Este artículo se publicó hace 7 años.
¿Dónde están las mujeres en la cultura?

Por El Quinze
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Como en la novela El mundo deslumbrante, de Siri Hustvedt, donde la obra semiolvidada de una mujer de la escena artística de los años ochenta sólo alcanza el éxito cuando se esconde tras la máscara de tres personajes masculinos, la cultura sigue siendo un camino arduo para las mujeres. Y si no, basta con echar un ojo a las cifras de informes como el del Observatori Cultural de Gènere (OCG) o el del Consell Nacional de la Cultura i de les Arts (CoNCA), que recientemente ha puesto el grito en el cielo por la especial discriminación de las mujeres en este sector. Para muestra un botón: apenas el 14% de las exposiciones de Barcelona están protagonizadas por mujeres. Una cifra que sólo mejora en casos excepcionales, como los de la Fundació Miró y el Macba.
Al margen de las instituciones ‘estrella’
La pregunta es clara: ¿dónde están las mujeres en la cultura? Si bien ellas son el público mayoritario en el teatro y en el cine y quienes más visitan exposiciones, y las principales lectoras de libros, distintos informes y expertos mantienen que las direcciones de las principales instituciones culturales catalanas están ocupadas sobre todo por hombres. En el caso concreto de los museos, los directores predominan cuando se trata de instituciones estrella, con pocas excepciones, como la de Judit Carrera al frente del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). "La mala noticia es que sea noticia", admite. "Evidentemente, me hace ilusión ser la primera mujer directora del centro, pero eso también quiere decir que aún queda mucho trabajo por hacer", arguye Carrera, que precisamente sitúa el ámbito del género como uno de sus temas prioritarios.
En instituciones medianas de Barcelona y el área metropolitana, sin embargo, las cifras mejoran e incluso se equilibran, porque las mujeres alcanzan la mayoría de las direcciones de la red de museos de la Diputación. Destacan en este ámbito directoras como Maria Choya, en la Fundació Josep Palau i Fabre, de Caldes d’Estrac; Mireia Rosich, en la Biblioteca Museu Víctor Balaguer, de Vilanova i la Geltrú; o Margarida Abras, quien está al frente del Museu de Badalona.
Según el informe del Observatori que analiza la dirección de 50 equipamientos culturales catalanes, el 44% están dirigidos por mujeres. Pero la directora del OCG, Maria Àngels Cabré, avisa de que esta cifra puede dar pie a engaño, porque las instituciones grandes están lideradas en su inmensa mayoría por hombres. En su Informe sobre la programación cultural 2016-2017 del Ayuntamiento de Barcelona, la investigadora Anna Cabó apunta a las bibliotecas como el principal bastión de las mujeres en la cultura, con una proporción del 60% de trabajadoras y hasta el 80% de directoras.
En el ámbito cultural, hay quien asegura que el techo de cristal pasa a ser algo más parecido a un bloque de cemento. Y los ámbitos en que este muro es más alto son, según la presidenta del observatorio de género, los de la música clásica, el teatro y también el cine, aunque este último ha iniciado un cambio de tendencia con liderazgos como los de Mar Coll, Carla Simón y Elena Trapé. "La música clásica en puestos de dirección de orquesta y composición es un mundo de mucho prestigio y que mueve mucho dinero, y las mujeres están representadas básicamente en el ámbito de la interpretación", lamenta Cabó. Pese a que el mundo teatral vive un estado de "gran concienciación", las autorías y direcciones de montajes de mujeres significan entre el 20% y el 30%, según el informe barcelonés.
