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Coronavirus China China renuncia a fijar una meta de crecimiento del PIB para 2020 ante la "gran incertidumbre"

El gobierno chino ha abandonado la práctica llevada a cabo desde hace años de fijar un objetivo anual de crecimiento económico debido al impacto de la pandemia de la covid-19.

Una pantalla de video muestra al primer ministro chino, Li Keqiang / EFE
Una pantalla de vídeo muestra al primer ministro chino, Li Keqiang. /EFE

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El impacto económico de la pandemia de la covid-19 y la incertidumbre sobre su evolución a corto plazo han provocado lo impensable hace tan solo unos meses: que China decida, por primera vez, no marcarse una meta de crecimiento económico para el año en curso.

En la inauguración de la sesión anual de la la Asamblea Nacional Popular (ANP), el primer ministro Li Keqiang, ha aludido a la "gran incertidumbre" provocada por el coronavirus para explicar este trascendente cambio ante los 3.000 delegados, durante la principal cita política del año en China.

"El principal motivo por el que no hemos planteado una meta concreta (...) es que el desarrollo de nuestro país puede verse afectado por factores difícilmente previsibles derivados de la gran incertidumbre sobre la situación mundial de la covid-19, de la economía y del comercio", apuntó el jefe del Gobierno.

Esta decisión es un indicador de lo que ha supuesto para la economía mundial el coronavirus: es la primera que China no se fija una meta de crecimiento desde que empezó a hacerlo en el año 1990.

La caída del petróleo en más del 5%

"El coronavirus ha anulado una década de crecimiento de la demanda mundial de petróleo "

Como en caída libre y sin paracaídas: los precios del petróleo se desplomaron en más del 5%, lo que ha provocado nuevas tensiones entre las dos grandes potencias, China y Estados Unidos.

"Una vez más, los inversores tienen que lidiar con una guerra de palabras cada vez más intensa entre Estados Unidos y China", afirmó Stephen Brennock, del corredor de petróleo PVM, según afirma Reuters.

El empleo como máxima prioridad

Esta abrupta crisis económica ha causado una importante destrucción de empleo en China, donde el paro en zonas urbanas, que había terminado 2019 en el 5,2 %, creció en los primeros cuatro meses del año hasta el 6 % de finales de abril.

Los datos oficiales sugieren una pérdida de 3,7 millones de empleos en zonas urbanas en lo que va de año

Por este motivo el Gobierno ha marcado como principal prioridad para este año "la estabilización del empleo y la protección de las condiciones de vida del pueblo". El empleo ya era la primera de las "seis estabilidades" marcadas por Pekín en 2018 como líneas de actuación gubernamental, a las que recientemente se sumaron las "seis garantías", de las que también el mercado laboral es la principal y entre las que también figuran la seguridad alimentaria o la protección de las cadenas industriales y de suministro.

El otro de los planes marcados con anterioridad para 2020 sí que parece mantenerse, ya que Li insistió en "eliminar la pobreza" este año en las zonas rurales, allanando así el terreno para la consecución de una "sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos".

Con el objetivo de mitigar el impacto económico que suponen todos esos factores, el Gobierno ha detallado una serie de medidas de estímulo que pasan por sobrepasar, por primera vez, el 3 % en el objetivo de déficit público, situado en el 3,6 % para 2020.

Parece que Pekín tirará del viejo recetario e impulsará una vez más la inversión en infraestructura para reactivar la economía, con la novedad de que se impulsarán las denominadas "nuevas infraestructuras" -redes 5G o puntos de carga para vehículos eléctricos, entre otros- con el objetivo de "activar nuevas demandas de consumo".

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