Casi 150 muertos por hambre en Gaza mientras la ONU denuncia la desnutrición como arma de guerra
Al menos 147 personas han muerto por inanición desde el inicio de la ofensiva israelí tras los ataques del 7 de octubre de 2023 y 14 de ellos en las últimas 24 horas.

La situación humanitaria en la Franja de Gaza continúa deteriorándose a un ritmo alarmante. Según el Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por Hamás, al menos 147 personas han muerto por hambre y desnutrición desde el inicio de la ofensiva israelí tras los ataques del 7 de octubre de 2023. Solo en las últimas 24 horas se han registrado 14 nuevas muertes, entre ellas la de un bebé, Mohamed Ibrahim Adas, fallecido en el Hospital Al Shifa, según la agencia de noticias WAFA.
De los fallecidos, al menos 88 eran menores, lo que pone en evidencia la magnitud de una crisis nutricional que ya se cobra víctimas de forma diaria. Además, las autoridades sanitarias locales denuncian que cerca de 70 personas habrían perdido la vida por causas directamente relacionadas con el bloqueo de la ayuda humanitaria.
En paralelo, desde Adís Abeba, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha lanzado un mensaje contundente: "Nunca se debe aceptar el hambre como arma de guerra". Durante su intervención en la Cumbre de la ONU sobre los Sistemas Alimentarios, Guterres ha señalado directamente a Gaza como uno de los ejemplos donde los conflictos están generando hambrunas masivas. Ha pedido un "alivio sustancial de la deuda" y una reforma del sistema financiero global para evitar que estas crisis recaigan siempre sobre los más vulnerables.
Mientras tanto, el Gobierno israelí rechaza tajantemente las acusaciones. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha calificado este domingo como una "mentira descarada" la idea de que se esté utilizando el hambre como herramienta de guerra. "No hay ninguna política de hambre en Gaza", ha asegurado. Pese a ello, Israel anunció este fin de semana pausas humanitarias diarias de diez horas y la apertura de supuestas "rutas seguras" para facilitar el acceso de ayuda.
Sin embargo, la efectividad de estas medidas es dudosa. El domingo, mientras el Ejército israelí cifraba en 120 los camiones que habrían ingresado al enclave, las autoridades gazatíes hablaban de solo 73, muchos de ellos asaltados antes de llegar a su destino. Antes de la guerra, la media diaria era de 500 camiones, número que ya entonces era considerado insuficiente por las organizaciones internacionales.
La crisis de desnutrición era "completamente evitable"
La Organización Mundial de la Salud (OMS), que respalda los datos facilitados por las autoridades gazatíes, ha sido tajante al afirmar que la actual crisis de desnutrición era "completamente evitable". En un comunicado emitido el domingo, la agencia de la ONU ha denunciado un "bloqueo deliberado" de la entrada de alimentos y medicinas que ha tenido consecuencias letales. Además, ha advertido que en zonas como Jan Yunis y el centro del enclave, las tasas de desnutrición se han duplicado en menos de un mes.
La situación es especialmente crítica entre los menores y las mujeres embarazadas o lactantes. Solo en julio, 73 niños han sido hospitalizados por desnutrición grave, casi el doble que el mes anterior. Además, el 40% de las madres en periodo de gestación o lactancia presentan niveles severos de malnutrición, con consecuencias devastadoras: partos prematuros, bebés no amamantados y un ciclo de vulnerabilidad que se perpetúa.
La comunidad internacional, sin embargo, continúa dividida. Mientras aumentan las condenas al bloqueo israelí, la ayuda que logra entrar sigue siendo insuficiente. Y en Gaza, cada hora sin alimento ni medicinas se traduce en más muertes silenciosas.
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