El revuelo causado por la dimisión de Lluís Pasqual en el Teatre Lliure, tras ser acusado de maltratos psicológicos por parte de la actriz Andrea Ros, ha dado paso a una dirección menos personalista. En la presentación de su nuevo proyecto, el director Juan Carlos Martel repetía los lemas de "transparencia, igualdad y paridad" como los mantras necesarios para la refundación de la institución. Tan importante es que las mujeres asuman cada vez más puestos de dirección, como que los directores ejerzan su poder con perspectiva de género, coinciden en subrayar la líder del Observatori, Maria Àngels Cabré; Anna Villarroya, autora de un informe del CoNCA sobre la desigualdad de género en el sector; y la jefa de Programas de la Fundació Miró, Martina Millà, muy implicada en esta cuestión. Todas ellas destacan la necesidad de que los concursos para proveer puestos de dirección, los jurados de premios y los puestos de decisión en general estén integrados por mujeres de forma paritaria. Tanto Cabré como Millà defienden las cuotas, y observan el recelo de los hombres ante esta petición. "La cuota no es poner a una tonta: significa que, a igual capacidad, se pone a una mujer", define Cabré, que reivindica diversidad tanto de género, como de etnia o de orientación sexual. "Y más, ante la actual amenaza racista, machista y homófoba que propugnan algunos partidos", subraya.
Autoría femenina
Como en el ámbito de los museos, el del teatro y las artes escénicas amparan direcciones masculinas en los puestos más destacados, con pocas excepciones, como la de La Villarroel, con Tania Brenlle, y el Mercat de les Flors, con Àngels Margarit. En su caso, no necesita proponerse una programación paritaria, puesto que en la danza las mujeres son mayoría, y llaman la atención talentos como el de Sol Picó y Lali Ayguadé, aunque ella prefiere no decir nombres. "Quizá en las grandes compañías de danza no tanto, pero sí en la creación contemporánea e independiente, a diferencia de muchos sectores", explica. También en el ámbito independiente del sector aparecen teatros comprometidos con la perspectiva de género, como la Sala Beckett, la Sala Hiroshima y la Flyhard.
El colectivo Dona’m Escena, que trata de evidenciar el machismo en el ámbito teatral, pone cifras a las autorías y direcciones donde ganan los hombres por goleada, con el 77% en la temporada actual del Lliure y el 88% en el TNC. Este, el mayor teatro de Catalunya, dirigido por Xavier Albertí, se ha propuesto recientemente revertir las cifras y alcanzar el 40% de autoría femenina hasta 2022.
"Queremos hacer una mención especial al rol en el que existe una menor participación de mujeres, el de la autoría, que supone entre el 24% y el 32%", describen las autoras del informe del Ayuntamiento, que hacen alusión a obras teatrales, composiciones musicales y libros de poesía, por ejemplo. Es precisamente en el caso de la edición donde expertas como Cabré resaltan una mayor paridad, sobre todo a la hora de publicar autoras. Destacan caras visibles de directoras editoriales como Sílvia Sesé, en Anagrama; Maria Bohigas, en Club Editor; Ester Andorrà, en LaBreu; y Laura Huerga, en Raig Verd.
Y si en los libros parece que las mujeres se han abierto más camino, en el ámbito de la música vuelven a invisibilizarse, especialmente en los grandes festivales. El Anuari de la Música del Grup Enderrock y de la asociación de mánagers de Catalunya (ARC) constata que la presencia de voces femeninas en el cartel de 12 festivales catalanes se limita al 11%. La cifra alcanza el 15% en el caso de formaciones mixtas, con por lo menos una cantante mujer, a la luz de cifras del año 2016. Para sorpresa del público, el festival de música independiente Primavera Sound, uno de los más multitudinarios, se ha marcado para este año un cartel paritario, lo que no había ocurrido nunca antes.
Si la pregunta sigue siendo dónde están las mujeres de la cultura, la respuesta es que se encuentran, lamentablemente, en la sombra: en puestos técnicos y administrativos, en espacios de creación pequeños e independientes, en cargos intermedios y en las direcciones de instituciones medianas y pequeñas, tratando de demostrar, constantemente, que valen, que merecen y que son capaces de hacer tareas por las que un hombre raramente es cuestionado. Y así, poco a poco, tratan de agrietar esos muros de cemento levantados a lo largo de una historia androcéntrica.