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Memoria Histórica Varias cárceles del franquismo se convierten en espacios de memoria

El solar que acogió la prisión provincial de Pamplona formará parte del catálogo de lugares memorialísticos de Navarra. En la vieja cárcel Modelo de Barcelona están por inaugurar un recorrido guiado para los visitantes. Se suman así a otras iniciativas ya adoptadas en distintos puntos del Estado.

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Solar de la cárcel de Pamplona.

No había muchas opciones. O subías al camión que te llevaría a la muerte, o te mataban allí mismo. A los verdugos, pistola en mano, les daba exactamente igual dónde asesinar a los presos de la cárcel de Pamplona, una prisión provincial que durante la dictadura se convirtió en otra sucursal del infierno. Los hijos y nietos de las víctimas querían preservar ese espacio como lugar de memoria, pero el ayuntamiento de UPN optó por derribarlo. Tampoco hubo ocasión de poner al menos un monolito: en su lugar, el consistorio de derechas convirtió la campa en un meadero de perros.

Los familiares de quienes allí sufrieron todo tipo de vejámenes acaban de recibir un soplo de justicia. Pequeño, pero soplo al fin. El proyecto de Ley Foral de los Lugares de la Memoria Histórica de Navarra ya ha recibido el visto bueno de la Comisión Técnica de Coordinación en materia de Memoria Histórica, así como de la Comisión Foral de Régimen Local, pasos previos al traslado de la norma al Parlamento para su aprobación.

Jokin de Carlos, presidente de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA-36) no puede evitar que sus ojos vayan hacia el terreno donde estuvo la antigua cárcel, aquella misma en la que podían subirte a un camión para matarte o matarte si no subías al camión. “El solar de la antigua prisión de Pamplona será uno de los primeros espacios que entrará en el catálogo oficial de lugares de memoria que se deriva de esta ley”, afirma. El orgullo que le trae esta noticia contrasta con el espanto que le provoca el recuerdo de las excavadoras derribando el espacio, tal como ocurrió en 2012 por orden del ayuntamiento de UPN.

El solar de la antigua prisión de Pamplona será uno de los primeros espacios que entrará en el catálogo oficial de lugares de memoria 

“La tiraron prácticamente por sorpresa, sin hablar con nadie ni permitir un debate social en torno a su conservación o sus usos futuros”, apunta por su parte Joxe Abaurrea, teniente de alcalde del actual gobierno municipal que lidera EH Bildu y que cuenta con el apoyo de Geroa Bai, Aranzadi e Izquierda-Ezkerra. Ahora el solar es una zona verde que acoge algunos juegos y mantiene un espacio arbolado que discurre justo donde estaba la entrada a la prisión.

“Por esa cárcel pasaron cientos de nuestros familiares. Allí hubo asesinatos, torturas y sacas”, dice De Carlos. En ese contexto, el colectivo AFFNA-36 ha reclamado al ayuntamiento que se recuperen las piedras de la puerta para tratar de reconstruirla en el mismo lugar donde estaba. El consistorio ha dado su visto bueno a esta idea. “Cuando hicimos las primeras pesquisas nos enteramos que al menos los restos de esa entrada están en la nueva cárcel que se construyó en Pamplona, así que hemos enviado un requerimiento a Instituciones Penitenciarias para que nos diga si puede devolvernos lo que queda de aquella puerta para restaurarla”, explica Abaurrea.

No será el único acto simbólico que se producirá en ese solar. Este sábado, el ayuntamiento inaugurará allí el Parque de la Insumisión, en memoria de todos los insumisos al servicio militar obligatorio que fueron llevados a esa prisión. “La insumisión forma parte de la historia social y política de nuestra ciudad. Sacudió la vida política y social de Pamplona y toda Navarra, con una movilización que supo integrar a personas y colectivos de diferentes trayectorias políticas”, destacó la corporación en un texto aprobado el pasado jueves con los votos de EH Bildu, Geroa Bai, Arazadi e Izquierda-Ezkerra. El PSN se abstuvo y UPN votó en contra.

Memorias de otras cárceles

Lo que hoy está haciendo Pamplona ya lo han hecho otras ciudades. El caso más reciente es el de la prisión Modelo de Barcelona, donde el ayuntamiento que encabeza Ada Colau ha impulsado su recuperación como sitio de la memoria. De hecho, en las próximas semanas se inaugurará la señalización del entorno interior de la cárcel, “lo que permitirá que cualquier ciudadano puede hacer una visita autónoma”, adelantó a Público el Comisionado de Programas de Memoria del ayuntamiento barcelonés, Ricard Vinyes. La tarea es enorme: “Queremos poner a la luz los distintos sedimentos que han convivido en la Modelo, y que un sedimento no haga olvidar a otro”, explica.

"Queremos poner a la luz los distintos sedimentos que han convivido en la Modelo, y que un sedimento no haga olvidar a otro"

Detrás de los muros de este edificio se produjeron auténticos horrores. “Durante el franquismo, las celdas de este recinto acogieron a miles de presos políticos, sobre todo durante la década de 1940, durante la gran represión de la posguerra. El cura de La Model, de hecho, destacaba la excesiva masificación de la prisión en el año 1941”, destacan sus responsables en la página web del nuevo espacio. Además, allí se produjeron “al menos 24 ejecuciones con garrote vil que hoy día están documentadas”. Entre esos casos figura la carpeta de Salvador Puig Antich, el militante anarquista que se convirtió en el último preso asesinado mediante ese salvaje método.

Espacios para la cultura

En Galicia, las viejas cárceles de A Coruña y Lugo también luchan contra el olvido mientras hacen un guiño al futuro. La antigua prisión provincial coruñesa es hoy un espacio abierto a la ciudadanía, en el que se prevé desarrollar distintos proyectos de dinamización cultural. La vida que emerge de su interior choca radicalmente con el hacinamiento, el hambre y otros terribles padecimientos que vivieron los miles de presos que pasaron por allí durante el franquismo.

Mientras tanto, la prisión de Lugo, aquella misma en la que se registraron decenas de fusilamientos de militantes políticos o sindicalistas, responde ahora al nombre de Centro Cultural O Vello Cárcere. Cuenta con zonas de exposiciones, auditorio, biblioteca y salas para talleres. “Recuperamos un espacio cerrado, de dolor, como un espacio de ocio y un lugar abierto”, afirmó la alcaldesa de esta localidad, Lara Méndez, durante la inauguración del centro en febrero de 2017. El olvido ya dolía menos.