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Jedet: "La sociedad establece qué es una mujer real y qué no. Yo sería una imitación"

Jedet Sánchez
Jedet Sánchez

Jedet Sánchez (Polícar, 1992) responde el teléfono al primer tono y pide un refresco con hielo. 2020 está siendo su año, le pese o no a la pandemia: pregonará el Orgullo, estrena serie con su primer papel protagonista y saca libro, Efecto mariposa (Plan B). El otro lado de la línea está en Granada, donde está el pueblo de la artista y donde se ha visto confinada.

El diario íntimo de la polifacética actriz -compuesto de escritos en el bloc de notas del teléfono, conversaciones, poemas, pensamientos y canciones- apenas lleva diez días en librerías y desnuda a la más conocida de las estrellas que lideran Veneno, lo nuevo de los Javis.

Para hacerse una idea, el libro es como desbloquear su móvil y acceder a su mundo más íntimo, sus amistades, su proceso de transición y sus confesiones sobre sexo, amor, adicciones y el mundo del espectáculo. Al inicio, Jedet solo pide una cosa: "¿Alguna vez has follado con alguien a quien acababas de conocer, de quien desconocías el nombre, y cuando habéis terminado os habéis despedido y nunca más os habéis vuelto a ver? Pues eso quiero que hagamos tú y yo".

Me fascina la manera como arranca 'Efecto Mariposa'. ¿Cómo es hacer la promoción de un libro así?

Muchos de los periodistas que me entrevistan, para empezar, no se lo han leído, lo que me parece una falta de respeto. Yo no voy a grabar una serie sin haberme aprendido el guion. Otros lo leen, pero no respetan las normas que puse. Lo entiendo porque estamos haciendo una promoción… Al final lo que hago es contestar lo que me apetece o me siento cómoda contestando. Pongo mis límites.

En el libro narra una serie de comportamientos lesivos, pensamientos negativos, adicciones, ansiedad… ¿No piensa que puede ser el retrato de una generación que sufre problemas parecidos? En cuestión de identidad, expectativas…

Nuestra generación está constantemente bombardeada con mensajes de positivismo. Entras en Instagram y todo lo que ves son chicas y chicos perfectos con la vida perfecta, la ropa perfecta, viajando por el mundo, comiendo la comida más deliciosa y al final es inevitable que tú, que pasas tantas horas tragando eso, pienses que estás haciendo algo mal. Te comparas.

"Nuestra generación está bombardeada con positivismo. Son estímulos tóxicos"

Tenemos una serie de estímulos muy tóxicos que hacen que nuestra generación esté un poco deprimida, que sienta ansiedad, que quiera agradar y le dé mucha importancia a gustar. Mucha gente vive por y para tener Me Gustas. No están centrados en vivir el momento, las cosas las hacen para subir una historia a Instagram.

Ha habido temporadas de su vida en las que ha decidido apartarse de las redes. ¿Qué es para usted Instagram?

Una herramienta de trabajo. Es cierto que yo la uso como si no tuviera seguidores, comparto las cosas como si fuera para mis amigas. A veces se me olvida que me sigue mucha gente y que puedo liarla depende de lo que ponga. En ocasiones me he sentido muy atada y quería huir, cerrarlo, pero no podía hacerlo porque tenía contratos.

Y también porque muchas es a veces una adicción, ¿no?

Yo intento cada vez más pasar mi tiempo libre leyendo o haciendo deporte, cosas que me tengan fuera de la pantalla. Si al tiempo que le dedico a mi trabajo en redes, le sumo también el que le dedico al móvil cuando estoy ociosa, al final estoy 24 horas enganchada. Eso es tóxico. Muchas veces salgo a pasear y dejo el móvil en casa, porque así sé que esas dos o tres horas no lo voy a usar.

En cierta parte del libro se  define como "un bolso de imitación", que por serlo no deja de ser menos real.

Eres el primero que se fija en eso. Ha pasado muy desapercibida esa metáfora.

Hablar de sentirse como un bolso de imitación es muy profundo, porque como mujer trans es quizá lo que la sociedad le hace sentir, ¿no?

Sí, la sociedad establece lo que es una mujer real y lo que no. Para ellos yo sería una imitación. A las mujeres trans nos presionan: existe la falsa creencia de que si no te sometes a la cirugía de reasignación de sexo no eres lo suficientemente mujer. Son muchas cosas, queremos estar a la altura y pasar ante los ojos de la sociedad de una forma más aceptable. Muchas veces te operas aunque no quieras por la presión.

Es importante entender que tú no eres una mujer más o menos real por tener unas tetas más grandes o una vagina, por tener menos vello en el cuerpo, el pelo más largo. Eso no es ser mujer. Hay muchos tipos de mujeres.

¿En qué momento se da cuenta de que es una mujer trans?

