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Vic "acata" la ley y empadronará a los sin papeles

El alcalde (CiU) dice que no comparte la orden del Gobierno y le pide ayuda económica para atender a los inmigrantes

L. DEL POZO

El ayuntamiento de Vic (Barcelona), gobernado por CiU, PSC y ERC, "acata" la "orden directa" del Ejecutivo español de tener que empadronar a los sin papeles, aunque "no la comparte". Así de contundente se mostró ayer el alcalde de Vic, Josep Maria dAbadal (Unió), en una rueda de prensa, sin preguntas, celebrada en el consistorio, después de que el miércoles pasado la Abogacía del Estado dictaminara que para empadronar a una persona "debe entenderse y considerarse válido y suficiente un pasaporte, aunque no cuente con el visado".

Vila dAbadal compareció ayer acompañado de los tenientes de alcalde Josep Burgaya, del PSC, y Joan López, de ERC. El mensaje que lanzó fue breve pero tajante. La ciudad de Vic "no es xenófoba", al contrario, su modelo de integración es "emblemático".

No obstante, la comparecencia del alcalde no sólo tenía como objetivo defender a la ciudad y "agradecer a vecinos y entidades" el apoyo prestado, sino también mandar un mensaje a la Moncloa: "Que cumplan con la Ley de Extranjería que votaron junto a CiU" y que "ayuden a todos los municipios" para que puedan atender a los "recién llegados", porque "esta gente", afirmó, "tiene muchas necesidades".

El alcalde de la capital de Osona también pidió a los inmigrantes "que colaboren activamente en la integración de los recién llegados" y que ayuden a combatir la imagen negativa que "algunos medios de comunicación" han dado estos días de la ciudad. "Si no hay orden, no hay futuro", sentenció Vila dAbadal.

El sometimiento del equipo municipal no fue una sorpresa para nadie. En cuanto la polémica vicense saltó a los titulares, los miembros del Gobierno municipal afirmaron que "cumplirían con la legalidad".

Alloui, vecino de Vic: "No hay ningún ganador. Sólo los derechos humanos"

En la rueda de prensa no sólo había políticos y periodistas. Varios representantes de las entidades de inmigrantes quisieron asistir a la escenificación de la marcha atrás del consistorio. "El anuncio del ayuntamiento nos cogió por sorpresa. Ahora sólo queremos pasar página y seguir trabajando", explicó Malan Diba, de la Asociació Cultural Subsaharina Amics dOsona (ACSAO). Parecidas fueron las palabras de Youcef Allaoui: "No hay ningún ganador. La sociedad de Vic, la española y los derechos humanos son los únicos que han ganado".

Cuando el Ayuntamiento de Vic anunció su intención de no censar a los sin papeles, los inmigrantes de la ciudad se debatieron entre el estupor y la rabia. Aunque poco a poco los ánimos se fueron calmando, porque las declaraciones en contra de la decisión del consistorio se sucedieron una tras otra: desde el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho la medida es "ilegal" hasta la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, la decisión "es contraria a la ley", pasando por el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero: "No permitiré que por un truco de un ayuntamiento haya seres humanos que se queden sin asistencia sanitaria".

Mas: "Es una ciudad que ha hecho las cosas bien y las seguirá haciendo"

Sin embargo, la satisfacción completa no llegó hasta ayer. "Estas medidas fáciles y rápidas dirigidas a ganar votos no valen; no se puede cargar contra los inmigrantes, el colectivo más débil de la sociedad", afirmó Allaoui, "hoy estamos muy contentos".

Las palabras "votos" y "elecciones" han sonado con fuerza estos días en Vic. "Todo esto lo hacen para que Anglada [líder xenófobo de Plataforma per Catalunya] no les quite la silla", decía Joan Castells, vecino de la ciudad que también explicaba que en Vic hay una sensación generalizada de que el municipio "es el hospital de África y esto no puede ser".

En ese sentido, fuentes de CiU en Vic reconocieron ayer que la decisión de no empadronar a los sin papeles fue una medida para que "la gente de Vic supiera que estamos a su lado". Esas mismas fuentes también afirmaron que Anglada "no condiciona la política del municipio". La explicación tenía sentido. Los más críticos con la gestión municipal acusan al Gobierno de aplicar políticas demasiado permeables a la influencia xenófoba. El alcalde lo niega.

Aunque con Anglada o sin él, los titulares y las cámaras han provocado que, en varias ocasiones, destacados miembros de CiU hayan salido públicamente a apoyar a su alcalde presentándolo como un mártir. Y ayer no fue distinto. El dirigente de Unió Josep Sánchez i Llibre afirmó que su compañero Vila dAbadal ni se ha retractado ni ha dado marcha atrás, porque no hay "ninguna" orden municipal.

"Que el Gobierno cumpla con la ley de Extranjería", dice el alcalde de CiU

El presidente de los nacionalistas, Artur Mas, también quiso salir a la palestra. Mas denunció "la contradicción" que, según él, existe en la exigencia de Zapatero de empadronar a los inmigrantes sin papeles. Para Mas "la abogacía del Estado lo único que ha resuelto es una duda desde el punto de vista legal", pero, en realidad, explicó, sigue habiendo una "contradicción evidente". El líder de los nacionalistas también lamentó que estos días se haya puesto "en la picota" al consistorio. "Un ayuntamiento que ha hecho bien las cosas las seguirá haciendo bien en el futuro", afirmó.

Quien no amparó al alcalde de Vic fue el presidente de ERC, Joan Puigcercós, que aprovechó la ocasión para criticar a los nacionalistas afirmando que CiU ha propiciando que sea el Gobierno español el que resuelva la situación en Vic. "El oportunismo ha hecho que Catalunya tenga que depender una vez más de las decisiones del Estado al hablar de inmigración".

Puigcercós también criticó a Zapatero afirmando que ha apostado "por grandes proclamas y consignas, pero la realidad es que el Gobierno español recortó los fondos locales para la inmigración".

A diferencia de ERC y de CiU, ningún miembro de la ejecutiva del PSC quiso ponerse bajo los focos. Para los socialistas el asunto Vic ha sido incómodo desde el principio. De hecho, Burgaya se marchó ayer rápido tras el acto público, aunque antes afirmó: "Ya basta de declaraciones".