ordenado, y que cada norma tuviera solo un tema, no 17.
M. E.: Algo así como las instrucciones que da la profesora en clase: “Entre segmento y segmento, sólo un tema” [se ríen].

¿Qué debería hacer el BOE para facilitarnos la vida a los ciudadanos?

E. B.: El BOE hace bastante, ojo. La responsabilidad de lo que ahí se publica está en los organismos administrativos que envían textos al boletín. El BOE hace una cosa muy importante que mucha gente no conoce, y que es cuando un Decreto Ley modifica 20 leyes, en la misma mañana de la publicación, se consolidan en el boletín esas 20 leyes con sus modificaciones y actualizaciones. Es un trabajazo, son muy rápidos en eso. 

¿A quién beneficia toda esa verborrea legal si al final es tan complejo entenderla?

E. B.: Es que hay una parte que tiene que ser así, hay que usar un lenguaje complejo porque es el riguroso y exacto. Pero es verdad que el hecho de que muchas veces todo esto sea un caos beneficia a los que se creen que son la élite, que son los únicos que entienden lo que aparece ahí.
M. E.: A los exégetas, los intérpretes, los gestores "imprescindibles", las academias que te explican las convocatorias… Si todos supiéramos leer una convocatoria, si estuviera explicada los suficientemente claro, no necesitaríamos academias que nos explicara cuándo salen y qué contenido tienen. 
E. B.: Yo estoy convencida de que esa élite de administradores públicos, los que entienden todo lo que el BOE publica, van a estar muy enfadados con este libro porque no les parece bien que se divulgue todo esto. De hecho, alguno hay que ya le parece el libro una "frivolidad" sin habérselo leído. 

¿Cuál es la responsabilidad de los medios en esta desinformación a la que aludís?

E. B.: Creo que en los medios no se debería escribir o contar nada de lo que el autor no sepa o entienda, pero eso no es culpa de los periodistas. Bueno, de algunos sí, que no todos son unos santos. Pero generalmente es culpa de cómo se estructuran las empresas periodísticas, que no dejan especializarse y por eso es normal que no sepan del tema del que tienen que informar. Hay una falta de especialización en temas concretos, de periodistas que sepan de lenguaje administrativo o de economía o ciencia.

"En los medios no se debería escribir o contar nada de lo que el autor no sepa o entienda"

M. E.: Hay otro problema que tiene que ver con la falta de medios que tienen los periodistas, que es muchas veces la vagancia: a veces una nota de la Policía se publica tal cual, o lo que dicen el Consejo de Ministros sin ir después al BOE a ver si es verdad lo que han dicho en la rueda de prensa. Es comprensible, a veces, por las prisas, pero entonces que no den nada por hecho:  "Fulanito dice que hará tal cosa" en lugar de "Fulanito hará tal cosa".

Si hablo del 'relato', ¿Qué se os les pasa por la cabeza?

E. B.: El 'relato' va a acabar con todos nosotros, no hay nada que odie más. Al final, yo estoy sola, en una esquina, gritando lo que de verdad se ha aprobado, lo que nos afecta, y cómo funciona… Y, en paralelo, lo que aparece en todas partes y en todos los medios es el 'relato' sobre un determinado tema en lugar de lo que en realidad está pasando. Si uno controla qué es lo que se ha aprobado y cómo funciona el procedimiento, el ‘relato’ no puede atacarte con sus garras.

¿Qué término del diccionario ha dado más problemas?

E. B.: Lo que me ha costado ha sido recortar los textos, hacerlos más cortitos para adaptarme a la maqueta e ir directa al grano.
M. E.: Me ha pasado algo parecido, recortar las ideas: de cada texto se me ocurrían seis chistes diferentes, y tenía que andar con cuidado para no repetirme.

¿Con cuál se han reído más?

E. B.: Yo me he reído mucho con ‘sancionar’, el chiste de Mauro del Rey es genial. Mi texto favorito es el de los expresidentes.
M. E.: Yo estoy especialmente contento con la viñeta de la ‘ejecución de los presupuestos’: aprovecho el juego de palabras y me hacen gracia las jetas de los muñecos que hacen de presupuestos.

25 de junio de 2021. 'Diccionario Ilustrado BOE-español'
Detalle de una viiñeta del libro 'Diccionario ilusitrado BOE-español' que explica la ejecución presupuestaria. Mauro Entrialgo