La crisis... y el caos

En una España amenazada por el ébola, las sescenas vividas a las puertas de los hospitales lo dicen todo sobre la estrategia política y de comunicación en esta primera semana de contagio. La crisis más potente fue a caer en el territorio de uno de los ministros más débiles, desde la primera comparecencia (de apenas 21 minutos, blindada por 6 altos cargos) se confirmaron los peores pronósticos: Ana Mato esquiva, insegura nunca ha dado la sensación de tener el control. Frente a la interminable lista de portavoces que han surgido en cada escenario afectado, el Gobierno, sin portavoz único, autoridad científica ni liderazgo, sin un mensaje contundente. Ni en el Ministerio, ni en la comunidad afectada, en la que su presidente hablaba de de oidas... mientras uien se supone que podría haberlo hecho con fundamento -su consejero, médico de profesión- mejor hubiera hecho con seguir el consejo de quienes le invitaban a guardar silencio. Ni sereno ni tranquilizador, las palabras de javier Rodríguez se han medido casi por agravios. Total que los que saben no hablan -o mejor que no lo hicieran- y los que hablan no saben o lo hacen de oidas: la crisis, agravada por el caos.