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La calle se levanta contra Trump por su veto a los inmigrantes 

Los manifestantes protestaron por la detención de cinco iraquíes en el aeropuerto de Nueva York, mientras centenares de mexicanos indocumentados se reunieron con sus familias en la frontera para lanzar un mensaje de "unidad" al presidente de EEUU.

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Decenas de personas protestaron en el aeropuerto de Nueva York contra el veto de Trump a los refugiados. REUTERS/Andrew Kelly

El veto temporal a la entrada en Estados Unidos de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana provocó hoy protestas en el aeropuerto neoyorquino de JFK y en otros puntos del país.

Un importante grupo de personas se concentraron frente a una de las terminales del JFK para protestar contra las medidas aprobadas este viernes por el nuevo presidente estadounidense, Donald Trump.

Varias organizaciones convocaron varias concentraciones justo en el lugar donde algunas personas han sido retenidas por las autoridades a su llegada al país, en cumplimiento de la orden de Trump. También están previstas protestas en otros puntos de la ciudad y del país ante una medida que ha provocado una gran conmoción dentro y fuera de Estados Unidos.

"Déjenles entrar", "Todos son bienvenidos aquí" o "Esto es ilegal" eran algunas de las pancartas que podían verse en la concentración en el aeropuerto neoyorquino, respaldada por varios grupos de derechos civiles y de protección de los inmigrantes.

Las pancartas del aeropuerto: "Déjenles entrar", "Todos son bienvenidos aquí" o "Esto es ilegal"

En un comunicado, la organización Make the Road exigió a Trump dar marcha atrás a su decisión y dejar en libertad inmediatamente a las personas detenidas en las últimas horas.

De hecho, las medidas aprobadas este viernes por Trump bajo el pretexto de "proteger al país de la entrada de terroristas extranjeros" fueron inmediatamente denunciadas ante la Justicia por un grupo de organizaciones de derechos que las consideran anticonstitucionales.

La orden de Trump suspende durante 90 días la concesión de visados y la entrada a todos los ciudadanos de Irak, Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia y Yemen -incluso aunque éstos tengan doble nacionalidad en otro país, como Reino Unido, por ejemplo- hasta que se adopten nuevos procesos de vigilancia, al tiempo que frena todas las acogidas de refugiados durante 120 días.

Multitud de afectados el primer día

Multitud de personas sufrían ya hoy el impacto directo de unas medidas muy criticadas tanto dentro como fuera del país: padres que viajaban a EEUU para reunirse con sus familias, estudiantes en universidades estadounidenses o refugiados que huían de la guerra estaban entre los primeros afectados.

Botan Mahmoud Hassour muestra fotos de su etapa en el ejército estadounidense mientras espera poder volver a Estados Unidos como refugiado en Erbil, Irak. REUTERS / Ahmed Saad

A lo largo del día, fueron conociéndose casos de personas a las que no se les permitió viajar rumbo a Estados Unidos desde lugares como Egipto, Turquía u Holanda, y de otros que fueron bloqueados a su llegada al país.

En Nueva York, más de una decena de personas fueron retenidas en el aeropuerto internacional JFK, incluidos dos ciudadanos iraquíes que habían obtenido visados especiales para trasladarse a EEUU. Uno de ellos, Hameed Jhalid Darweesh, fue liberado tras horas de detención y después de la mediación de varias organizaciones y de dos congresistas demócratas.

Darweesh, de 53 años, había obtenido un visado para él y su familia tras haber cooperado durante años con las fuerzas armadas estadounidenses en Irak. "Apoyé al Gobierno de EEUU desde el otro lado del mundo, pero cuando llegué aquí me dijeron 'no' y me trataron como si me hubiese saltado las reglas o hubiese hecho algo malo", lamentó el hombre en declaraciones a los periodistas, en las que agradeció el apoyo de muchos estadounidenses.

Cientos de indocumentados mexicanos, que viven en EEUU separados de sus familias, se reunieron brevemente hoy con sus allegados en la frontera de la ciudad texana de El Paso para transmitir un mensaje de unión al presidente Donald Trump. EFE/Alberto Ponce de León

Cadena humana en El Paso

Por otro lado, cientos de inmigrantes indocumentados mexicanos, que por su situación irregular viven en EEUU separados de sus familias, se reunieron hoy brevemente con sus allegados en la frontera junto a la ciudad texana de El Paso para transmitir un mensaje de unión al presidente Donald Trump.

El encuentro, el tercero de estas características que se organiza en la misma zona, tuvo lugar en el Río Grande, que sirve de frontera entre los dos países, y en él los familiares de ambos lados de la linde protagonizaron un abrazo simbólico de tres minutos.

En el encuentro, bautizado como "Abrazos No Muros", participaron 370 familias de origen mexicano que residen sin documentos migratorios en estados como California, Texas, Colorado y Arizona.

Por la parte mexicana, las familias que viajaron a la frontera mexicana de Ciudad Juárez para encontrarse y abrazarse con sus familiares de Estados Unidos procedían en su mayoría de estados como Veracruz, Sonora, Sinaloa, Durango, México, D.F., Puebla y Chihuahua, entre otros, según los testimonios de los participantes.

De manera ordenada y en grupos, las familias se acercaron de uno y otro lado de la frontera para llevar a cabo el abrazo. Para que las familias pudieran cruzar la línea divisoria sin tener que caminar por el agua del río, algunos de los organizadores construyeron un puente con tablas y neumáticos.

Con el encuentro en el río, organizado por la Red Fronteriza por los Derechos Humanos y el Instituto Fronterizo Esperanza, se busca generar un impacto en Washington D.C. que ayude a contrarrestar la narrativa antiinmigrante del presidente Trump.

"Ellos pueden estar un ratito con su familia, con sus seres amados, pero en términos de política de la frontera, es importante mostrar que hay efectos en la política de inmigración que rompe a las familias", dijo Josiah Heyman, profesor de Antropología de la Universidad de Texas en El Paso y especialista en temas fronterizos.

En su tercer día de trabajo en la Casa Blanca, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva para la construcción de el muro fronterizo con México que había prometido en la campaña.