Público
Público

Cambios a las riendas de la Unión Europea de aquí a final de año

Cada cinco años la UE vive un proceso de renovación de sus principales instituciones, que en este 2019 se inicia mañana con la nueva Eurocámara surgida de las urnas y continuará hasta final de año con la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Banco Central Europeo.

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Vista del hemiciclo plenario en el Parlamento Europeo antes de las elecciones de la UE en Bruselas. Reuters

El pistoletazo de salida de la renovación de las principales instituciones de la UE sonará este domingo cuando se conozcan los resultados de la elección por los europeos de sus 751 representantes en el Parlamento Europeo (PE), efectuada entre el 23 y 26 de mayo.

Dos días después, el martes 28, hay convocada una cumbre para tratar la renovación de cargos en la UE con el actual presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, como arbitro y anfitrión.

Después, los nuevos eurodiputados se reunirán a principios de julio para elegir al presidente del PE y sus diferentes órganos y comisiones, en función de los resultados del escrutinio y de la coalición necesaria para formar una mayoría en la Eurocámara.

Y a mediados de julio los eurodiputados volverán a verse para confirmar, tras someterle a una audiencia, al presidente de la Comisión Europea (CE) que los jefes de Estado y de Gobierno habrán previamente designado, como tarde en la cumbre de junio con la que se cierra la presidencia de turno de Rumanía.

El elegido tendrá que componer a continuación su equipo en base a las propuestas que le hayan llegado de los distintos Estados, y esos futuros comisarios tendrán que pasar y superar, a su vez, cada uno de ellos una audiencia en septiembre ante los eurodiputados para poder ser investidos de forma colectiva a finales de octubre, ya que la nueva Comisión debe asumir sus funciones el 1 de noviembre.

En ese momento, los jefes de Estado y de Gobierno designarán al futuro presidente del Consejo Europeo para un mandato de dos años y medio, renovable una vez, que empezará el 1 de diciembre.

Y, además, en noviembre de 2019 concluye el mandato de ocho años del presidente del Banco Central Europeo (BCE), designado por el Consejo Europeo y que ahora ostenta Mario Draghi.

Por tanto, los principales puestos de las cuatro instituciones europeas más importantes cambiarán de rostro antes de final de año, y quiénes serán esas nuevas autoridades tendrá muchísimo que ver con el cual sea el reparto de fuerzas en la Eurocámara.

¿Hasta dónde llegará el avance de los populistas?

Las proyecciones de escaños a la Eurocámara vaticinan un escenario inédito e incluso peligroso para el proyecto europeo, pues anuncian una marea de las llamadas fuerzas políticas populistas.

Si bien es probable que la mayoría de esas fuerzas obtengan mejores resultados que en 2014, su peso debería ser relativo, ya que son partidos con programas muy dispares, lo que dificultaría su alianza en un grupo único en la Eurocámara, según los analistas.

De hecho, en la legislatura que termina, las fuerzas populistas estuvieron divididas en cuatro grupos: conservadores (CRE, 77 eurodiputados), la izquierda radical (GUE/NGL, 52), los euroescépticos (EFDD, 42) y la extrema derecha (ENL, 36), lo que hizo que no tuvieran gran visibilidad en los debates y trabajos del Parlamento, y por tanto tampoco fuerza.

Nuevos equilibrios políticos

La gran novedad de 2019, según las proyecciones, será el fin del bipartidismo, pues los dos principales grupos políticos en el Parlamento, los demócratas cristianos (PPE) y los socialdemócratas (S&D), perderían escaños y la mayoría (353 asientos).

¿Y cuál podría ser la nueva configuración? La llave parece que la tendrán los liberales (ALDE) que podrían lograr hasta cien escaños si Ciudadanos mejora sus resultados y la República en Marcha del presidente francés Emmanuel Macron se suma a ellos, con lo que pasarían a ser el tercer grupo en la Eurocámara.

Esta nueva mayoría de tres partidos debería implicar una división diferente en el reparto de los puestos de poder. Hasta ahora, la presidencia del Parlamento Europeo se la han repartido, cada dos años y medio, entre el PPE y el S&D, algo complicado si tres partidos estuviesen vinculados a la coalición.

Los analistas consideran que en ese escenario es más probable que el próximo presidente del Parlamento se elija para toda la legislatura y que en el acuerdo de reparto de funciones se incluya a la Comisión y al Consejo.

Una coalición con varias incógnitas

Si la coalición necesita tres partidos, es de suponer que se repartan las presidencias de cada una de las instituciones europeas. A finales de 2018, los principales partidos políticos, a excepción de los liberales, renovaron el llamado procedimiento "Spitzenkandidat", y designaron a su candidato a presidir la Comisión Europea si los partidos que integran su grupo eran los más votados. Ese fue el caso en 2014 con Jean-Claude Juncker.

Esta vez, las cosas se perfilan diferentes porque, por un lado, la decisión final pertenece al Consejo Europeo, como recordaron la alemana Angela Merkel y el francés Emmanuel Macron, y por otro lado, porque la situación política será diferente siendo tres y no dos los que parten el bacalao.

Las tres presidencias, por tanto, serán negociadas a brazo partido por cada parte. Y la de la Comisión, que es "a priori" la más apetecible, se negociará al mismo tiempo que las otras.

La batalla por el Consejo se perfila más animada que en 2014, ya que en su actual composición hay 9 jefes de Estado y de Gobierno afiliados al PPE, 8 a ALDE, 5 son socialistas, 2 son conservadores (CRE), 1 es izquierda radical (GUE / NGL), 2 son independientes (Francia y Lituania) y 1 es difícil de calificar (Italia).

En la Comisión también hará falta un equilibrio en el reparto de las funciones principales: comisarios y directores generales. Y es que hasta ahora ha existido una regla no escrita que respeta una combinación sutil de equilibrio político de fuerzas y equilibrio geográfico de Estados según su tamaño (grande/pequeño), su historia (antigua/nueva) y su posicionamiento (sur-norte, este-oeste). Estas negociaciones a dos son difíciles, a tres más complicadas.