En el momento en que yo como mujer adulta acepté lo que era y decidí exteriorizarlo, me di cuenta de que siempre había tenido claro lo que era. Pero a medida que crecía, lo había apartado de mi mente porque me era más cómodo vivir sin definirme.

Pero es algo que no puedes negarlo, está en ti, lo sabes y no puedes no escucharte. No puedes vivir en una mentira, tienes que tomar la decisión. Al menos yo la tomé y de repente me encajó todo. Por ejemplo, los deseos que yo tenía de pequeña de despertarme siendo niña o por qué no me sentía cómoda en ciertas situaciones.

En otras entrevistas o en el libro, dice que al principio se consideraba de género fluido.

Me agradezco a mí misma el haberme permitido experimentar con el género, el haberme dado tiempo y no haber cedido a ninguna presión. Porque mucha gente me presionaba y me preguntaba: "¿Seguro que no eres trans?". A veces he pensado que era tarde iniciar una transición con mi edad, pero en realidad llevo haciéndolo desde el 2016. Nunca es tarde.

Es un proceso muy personal pero la gente se ve con capacidad de opinar.

Mucha gente dijo que yo me había declarado trans para hacer Veneno, cuando a mí ya me habían cogido para la serie. Al final aprendes a vivir con la transfobia, con los juicios ajenos.

'Veneno' sale en un momento en el que hay mucho debate en las redes sociales en torno a lo que es ser mujer, trans y el sexo biológico. ¿Qué opina al respecto?

"Los genitales no definen quién eres. Que digan lo que quieran, ignorantes hay en todas partes"

Siempre he dicho que los genitales no definen quién eres. Tener unas tetas más grandes, menos vello… No te convierte en una mujer. Ni siquiera hormonarte te convierte en una mujer. Que digan lo que quieran, ignorantes hay en todas partes. Ellas [algunas feministas], que han estado oprimidas tanto tiempo, ahora nos están intentando oprimir a nosotras porque somos las más débiles.

En algunas entrevistas, probablemente antes de que usted comenzara el proceso de transición, se definía como "aliado feminista". ¿Y ahora?

Siempre he sido feminista. ¿Cómo iba a ser de otra manera? Me han criado mujeres, mi madre y mi yaya son mis referentes… Precisamente por eso, como siempre he sido tan respetuosa con ellas y las he admirado tanto, como yo me estaba definiendo en ese momento como un chico no quería ofender a una mujer. En el momento en que vivo mi vida como una mujer y empiezo a sufrir el machismo y cosas que antes no sufría… Me defino como feminista.

¿Sería importante para la juventud –también la gente adulta, ojo– que hubiera más referentes como puedes serlo usted que hablen de estas cosas?

A las personas, a los artistas, a los personajes públicos hay que darles el papel y la importancia que tienen. No más. No hay que convertirlos en héroes ni en abanderados de nada.

Entonces, ¿dónde está el problema?

En que en los colegios e institutos no se educa sobre el tema. Y esos niños y adolescentes crecen sin información, como me pasó a mí. La gente acaba creyendo que una persona trans es como yo. Que tiene una vida fácil, que es conocida, que puede operarse cuando quiere, que es aceptada y respetada. Esa no es la realidad. Yo vivo en una burbuja. El 85 % de las mujeres trans están en el paro, no tienen trabajo y son repudiadas socialmente. Muchas de ellas formadas, con carreras universitarias.

Debe dejar de darse tanta importancia a los personajes públicos y debe empezar a dársela a la educación. Es lo que falta. No se da un espacio para estas cosas.

¿Cómo lleva el proceso de transición?

"Mi caso no es la realidad. Tengo amigas que se prostituyen para pagarse unas tetas"

Yo lo llevo muy bien, pero ya te he dicho que vivo en una burbuja. Mi caso no debería ser tomado como ejemplo. No es la realidad. Tengo amigas que tienen que prostituirse para pagarse unas tetas.

Muchos me miran y dicen "se ha avanzado mucho". No, es mentira. Sí se ha avanzado, pero no lo que debería. Es que nos están matando simplemente por ser nosotras.

Me cuenta que ahora está en el pueblo. ¿Cómo fue salir de allí?

Salir de Polícar fue una apuesta por mí misma. Quería ser actriz y me fui a estudiar Arte Dramático a Madrid sin padrinos, a probar suerte. Sentía vértigo y a la vez muchas ganas de sentir esa experiencia. Al final puedo decir que salió bien pero no fue fácil, era muy joven.

¿Y qué supone volver ahora?

"Si no volviera a mi pueblo, quizás ahora mismo estaría muerta, en un centro de desintoxicación o se me habría subido a la cabeza"

Para mí volver es sentirme en casa, por eso vuelvo todo el tiempo. A mí me dan vacaciones y no pillo un avión, me voy al pueblo. A veces me llaman aburrida, pero es que no lo entiendes a no ser que seas de aquí. Para mí es muy importante estar conectada a mis raíces y creo que no he perdido el juicio por lo que tengo con mi pueblo, mi familia y mis amigas. Si no tuviera esa base tan sólida, ahora mismo quizá estaría muerta, en un centro de desintoxicación o se me habría subido a la cabeza y me creería mejor que nadie.

