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Bruselas presenta un Pacto Verde para “reconciliar la manera en que producimos y consumimos"

El plan de la Comisión Europea prevé movilizar 100.000 millones de euros para una transición ecológica justa.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el vicepresidente ejecutivo para el Pacto Verde, Frans Timmermans, presenta la propuesta del Ejecutivo comunitario en el pleno del Parlamento Europeo. REUTERS/Francois Lenoir

IVO ALHO CABRAL

El famoso Pacto Verde europeo de la nueva Comisión empieza a convertirse en algo más que una promesa, aunque de momento seguimos en la fase de las palabras. Tras once días al frente del Ejecutivo comunitario, Ursula Von der Leyen ha desvelado este miércoles las primeras piedras de su plan de transición ecológica: de momento, poco más que una hoja de ruta y una lista de deseos de cifras de inversión.

“Nuestro objetivo es reconciliar la manera en que producimos y consumimos con nuestro planeta, y hacerlo funcionar para nuestra gente”, ha dicho Von der Leyen en una breve rueda de prensa en la que ha llegado a calificar la presentación del Pacto Verde de “momento hombre sobre la Luna de Europa”.

A continuación, Von der Leyen se ha desplazado al Parlamento Europeo para presentar su plan, donde los eurodiputados de los principales partidos han apoyado las ambiciones de la presidenta de la Comisión.

“El Pacto Verde señala el cambio que Europa y el resto del mundo necesita recorrer para su transformación. Supone un cambio de paradigma total para enterrar definitivamente los combustibles fósiles y alcanzar una Europa climáticamente neutra en 2050”, ha dicho Iratxe García, presidenta de los socialistas europeos en la Eurocámara.

Cada partido ha pedido medidas concretas orientadas a sus programas políticos. Los socialistas han pedido un pilar social fuerte porque “las clases desfavorecidas no pueden ser las más afectadas por el cambio climático”. Los liberales, evitar la burocracia excesiva, adaptando las viejas políticas comunitarias a los nuevos desafíos en vez de reinventar la rueda. Los verdes, acciones concretas como una reforma fiscal “para que los que más contaminan paguen la mayor parte del precio de la transición” y evitar que las subvenciones de la transición justa vayan a parar a las grandes petroleras y otras empresas contaminantes.

Von der Leyen presentará su plan este jueves ante los líderes de los países de la UE en la última cumbre europea del año. La ronda de presentaciones terminará con Frans Timmermans, el vicepresidente ejecutivo para el Pacto Verde, que lo explicará en la Cumbre del Clima de Madrid de esta semana.

El plan de la Comisión incluye 47 acciones, las primeras piedras de una estrategia general, en una decena de áreas, como la energía, una reforma verde de las políticas agrícolas, y el fondo de transición justa para “no dejar a nadie atrás”.

El objetivo de Von der Leyen es que Europa reduzca sus emisiones al menos en 50%, y hasta un 55%, para 2030. La cifra final aún está por definir y formará parte de una ley climática europea que la Comisión pretende poner sobre la mesa antes de marzo del año que viene.

Para llegar al objetivo que se acabe fijando, la Comisión cifra en 260.000 millones de euros (un 1,5% del PIB europeo), la cantidad de inversiones verdes que serán necesarias en el continente. Para “ayudar” a alcanzar esa cifra, Von der Leyen prevé presentar un plan de inversiones “a principios” de 2020.

Un fondo “para no dejar a nadie atrás”

El fondo de transición justa será una de las medidas estrella de este Nuevo Pacto Verde. Von der Leyen ha anunciado que quiere canalizar 100.000 millones de euros a ese fondo, pero la cifra tiene muchos peros detrás. Se espera que gran parte de ese dinero no venga directamente de Bruselas, sino que incluya participaciones de otras fuentes como los presupuestos de cada país o inversiones privadas.

La Comisión espera captar dinero de tres fuentes. La primera incluye un porcentaje sobre de los presupuestos comunitarios cuyo tamaño concreto aún no está fijado, además de fondos europeos de cohesión y contribuciones adicionales de los Gobiernos nacionales.

La segunda parte consistirá en una partida para avalar préstamos climáticos del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Se trata de una continuación del Plan Juncker de la anterior Comisión, cuya filosofía consiste en usar dinero público de aval para que el BEI pueda financiar préstamos más arriesgados que de otra manera serían inviables.

“Cada euro del fondo de transición justa de la UE debería llevar a 4 o 5 más de cofinanciación de otras fuentes”, explicaba este martes un alto funcionario de la Comisión. Los receptores “también recibirán apoyo técnico de expertos y condiciones más favorables para su financiación”.

La tercera parte del sobre no vendría de los presupuestos de la UE sino que Von der Leyen cuenta con una partida de préstamos directos del BEI que tendrán condiciones más laxas para zonas en transición.

La cuestión de cuáles serán las regiones que puedan beneficiarse todavía está abierta: aún no se sabe si podrán optar a este dinero regiones de todos los países o solo las de aquellos con zonas especialmente afectadas por la transición, con el foco puesto sobre las productoras de carbón.

47 acciones para la transición verde

El plan de Von der Leyen incluye una lista de 47 acciones a desarrollar en 2020 y 2021, divididas en diez áreas: ambición climática, energía “limpia, asequible y segura”, una estrategia industrial, movilidad inteligente y sostenible, una reforma agrícola verde, la protección de la biodiversidad, acciones por un medio ambiente libre de tóxicos, sostenibilidad general de las políticas europeas, diplomacia climática, y el “lanzamiento de un pacto climático europeo”.

Entre las 47 medidas, destacan la creación de una estrategia industrial para Europa, un plan para la economía circular, ayudas a la renovación de edificios, un plan de reforestación para Europa, y el impulso de estaciones de carga para coches eléctricos en el continente.

Antes del verano de 2021, los técnicos de la Comisión esperan poner sobre la mesa un “enorme” paquete legislativo que incluya reformas sobre las normas del sistema de derechos de emisión, de usos del suelo, eficiencia energética, energías renovables y estándares de emisión de vehículos.

“La parte fácil del Pacto Verde Europeo ha terminado. Ahora la Comisión tendrá que traducir su visión en políticas. Cuando el #EUGreenDeal deje de estar de moda, comenzará el trabajo de verdad”, ha resumido en Twitter el economista de Bruegel, Simone Tagliapietra.

¿Lejos de respetar los Acuerdos de París?

Los líderes de la Izquierda Unitaria en la Eurocámara han criticado este miércoles por la mañana el plan de la Comisión. “Parece muy ambicioso, pero si lo miras bien estamos muy lejos de la posibilidad de poder respetar los Acuerdos de París”, ha dicho uno de sus coportavoces, el alemán Martin Schirdewan, este miércoles por la mañana.

El grupo ha pedido que la Comisión presente medidas vinculantes, ya que entienden que el plan presentado hoy solo incluye planes preliminares y no acciones concretas. Para la Izquierda, el plan además “debería velar porque sea la industria quien pague el coste de la transición, y que no sean los trabajadores y trabajadoras quienes paguen la factura”, ha dicho Manon Aubry, también coportavoz del grupo de la Izquierda Unitaria.

La izquierda propone un objetivo de reducción de emisiones el 70% en lugar del 50 o 55, y para llegar hasta él pide “medidas concretas para transformar el modo de producción y de consumo”.