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IU se sube a la ola del ascenso

JUANMA ROMERO

Quién lo iba a decir hace no demasiados meses. Izquierda Unida, una fuerza antiguamente abonada a la mala noticia, a disputar su futuro en las urnas con la tenacidad de un equilibrista, afronta ahora los asaltos electorales con la ineludible perspectiva de subida. De consolidación. De mejora. "Con la flechita hacia arriba y en verde", como bromean en la dirección federal. Ya ocurrió, aunque con el miedo aún en el cuerpo, en las autonómicas y municipales de mayo de 2011. Se confirmó –y de qué manera– en las generales de noviembre (de dos escaños con ICV a 11). Y este 25-M, si se cumplen los pronósticos, el viento seguirá soplando a favor. 

Eso lo dicen, para empezar, las encuestas. Las del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que dieron el pistoletazo de salida a estos comicios autonómicos del 25-M, no dejaron atisbo de duda. En Andalucía, el organismo auguraba entre 9 y 10 escaños y un 9,8% de los votos (en marzo de 2008 logró seis y un 7,06%) y en Asturias, el pronóstico era aún más halagüeño: la federación saltaría, en apenas diez meses, desde mayo de 2011, del 10,28% y los cuatro diputados a los siete parlamentarios y un 14,5% de las papeletas. 

Pero también lo atestiguan las percepciones internas. Esas que no fallaron en las pasadas generales del 20-N y que concluían que IU había crecido durante la campaña y que avanzaba, y mucho. Ahora, según coinciden las direcciones regionales andaluza y asturiana, así como la cúpula federal, las sensaciones son las mismas: más ánimo en la gente, más consciencia de que el mensaje de que una salida social de la crisis es posible, más síntomas de que el crecimiento es claro y seguro. Y de que este 25-M será una fuerza absolutamente decisiva, más aún si las cosas no vienen tan mal dadas al PSOE.

Evidentemente, la palabra pacto aparece enseguida, a la vuelta de la esquina. Pero, como en tantas otras ocasiones, preocupa más fuera que dentro. IU, tal como no han cesado de repetir desde Cayo Lara hasta los propios candidatos, pone por delante "las políticas, el programa", y no las ansias de gobernar. Aunque la derecha parte en las dos comunidades con todas las de ganar, la rendija de una mayoría de izquierdas no está obstruida al cien por cien. IU lo sabe, pero no se obsesiona. "No se trata de decidir que queremos más o menos dosis de aceite de ricino, sino de proclamar que no queremos ricino, que queremos otra medicina", ilustra Jesús Iglesias, cabeza de lista de la federación en el Principado. O sea: "Quien piense que, si hay posibilidades, gobernaremos con el PSOE cueste lo que cueste, se equivoca. Si es a costa de sumarse a la dinámica de recortes, desde luego que no", expresa Ángel González, jefe de campaña de IU Asturias. La federación recuerda que igual que ha entrado en el Ejecutivo con los socialistas (lo hizo entre 2003 y 2007 y desde finales de 2008 a 2011), también rechazó integrarse por discrepancias programáticas con ellos (justo tras los comicios de mayo de 2007). 

En Andalucía, la experiencia de un Gobierno autonómico PSOE-IU está totalmente inédita. En las últimas ocasiones en las que los socialistas no alcanzaron la mayoría absoluta (1996 y 2000), pactaron con el Partido Andalucista. Pero este 25-M se avecina la segunda legislatura en blanco para los nacionalistas, y UPyD, según el sondeo del CIS, no entraría en el Parlamento. De modo que IU se convertiría en el bastón necesario y único para impedir a Javier Arenas el acceso al Ejecutivo. En las direcciones federal y regional, el diagnóstico es coincidente: es altamente improbable una solución a la extremeña –es decir, que IU se abstenga y facilite el Gobierno al PP– y es bastante difícil, "al menos en un primer momento", sumarse a un Ejecutivo liderado por José Antonio Griñán. Esa afirmación, compartida por todos los dirigentes consultados por Público.es, apunta a que la solución de consenso sería apoyar la investidura de Griñán para luego pasar a la oposición. Y, andando el tiempo, "ya se evaluaría si conviene entrar en el Gobierno". "El problema del PSOE es su falta de credibilidad, aunque es verdad que la derecha ha ido muy lejos en poco tiempo", subraya un alto cargo federal con mando en Andalucía e implicado en su campaña. 

Arribar a ese acuerdo no sería un camino de rosas, porque el fuego cruzado entre socialistas e IU ha sido constante, si bien es verdad que la "madurez" de la federación andaluza es "muy distinta a la extremeña", asume la cúpula desde Madrid. Sin embargo, varios responsables andaluces estiman que "el clima interno hostil al PSOE se ha frenado". "El PP tiene casi todo el poder, y ha aprobado una reforma laboral que no podemos digerir. Eso facilita las cosas. Además, dejar al PSOE la representación de la izquierda sería un error clamoroso", analiza un muy influyente dirigente de IU Andalucía y del PCE. Incluso se antoja más fácil reducir al rebelde Juan Manuel Sánchez Gordillo, número uno por Sevilla, alcalde de Marinaleda, líder del Colectivo de Unidad de los Trabajadores (CUT) e histórico detractor de toda alianza con el PSOE.

Pero más allá del asunto siempre caliente de los pactos, IU considera que este 25-M se asentará como fuerza decisiva por una razón no menor: "Andalucía y Asturias pueden servir como escaparate de la política alternativa a los recortes", sostiene Ramón Luque, responsable electoral del aparato federal. Y añade: "El debate que viene es que las políticas de [Mariano] Rajoy, como las de [José Luis Rodríguez] Zapatero en su día, no darán resultado. Se verá que la alternativa fácil de cambiar de color el Gobierno no funciona. El PSOE, mientras, está ausente. No tiene un mensaje fuerte y sus diputados no secundarán la huelga general. En ese hueco se harán más visibles las propuestas de IU". En otras palabras: "IU ahora no se juega el ser o no ser, el sobrevivir o desaparecer. Ya eso nadie lo discute –arguye el secretario federal de Relaciones Políticas y líder del PCE, José Luis Centella–, sino el seguir consolidándonos, el ocupar un espacio. Nos jugamos seguir avanzando, demostrar que hay una salida social a la crisis, no tanto si gobernar o no".

En el cantado ascenso de IU ha influido asimismo, según se describe desde dentro, el tirón de la huelga general del 29 de marzo. "Además del desastre de gestión de Foro y de Francisco Álvarez-Cascos y de los recortes, la reforma laboral ha inquietado mucho a la gente", apunta Ángel González. Ha ayudado, agregan, el programa "reconocible" de la federación. "Somos cada vez una fuerza más fiable. Paso a paso lo estamos logrando. Y en el Principado hemos logrado que la gente diferencia la acción de gobierno con el PSOE en solitario y cuando IU está en el Ejecutivo", señala Iglesias. "Nuestra subida es un premio a la coherencia y a la utilidad. Hemos dicho lo mismo en la oposición que en el Gobierno", sentencia Pablo Prieto, secretario de Comunicación de la federación asturiana. 

 

 

 

 

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