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Renfe suprimirá 500 trenes, que afectarán a 900.000 viajeros

El cambio persigue ahorrar cerca de 50 millones de euros. Además, la compañía se segregará en cuatro sociedades distintas a finales del mes de julio.

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Renfe calcula que la 'reordenación' de su servicio de trenes de Media Distancia convencional supondrá la supresión de unas 500 frecuencias (número de trenes que cubren una misma línea cada día) de este servicio, dado que la medida incluye a una media del 15% del total de 3.500 relaciones que presta actualmente, según ha indicado el presidente de la compañía, Julio Gómez-Pomar. 

Estas supresiones de conexiones ferroviarias afectan al 5,7% de la demanda total de usuarios de este servicio ferroviario regional, esto es, a unos 900.000 viajeros. El objetivo es ahorrar cerca de 15 millones de euros a corto plazo, y de hasta 50 millones a medio plazo.

Según explicó el presidente de Renfe, parte de las frecuencias de Media Distancia suprimidas quedan cubiertas por otros trenes de Largo Recorrido que pasan por esas poblaciones y que, a partir de ahora, realizarán parada en las estaciones afectadas. Otros enlaces quedarán cubiertos por transporte en autobús. 

Las supresiones afectan a la demanda del 5,7% de usuarios de líneas regionales.

Gómez-Pomar se preguntó además si se puede considerar 'afectado a un viajero al que le suprimen el tren de las siete de la mañana, pero que cuenta con otra una conexión a las ocho'. 'Quienes quieran seguir utilizando el tren lo podrán seguir haciendo y, en casos límite, tendrán un autobús',  afirmó. 'Hemos realizado esta reestructuración porque estimamos que poner en circulación trenes para pocas personas es ineficiente y supone malgastar recursos', argumentó el presidente de la operadora. 'Creemos que para trasladar a 30 personas es mejor hacerlo en un autobús que en un tren de 200 plazas', añadió.

El presidente de la operadora detalló que se trata de datos aún sin cerrar, dado que el proceso de reestructuración se está realizando de forma progresiva y concluye el próximo 23 de junio, y explicó que las supresiones derivan de la relación de obligaciones de servicio público ferroviario que el Gobierno aprobó en diciembre de 2012, por lo que determinó el listado de conexiones que el operador debe garantizar.

Para fijar este listado, el Ministerio de Fomento tuvo en cuenta un análisis de este servicio de trenes regionales convencionales que concluye que cuando un tren circula con una ocupación inferior al 15% de su capacidad no constituye un modo de transporte 'eficiente ni desde el punto de vista económico, ni social y ni medioambiental'.

El presidente de Renfe recordó que las comunidades autónomas que tengan interés en mantener una relación ferroviaria podrán alcanzar un acuerdo con la operadora y sufragar su prestación. En este sentido, indicó que actualmente la empresa está en conversaciones con Aragón.

El servicio de Media Distancia de Renfe presenta un déficit de 238 millones de euros, según reveló su presidente, de los que 189 millones de euros corresponden al servicio de tren por las vías convencionales y los 43 millones restantes al Avant.

Sin embargo, este no es el único cambio por el que pasará la operadora. Según ha anunciado el presidente de la compañía, Julio Gómez-Pomar, Renfe se segregará en cuatro sociedades para que, posteriormente, el Consejo de Ministros lo ratifique en julio. La compañía se divide en cuatro empresas para prepararse a la apertura a la competencia en el transporte de viajeros en tren prevista para el próximo 31 de julio. Según ha avanzado Renfe, tres de las cuatro sociedades canalizarán los negocios que actualmente realiza la compañía (transporte de viajeros, mercancías y mantenimiento de material rodante), mientras que la cuarta se destinará a alguilar a terceros operadores los trenes que actualmente no utiliza la operadora.

El presidente de Renfe garantizó en un encuentro organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) que la compañía 'está perfectamente preparada' para afrontar la competencia de otros operadores, un proceso que, en su opinión, será bueno 'en la medida en que sea bueno para el ciudadano, que se le preste un mejor servicio'.

 

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