Hablando ahora de Veneno, ¿cómo llegó a ese papel?

Era diciembre de 2018 y me dijeron que estaban trabajando en la serie y que querían que fuese La Veneno. Me quedé en shock porque yo amo a La Veneno de toda la vida. Ellos confiaban mucho en mí. Empecé a prepararme físicamente para el papel y a estudiar, pero no había nada oficial al respecto. En varios momentos sentí que se cancelaría el proyecto, lo veía como muy difícil de llevar a la realidad.

Cuando anunciaron el proyecto tuve claro que una de las candidatas era usted.

¡Mucha gente lo decía! Incluso escribían artículos diciendo que era yo y todavía no se había publicado. No sé cómo la gente lo tuvo tan claro, yo no lo tenía. Los Javis me dijeron “Jedet, si confiamos el proyecto más importante de nuestras carreras en ti es por algo”. Y en el momento en que pusieron a mis compañeras también, me relajé mucho. Yo no me veía capacitada para contar las etapas de la vida de Cristina que ellas cuentan, yo no había vivido esas cosas. Estoy en plena transición como la etapa que interpreto, no me podía imaginar el sentir que era una mujer tan empoderada como Cristina en el Misisipi o una mujer destrozada con cuarenta años que ha pasado por la cárcel.

¿Qué ha sido lo que más le ha chocado de Cristina a la hora de preparar el papel?

Cosas que me contó su hermano. Yo fui a Adra (Almería) a visitarlo, a ver el pueblo y a que me contase e informase. La etapa de Veneno que yo interpreto es la menos conocida y de la que hay menos información. Me contó cosas que realmente me impactaron y que no conocía de ella, que no contaré nunca por respeto a Cristina y a su hermano. Esta serie ha sido un regalo para mí para poder conocerla de manera más íntima y esto me lo llevaré a la tumba.

Porque Cristina era más que un meme.

Cuando lees la biografía ya lo entiendes. Era una persona con un trasfondo enorme, que venía de algo muy duro y era una superviviente. Con la serie la gente va a flipar porque mucha gente cree que era simplemente esta trans que decía cuatro cosas salidas de tono, que hacía gracia y tenía unas tetas muy grandes.

¿Cree que existe algún paralelismo entre la vida de Cristina y la suya?

Creo que sí. Las dos somos de pueblo, hemos vivido cosas difíciles, pero hemos sobrevivido. No me gusta compararme porque su vida fue muy difícil y la mía es muy cómoda. No tiene nada que ver. Quizá sí en carácter.

¿Por ejemplo?

En lo ordinarias que somos. (Risas) En que decimos lo que se nos pasa por la cabeza, sin pensar en las consecuencias.

¿Crees que ella tuvo esa conciencia de ser un ícono LGTBI?

Creo que ella simplemente era feliz de ser famosa, pero no le daba muchas más vueltas. De hecho, tenía muchos comentarios súper tránsfobos y homófobos. Es algo de lo que más me gustaba de ella: no pretendía serlo. Se convirtió en un icono por su mera existencia y forma de ser, pero no buscaba trascender.

En muchas ocasiones comenta que se ha sentido violentada y que han llegado a ponerte la mano encima. No quiero entrar en eso, pero sí en si considera que, desde que la ultraderecha es más visible en España, eso ha aumentado.

No. Quizá se le ha caído la careta a más gente. Me ha sorprendido. Al final aprendes a vivir con la transfobia porque forma una parte tan grande de tu realidad, el rechazo, el odio, los insultos las agresiones… Lo vives casi a diario. Mucha diferencia tampoco he notado. Me partí la mano porque le reventé la cabeza a un tío un día y ya está.

Quería preguntar por la polémica en torno a Dani Mateo.

Dijo que me convertiría en "una travesti cutre", sí.

¿Cree que es lo que realmente piensan algunos que se etiquetan de progresistas y de izquierdas cuando te ven? Sobre todo, en el caso de la televisión y los medios.

Claro. A veces vas y te están mirando y escuchas de fondo "ah, pues no parece un tío". Hay mucha hipocresía. Luego para lavarte la cara y subirte al carro siempre estás a tiempo.

¿Tiene algún proyecto pendiente?

Ahora mismo he parado muchas cosas porque en agosto tengo más cirugías. He estado en un bucle de tanto trabajo. Necesito no olvidar lo importante: para estar bien, primero tengo que solucionar otras cosas. Me tengo que dedicar un tiempo a mí y cuando eso esté solucionado ya volveré al ruedo.