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Una alternativa a Santos se abre paso en Colombia

El ex alcalde Mockus hace tambalear la previsión uribista de un triunfo fácil

ANTONIO ALBIÑANA

Es la gran sorpresa de la campaña electoral para las presidenciales del 30 de mayo, que decidirán al sucesor de Álvaro Uribe. Es un filósofo y matemático, hijo de emigrantes lituanos, de naturaleza ligeramente depresiva. Su nombre no puede ser más exótico para los colombianos: Antanas Mockus Sivickas.

Las encuestas le sitúan en segundo lugar, muy cerca del candidato uribista Juan Manuel Santos y rebasando ampliamente a los representantes de los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, y al de la alianza de izquierda, el Polo Democrático, Gustavo Petro.

Mockus basa su mensaje en la ética y la pedagogía democrática

Una encuesta divulgada el pasado viernes por el informativo de televisión CM& indicó incluso que Mockus sería el próximo presidente de Colombia en una segunda vuelta, que se celebraría el 20 de junio, en la que lograría el 50% de los votos frente al 44% de Santos. Según esta encuesta, en la primera vuelta, prevista el 30 de mayo, Santos y Mockus llegarían a un empate técnico con entre el 34% y 35% de los sufragios para ambos.

La alianza formada por los tres últimos alcaldes de Bogotá el tecnócrata Enrique Peñalosa, el antiguo sindicalista Lucho Garzón y Antanas Mockus decidió parasitar al languideciente Partido Verde para ahorrarse engorrosas recogidas de las necesarias firmas que los avalaran. Ninguno de los tres se caracterizó nunca por una especial inclinación ecologista, pero la operación ha funcionado bien y ya se habla de una "ola verde" o un "tsunami verde" que arrasa en la campaña electoral, especialmente entre jóvenes y clases medias urbanas.

Creado en 2005 por desmovilizados del movimiento guerrillero M-19, en el Partido Verde se produjo una curiosa evolución que le llevó incluso a pactar con el caciquismo uribista, que lo utilizó para alcanzar las gobernaciones del Cesar (la región con mayor corrupción política del país) y Boyacá, así como la alcaldía de San José de Guaviare en 2006.

Uribe reclama una coalición que freneel avance imparable del Partido Verde

Hoy, tras arduas negociaciones, el Partido Verde está en manos de Mockus y de su mensaje basado fundamentalmente en la ética y la pedagogía democrática, que encarnó en su gestión pública como alcalde Bogotá durante dos mandatos (1995-98 y 2001-04).

Con un afán de protagonismo personal infatigable y un cierto aire de predicador iluminado, Mockus ha transitado a lo largo de su vida pública por lo que el escritor Antonio Caballero denomina "exhibicionismo autoritario". En 1993 fue forzado a abandonar su puesto como rector de la Universidad Nacional, cuando respondió a la protesta de los estudiantes que no le dejaban hablar bajándose públicamente los pantalones y mascullando que se meaba en los que protestaban. Para su ceremonia nupcial llevó a sus invitados a un circo donde posó con la novia a lomos de un elefante. Se ha exhibido sucesivamente con trajes de Superman, gorros napoleónicos o, cuando se supo amenazado por la guerrilla, con un chaleco antibalas al que había vaciado el lado del corazón.

Hoy, Mockus ha ido abandonado las payasadas para formalizar, con prestigiosos asesores, un discurso de estadista convincente y serio.

Sus adversarios de la derecha le acusan de ser un "producto mediático" y de querer acabar con las FARC con girasoles en lugar de plomo. Desde la izquierda del Polo, se le critica por carecer de un verdadero programa progresista que le diferencie del candidato uribista Juan Manuel Santos, así como de haber aplicado políticas neoliberales que perjudicaron a las clases más humildes durante su gestión como alcalde de Bogotá.

El fuerte de Mockus sigue siendo su propósito de acabar con la corrupción y la violencia en Colombia, mediante la educación y una especie de "tolerancia represiva".

Frente al mensaje autoritario de quienes se basan en la continuidad de la llamada política de "seguridad democrática" de Uribe, durante la cual estando Santos al frente del Ministerio de Defensa ha tenido lugar la monstruosidad de los llamados "falsos positivos" (jóvenes y campesinos asesinados por el ejército y presentados falsamente como guerrilleros caídos en combate), Antanas Mockus prefiere hablar de "legalidad democrática" como eslogan, basando el progreso de Colombia y la lucha contra la desigualdad en la educación y el combate a la corrupción y el narcotráfico con políticas disuasorias.

Mockus aboga por una alternativa al "guerrerismo" que ha presidido la etapa de Uribe mediante un cierto pacifismo con Costa Rica, país sin ejército, como modelo reforzando la labor policial y las alianzas internacionales.

La adhesión a última hora del ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, tras el nulo resultado de sus candidatos en las recientes elecciones legislativas, suma la fuerza de los dos líderes de las dos principales capitales de Colombia.

Los verdes, sabedores de su escaso arraigo en las zonas rurales dominadas por los viejos cacicazgos, la manipulación y la compra de votos, fijan su éxito en el voto joven, especialmente el de casi tres millones de colombianos que podrían votar por primera vez el 30 de mayo, así como en movilizar a los abstencionistas aburridos de la política tradicional.

El uso de las redes sociales de Internet a lo Obama está dando un gran número de adhesiones espontáneas a la candidatura de Mockus. En la red Facebook el número de apoyos recibidos por el líder verde es muy superior a la suma de todos los demás candidatos. La confirmación de que sufre la enfermedad de Parkinson y sus esporádicos ataques de "melancolía" no han hecho sino sumarle adhesiones.

El presidente Uribe convocó hace diez días a los partidos que han apoyado a su gobierno para exhortarles dejar de lado diferencias y sellar una coalición electoral, para "protegerse de la bola de nieve del Partido Verde" y su avance imparable.