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De la "geometría variable»" al "aventurismo político"

Los grupos critican la importante reducción de la producción legislativa

L. C.

'El objetivo de este Ejecutivo es la supervivencia, no gobernar ni mucho menos legislar'. La frase, del portavoz adjunto del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, resume el sentir que a medida que avanza la legislatura invade a la oposición. Desde que la onda expansiva de las autonómicas le robara el apoyo más o menos estable de BNG y PNV, los socialistas llevan cuatro meses caminando por el desierto parlamentario. Y sus rivales políticos son conscientes. Todos los grupos se quejan de las consecuencias que tiene la soledad socialista.

Izquierda y derecha coinciden en vincular la 'escasa producción legislativa' con la inestabilidad parlamentaria que sufre el Gobierno. 'Tiene miedo a que le demos la vuelta a sus proyectos. Han venido muy pocos, aproximadamente la mitad simples trasposiciones de directivas europeas', se queja Jose Luis Ayllón, secretario general del Grupo Popular, quien subraya además el escaso peso de los proyectos.

Sólo algunos proyectos, como la reforma del aborto, soportan, a juicio de la oposición, la imagen reformista del Gobierno. 'Son máscaras a la galería, distracciones', explica la portavoz de CC, Ana Oramas. Se repite también la crítica al abuso de los decreto-ley, una medida, según los grupos, que busca evitar los debates más complicados y que los grupos puedan introducir modificaciones en la política económica del Gobierno.

Jose Antonio Alonso, portavoz socialista, niega una por una las acusaciones. 'En una legislatura marcada por la crisis, el Gobierno, como es lógico, ha centrado en ella su respuesta', explica. Pero hay mucho más. Los socialistas destacan la ley de asilo, la oficina judicial o la subcomisión para la reforma de la ley del aborto como algunos de los éxitos de la legislatura.

Hay, sin embargo, muchas más que siguen en el tintero. Según estimaciones del PNV, el Gobierno sólo ha cumplido con aproximadamente el 5% de su programa electoral. El PP eleva algo más la cifra. De los 80 compromisos que ha localizado en los discursos de los diferentes Gobiernos, sólo tres de ellos tienen ya un reflejo legislativo.

También Gaspar Llamazares achaca a que 'el PSOE no tiene garantizada la mayoría' la escasa producción de este año y medio. 'El grueso de legislación sigue pendiente', confirma el diputado de IU. 'Incluso leyes ya redactadas como del Poder Judicial', se han guardado en un cajón', puntualiza republicano Joan Ridao.

Tampoco la vida parlamentaria resulta fácil para el PSOE. La 'geometría variable' acuñada por su portavoz no ha conseguido mantener a cero su contador de derrotas. La oposición ha conseguido dejar en minoría al Gobierno en once ocasiones. 'Y en algunas otras se ha tenido que sumar a iniciativas increibles', sostiene Ayllón, quien recuerda que el PSOE votó a favor para certificar 'el fracaso del Gobierno' ante Bolonia.

La crítica opuesta llega desde las filas socialistas. Según Alonso, el empeño del PP por dejar en minoría al Gobierno le ha llevado a apoyar iniciativas como la moción de ERC para suprimir el Ministerio de Cultura. El portavoz quita además importancia a las once derrotas: 'Se han discutido más de 800 iniciativas en el Congreso, sólo hay que pensar en el porcentaje que suponen'. El resto de grupos prefiere mantenerse al margen de la polémica y se remite a las tácticas parlamentarias. 'La función del PP es poner en problemas al Gobierno', recuerda el diputado de CiU Pere Macías.

La situación ha hecho que los grupos rechacen poco a poco el término de 'geometría variable'. 'Hay que evitar eufemismos, esto se llama aventurismo político', bautiza el diputado catalán.

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