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Prisión para Carlos Morín, su mujer y una empleada

Los otros tres acusados de abortos ilegales quedarán en libertad bajo fianza

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De momento, a la cárcel. Carlos Morín, director de las clínicas de Barcelona donde presuntamente se practicaban abortos ilegales, su esposa (María Luisa D. S.) y una estrecha colaboradora de ambos (Virtudes S. V.) ingresaron ayer en prisión por decreto de la juez del Juzgado número 33 de Barcelona. Los otros tres detenidos del caso quedan en libertad bajo fianza de entre 2.000 y 3.000 euros.

La juez, Elisabeth Castelló, que estuvo tomando declaración a los encausados durante más de 14 horas, hasta pasada la medianoche del miércoles, los acusa de presuntos delitos de aborto ilegal, asociación ilícita, intrusismo profesional y falsedad documental. Morín y su equipo, supuestamente, han realizado abortos a mujeres en períodos de gestación superiores a los que establece la ley.

Para ello, habrían falseado documentos como informes psiquiátricos de las pacientes y ecografías. Además, varios de los trabajadores de los centros ejercían funciones, como las propias interrupciones de embarazos, sin tener la titulación adecuada. Todo el entramado en estas acciones, desde el momento en que la paciente acude al centro o, como parece ser, es captada por trabajadores, supone una asociación ilegal.

Los otros tres imputados (Dimas A. C., Pedro Juan L. A. y Marcial R.) presuntamente practicaban abortos, se encargaban de administrar las anestesias a las clientes y falsificaban los historiales de las pacientes y de los fetos, para aparentar legalidad en el asunto.

Trituradoras descartadas

Una vez se ha descartado que en las clínicas del grupo de Morín hubiera trituradoras para deshacerse de los residuos, la investigación toma nuevos derroteros. Fuentes próximas a ella confirmaron a este diario que se cree que los restos de los fetos, si realmente no fueron destruidos, podrían haber sido destinados a otros fines, como la investigación farmacéutica. Lo que parece claro es que los 2.000 expedientes de abortos estaban archivados según si eran legales o no.

Por otro lado, en función de las declaraciones de los encausados, se van abriendo nuevas vías en la investigación. Por lo tanto, no es descartable que se amplíen las diligencias ni que se produzcan nuevos registros, además de los que ya se han realizado en cuatro clínicas y en el domicilio de Carlos Morín, en Sant Cugat.

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