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Mas, Navarro y Camacho vuelven a evitar hablar de corrupción cara a cara

El president da cuenta de una reunión secreta con Rajoy, previa a la aprobación por parte del Parlament de la propuesta de pacto fiscal

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Artur Mas y Mariano Rajoy hablaron largo y tendido, en secreto, sobre las posibilidades de reforma del modelo de financiación para Catalunya antes de que el Parlament aprobara, en julio pasado, la propuesta de pacto fiscal. Así lo reveló anoche el presidente de la Generalitat y candidato a la reelección en un debate a tres con sus competidores del PSC y del PP catalán, Pere Navarro y Alicia Sánchez Camacho, respectivamente.

En septiembre, Mariano Rajoy dio el no definitivo y quedó enterrada de esta manera cualquier posibilidad de acuerdo, pero meses antes, explicó Artur Mas, estuvieron reunidos durante seis horas. En ese encuentro Mas anunció a Rajoy que la cámara legislativa catalana aprobaría una propuesta, que habría que entender 'como un mandato del pueblo'. 'No nos hizo caso', explicó el presidente de la Generalitat. 'Queremos cortar con lo del café para todos', le dijo a Rajoy y éste le respondió con 'la canción de siempre', con la idea de que la financiación debía acordarse 'con el resto de autonomías'.

Esa respuesta, al parecer, fue determinante para el presidente de la Generalitat. Aseguró que la decisión de anticipar los comicios catalanes la tomó a la vista de la excepcional y masiva manifestación del 11 de septiembre, pero también como consecuencia de la negativa del gobierno central a negociar el pacto fiscal. Si se hubiera pactado, indicó Mas en el debate, 'ahora no estaríamos hablando de esto'.

Alícia Sánchez Camacho le acusó de ser el culpable del fracaso de aquel encuentro y aseguró que el PP estaba dispuesto a negociar. 'No hacía falta la convocatoria de elecciones anticipadas', repitió.

El debate, organizado por la cadena privada de televisión 8TV, fue más bien agrio, con interrupciones constantes y frecuentes reproches sobre las actitudes de unos y de otros. La decisión de realizar un debate a tres, sin la participación de Oriol Junqueras, de ERC, llamaba la atención, sobre todo porque el conjunto de encuestas publicadas no deja nada claro qué fuerza será la segunda en representación.

La más vehemente, sin duda, fue la candidata conservadora. Fue particularmente agresiva con el socialista Pere Navarro, al que pedía constantemente que controlara sus nervios, que renunciara a darle lecciones y al que incluso intentó descalificar lamentando una supuesta 'falta de educación'.

Sorprendentemente, candidatos y moderador evitaron también en este debate entrar a tratar, aunque sólo fuera por un momento, el tema de la corrupción, al que todos dedican apartados mayores o menores en sus actos de campaña. Ni una palabra sobre cuentas en Suiza, borradores policiales, comisiones ilegales, calumnias, investigaciones oficiales o peticiones de comparecencia. Al encontrarse frente a frente en los platós de televisión, los candidatos, esta vez sólo de CiU, PSC y PP, evitan la interpelación sobre esas acusaciones y desprecian la oportunidad de tratar cara a cara un asunto que ha trastocado la campaña de todos y que ocupa un lugar destacado desde que el diario El Mundo habló sobre la supuesta existencia de cuentas en paraísos fiscales de las que serían titulares Artur Mas y el expresidente Pujol.

Navarro se defendió varias veces de los ataques de Alicia Sánchez Camacho, que le llegó a calificar de cansino. Le preguntó varias veces a la representante del PP sobre el lugar en el que había adquirido un manual tan pobre de técnicas para el debate. En el terreno de las propuestas, el candidato socialista afirmó que si fuera elegido presidente, lo primero que haría sería convocar de inmediato una cumbre de partidos de todo tipo, para acordar un amplio paquete de medidas económicas y sociales.

La líder del PP catalán recurrió una y otra vez al argumento de que los recortes y los ajustes se deben a la necesidad de reparar el daño causado por la gestión del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en España y del tripartito en Catalunya, pero también acusó a Artur Mas de haber gestionado muy mal los recursos y de no haber sabido suprimir los 'gastos superfluos de su administración'.

Mas le contestó con contundencia: 'Usted ha sido corresponsable de todas las decisiones que se han tomado en materia económica', durante los últimos dos años. Le invitó a explicar su propuesta de financiación para Catalunya, puso en evidencia que no existía tal proyecto y también le recordó promesas hechas por el PP de Rajoy. 'Se presentaron a las elecciones diciendo que bajarían impuestos'. 'Los han subido todos', le dijo. Y también prometieron que 'pagarían las deudas con Catalunya'. No ha sido así, señaló el líder de CiU.

El resto del debate giró en torno al derecho de Catalunya a decidir sobre su futuro. Ninguno de los tres dirigentes aportó argumentos que no hubieran explicado antes en diferentes foros, pero a pesar de ello volvieron a confrontar sus puntos de vista con vehemencia. Tanto era su interés por hacer ver la superioridad de sus propuestas que a veces hablaban todos a la vez y resultaba imposible entender sus palabras.

La candidata conservadora y Mas se enzarzan a cuenta de la independencia de CatalunyaArtur Mas explicó que ahora se acaba una etapa muy larga de las relaciones entre España y Catalunya y que ahora se trata de que esta última ejerza su derecho a decidir, tal como lo han hecho tantas naciones del mundo. El alto nivel de paro, la pobreza y otros muchos problemas que tiene Catalunya, se han de resolver, según Sánchez Camacho, de la mano de España, y no con la separación.

Mas recogió la explicación y se la tradujo: Usted quiere que 'Catalunya siga igual que en estas últimas décadas'. 'Su posición es legítima', le dijo, pero además le emplazó una y otra vez a contestar si creía que existía la posibilidad de consultar al pueblo catalán. '¿Consulta para qué?', preguntaba Camacho. '¿Para contestar a una pregunta trampa?'

Finalmente se pronunció e identificó quién es para ella el sujeto con 'derecho a decidir': 'Es el derecho de todos los españoles', tal como está definido y previsto en la Constitución española. 'Catalunya forma parte de un proyecto común con España', precisó Sánchez Camacho.

El socialista Pere Navarro intentó situarse en este tema en la equidistancia de sus contrincantes. Lejos del centralismo del PP y del independentismo no explícito de CiU: Derecho a decidir, sí. En una consulta legal y acordada. Mas le replicó con ironía y cierto laconismo: ¿Acordada con Rajoy? Tanto Navarro como Sánchez Camacho plantearon la exclusión de la Unión Europea como una consecuencia inevitable para Catalunya, en el caso de que decidiera dotarse de su propio Estado.

Artur Mas les replicó que en Europa no hay un sólo precedente similar al que plantean los soberanistas catalanes. Se parecería quizás al caso de Escocia o, en su día, a lo que pueda ocurrir con Flandes o Euskadi. '¿Imaginan que si Flandes quisiera independizarse la dejarían fuera de la Unión Europea?', '¿No buscarían una solución?', preguntó. 'La R.D.A. no formaba parte de la Unión y cuando Alemania se reunificó se utilizó un procedimiento muy rápido para facilitar su integración', concluyó.

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