¿Miedo a subirse al tren? La ultraderecha usa Adamuz para intentar imponer el falso relato de que el Estado no funciona
Santiago Abascal llegó a decir que "la corrupción mata" y denunció la supuesta "tercermundización" de los servicios de transporte tras los accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gelida ( Barcelona).
Carles Pont, experto en comunicación, señala que el "miedo" y la "inseguridad" le sirven a la extrema derecha "tanto para las políticas migratorias como para los trenes", porque, insiste, "la clave está en vender que todo es un desorden".
Guadalupe Talavera, consultora política, considera que las izquierdas no solo deben combatir las mentiras con datos, sino también "señalar la intención detrás de la falsedad, es decir, señalar cuál es el objetivo de instalar la desconfianza en las instituciones".

Madrid-
"Mi obligación es representar a la gente que está indignada y denunciar que la corrupción mata". La frase es de Santiago Abascal. Vox no le dio ni un minuto de tregua a las víctimas de los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida. "El silencio no puede servir para tapar la corrupción", recalcó el líder de la extrema derecha seis horas antes de la rueda de prensa de 140 minutos que ofreció este miércoles el ministro de Transportes, Óscar Puente. Abascal no fue el único que aprovechó la tragedia para alimentar la teoría del caos, una teoría sin atisbos de originalidad. "No hay que ser ningún experto para afirmar (…) que viajar ya no es seguro", insistió la portavoz del partido en el Congreso, Pepa Millán. "Los españoles tienen miedo a subirse a un tren".
La estrategia es la misma que en catástrofes anteriores. Vox no cambia de patrón. "La extrema derecha utiliza una suerte de plantilla de crisis que consiste en confrontar desde el primer momento con el adversario. Las consignas son absolutamente predecibles. Las han replicado en todos los eventos y desastres del último año y medio: la DANA, los incendios, el apagón... y hasta la pandemia", advierte Guillermo Fernández Vázquez, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Qué hacer con la extrema derecha en Europa (Lengua de Trapo). "Las situaciones de emergencia son espacios de máxima tensión informativa en los que las personas buscan información rápida, sencilla y acorde con su visión política. El debate técnico pierde fuerza en favor de respuestas simples y de una avalancha desmedida de desinformación", señala Guadalupe Talavera, consultora política y profesora en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Los ingredientes están más que amortizados. Caos. Miedo. Confusión. Solo el pueblo salva al pueblo. Mentiras. Más caos. España no funciona.
"La extrema derecha no puede vivir sin la angustia y sin el miedo. Estas dos emociones hacen que las personas se vuelvan más conservadoras, acudan más a misa y se decanten por las papeletas de PP y Vox", continúa Luis Arroyo, sociólogo y consultor de comunicación. Los de Abascal necesitan "cuestionar el orden" y presentarse como resorte para su restablecimiento, hablan como si fueran los únicos capaces de poner fin al caos. "La inseguridad es el motor de la ultraderecha. Esto sirve tanto para las políticas migratorias como para los trenes. La clave está en vender que todo es un desorden, simplificando el relato y jugando con la emotividad", matiza Carles Pont, profesor de comunicación en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. "La excusa es lo de menos. Vox quiere situar en la agenda la incapacidad del Gobierno para garantizar esa seguridad y desmontar en última instancia el Estado de bienestar", recalca Aida Vizcaíno Estevan, profesora de Sociología en la Universitat de València.
La "destrucción" de lo público y sus incongruencias
Vox ha exigido este viernes el "cese inmediato" de Óscar Puente como ministro de Transportes y Movilidad Sostenible. La extrema derecha denuncia además la "incapacidad" del dirigente para gestionar las competencias de su departamento. Los reproches por la "falta de mantenimiento" y "transparencia" han sido constantes a lo largo de la semana. "Lo que vemos aquí [tras los accidentes ferroviarios de esta semana] es una sobreactuación de la política. Los partidos viven de colocar su relato en la opinión pública y defenderlo hasta las últimas consecuencias. Vox ha aprovechado -y sigue aprovechando- la atención mediática que generan este tipo de crisis para sacar rédito político y exprimir esa idea de las élites contra el pueblo", continúa Carles Pont.
La extrema derecha pone el foco en el "deterioro cada vez mayor" de los servicios de transporte y habla de una supuesta "tercermundización" de la vida pública. Pero ¿dato mata relato? La inversión en infraestructuras ferroviarias se ha triplicado desde la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, según datos de Adif recogidos por el Ministerio de Transportes. El dinero anual que se destina específicamente a las líneas de alta velocidad ha pasado de los 1.346 a los 2.283 millones de euros entre 2017 y 2025. El gasto en mantenimiento de la red ha aumentado más del doble en los últimos siete años, toda vez que también se han intensificado las circulaciones. Y las partidas para la conservación de las infraestructuras de alta velocidad han crecido un 40% con respecto al período de los dos gobiernos de Mariano Rajoy. "Las izquierdas tienen que ir más allá de las evidencias y los números para demostrar que lo público funciona mucho mejor que lo privado, tienen que dar la batalla y contar bien la historia para que no gane la extrema derecha con un discurso que busca precisamente destruir todo lo que depende del Estado", desliza Luis Arroyo.
