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Desde el espacio a Bilbao

Degustación de alimentos que se consumen en las misiones espaciales

GUILLERMO MALAINA

¿Cómo se alimentan los astronautas? ¿Qué recipientes usan para evitar que el agua flote por el descenso de la fuerza de gravedad? ¿Qué peligro entrañan las migas de pan allí arriba? La ciencia ha avanzado mucho para ir resolviendo todas estas preguntas, pero pocos ciudadanos de a pie conocen aún las respuestas, y aún son menos quienes han podido probar los menús que habitualmente comen los astro-nautas en sus expediciones.

Alhóndiga-Bilbao ofreció ayer una curiosa degustación de alimentos del espacio dentro de las jornadas celebradas a lo largo de toda la semana por este centro de la capital vizcaína con motivo del Año Internacional de la Astronomía, declarado por la Unesco para conmemorar la construcción del primer telescopio de Galileo.

'Descubre, por ejemplo, a qué sabe el pollo en el espacio' era el sugerente reclamo de una jornada que ayer arrancó con una conferencia de especialistas en gastronomía molecular. Jorge Ruiz, profesor de esta materia en la Universidad de Extremadura y partícipe en las pruebas de degustación de la NASA durante su etapa docente en los EEUU, explicó que el reto actual en este campo se centra en la investigación de los alimentos que puedan consumirse en las misiones más largas al espacio de los próximos años, por ejemplo, para llegar a Marte.

'Es conocido que, como consecuencia del efecto de la falta de fuerza de gravedad en el espacio, los astronautas sufren la pérdida de masa ósea. Se trata así de un problema que se acentuará en las misiones más largas del futuro, y por medio de la alimentación, se puede tratar de contrarrestar. Por ejemplo, reduciendo la cantidad de sal en las comidas, ya que ésta contribuye a que la pérdida de masa ósea sea mayor', explicó.

Según recordó de su experiencia de EEUU, los alimentos sin sal que preparaba la NASA resultaban 'realmente sosos': 'Para que resulten más sabrosos, como solución, se usan muchas especias, sobre todo el chile'.

El menú de los astronautas está lleno de curiosidades. Por ejemplo, en el espacio no pueden ingerir bebidas gaseosas, pues por el efecto de la falta de gravedad, las burbujas de gas y el líquido se separarían. En la despensa de las misiones al espacio, tampoco se encuentran alimentos con migas, pues éstas, sin la fuerza de la gravedad, acabarían flotando y podrían dañar los sofisticados equipos de las naves.

'Se usan muchas conservas, especialmente preparadas sin líquido. Las conservas no tienen muy buena prensa, pero esa opinión contraria no tiene base científica. En su preparación, los valores nutritivos de los alimentos pueden disminuir un poco, pero nada más', cuenta este especialista.

Otros alimentos que deben sufrir alguna manipulación para poder consumirse en el espacio son las frutas. Como las naves espaciales carecen de neveras, para evitar que las frutas se deterioren se les extrae todo el agua mediante un proceso de liofilización. Se basa en los principios de un fenómeno natural conocido por los antiguos incas. Como ocurría en las altas montañas, se congelan las frutas antes de introducirlas en una cámara al vacío, donde se les extrae el agua. 'Al no tener agua, no se estropean', explica este especialista.

 

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