Esta es una lógica que impregna todas las declaraciones y comparecencias del propio Abascal. "Estamos en récord de recaudación: nunca se habían pagado tantos impuestos y nunca han sido peores los servicios públicos", ha reivindicado durante el inicio de la campaña electoral en Aragón. "La semana (...) ha terminado con la destrucción total de la confianza en la red ferroviaria y en las instituciones", publicó en sus redes sociales. "¡Aquí no funciona nada! ¡Ni las carreteras, ni los trenes, ni los hospitales, ni la educación!", reza otro de sus tuits. La lista es infinita. Los servicios públicos están en la diana de la extrema derecha. ¿Por qué? ¿Cuáles son los motivos?
"El objetivo principal es erosionar la confianza en las instituciones: si la ciudadanía percibe que lo público no funciona, será más receptiva a comprar discursos autoritarios. Vox no busca arreglar el servicio de trenes, intenta que los votantes tengan la sensación de que el sistema actual no es capaz de protegerles", explica Guadalupe Talavera. La estrategia va más allá de los accidentes ferroviarios de esta semana. Abascal lleva mucho tiempo instalado en esta retórica de que lo público no funciona. "Lo que pasa es que cuando aparecen situaciones extraordinarias mucho más emocionales [como el descarrilamiento del Iryo], las utiliza para enfatizar la falta de prevención y reacción, para reafirmar su discurso de que los impuestos no se invierten de la manera correcta. Esto no solo es mentira sino que normalmente la reacción a cualquier emergencia se garantiza precisamente con recursos públicos", resume Aida Vizcaíno Estevan. El Ministerio de Transportes ha confirmado que en las labores de rescate e investigación del accidente de Adamuz han intervenido 664 efectivos y más de medio centenar de vehículos especializados.
El PP entra en combate de la mano de Ayuso
Génova empezó la semana apostando por el silencio para respaldar las llamadas a no sacar conclusiones precipitadas del presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla. La tregua no ha durado ni cinco días. Alberto Núñez Feijóo abanderó este viernes las acusaciones de "opacidad" y sucumbió al alarmismo. "La gente tiene derecho a saber si es seguro o no subirse a un tren en España", insistió una vez finalizados los tres días de luto nacional decretados por el Ejecutivo. El jefe de los populares no fue el primero en disparar contra el Gobierno. Lo adelantó por enésima vez Isabel Díaz Ayuso. "No puede ser que impere la ley del silencio. (...) Debemos saber qué ha pasado con el accidente", lamentó unas horas antes la dirigente autonómica. Óscar Puente y los presidentes de Renfe y Adif habían dado entonces una primera rueda de prensa de casi dos horas y media para explicar lo sucedido. El ministro volvió a convocar a la prensa este viernes para rendir cuentas tras conocerse el informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios.
Las fuentes consultadas por Público, preguntadas por los motivos que llevan al principal partido de la oposición a comportarse de esta manera y alimentar las teorías del caos, miran directamente a Vox. "La extrema derecha no solo busca desestabilizar al Gobierno, sino que también intenta poner en una situación complicada al PP. Los populares empiezan a ponerse nerviosos cuando ven que sus potenciales socios confrontan de una manera tan dura. Y es entonces cuando surgen rencillas internas, que es lo que busca Vox: perfiles que reaccionan de una manera más cauta y otros que van por libre, como Isabel Díaz Ayuso", señala Guillermo Fernández Vázquez. "La derecha y la extrema derecha tienen especial interés en politizarlo todo para mantener la atención, por mucho que al principio puedan dar una imagen de prudencia e incluso unidad [en el caso del PP]. Lo que pasa es que los populares siempre han sido muy torpes gestionando crisis. Lo vimos en el Prestige y la DANA, pero también con la guerra de Irak y el accidente del Yak 42", matiza Luis Arroyo.
¿Cómo pueden las izquierdas combatir el miedo?
El Ministerio de Transportes ha difundido una serie de datos tanto en sus redes sociales como en las ruedas de prensa que desmontan por completo el discurso alarmista de PP y Vox. El problema es que ante un suceso "tan trágico y emocional" como el de Adamuz, siempre pesan más los discursos catastrofistas que la información y los indicios sólidos. ¿Qué pueden hacer las izquierdas?
Los sociólogos y politólogos que han hablado con este medio lo tienen claro. "El dato no persuade cuando el miedo se instaura en la mente del colectivo. Si tu oponente no para de decir que el servicio es malo, no basta con salir a decir que el servicio es bueno, sino que hace falta señalar la intención detrás de la falsedad, es decir, señalar cuál es el objetivo de instalar la desconfianza en las instituciones", recalca Guadalupe Talavera. "El Gobierno tiene que contextualizar y deslegitimar a quienes emiten este tipo de discursos, poniendo negro sobre blanco su apuesta por la privatización y sus vínculos con el trumpismo", coincide Guillermo Fernández Vázquez. Los cinco expertos piden además "humanizar y poner en valor" los servicios públicos. Y terminan: "Adif y Renfe no solo son Óscar Puente, detrás hay trabajadores, ingenieros y sistemas de seguridad que funcionan bien todos los días".

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