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Cuba La UE y Cuba prosiguen su acercamiento pese a Donald Trump

Los europeos aprovechan el repliegue de Estados Unidos para recuperar terreno perdido

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Una bandera cubana adorna una calle de la Habana con motivo de la celebración del 58º aniversario de la creación de los Comités para la Defensa de la Revolución. (ALEXANDRE MENEGHINI | EFE)

La distancia geográfica no es siempre igual a la política en las relaciones internacionales. Mientras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece empeñado en alejar a su país de Cuba, la Unión Europea continúa dando pequeños pero constantes pasos hacia una profundización de sus relaciones con el país caribeño.

Esta semana ha visitado la isla una delegación europea para dialogar sobre derechos humanos con las autoridades cubanas. Se trata del cuarto diálogo de este tipo entre ambas partes pero el primero desde que en noviembre de 2017 entrara en vigor el histórico Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación UE-Cuba, tras más de dos años de negociaciones.

El encuentro pone de manifiesto la continuidad del acuerdo en un contexto internacional complicado para Cuba, con la paralización del deshielo con Estados Unidos, la situación de su socio estratégico Venezuela y el giro conservador en América Latina.

Según las investigadoras seniors del Cidob Anna Ayuso y Susanne Gratius, la UE también tiene interés en mejorar sus relaciones diplomáticas con Cuba para aprovechar las oportunidades económicas para empresas europeas que dejan la retirada de Trump.

Antes del acuerdo, las relaciones UE-Cuba estuvieron marcadas por la denominada Posición Común, en la que tuvo mucho que ver el presidente Aznar, que condicionaba los vínculos con el Gobierno cubano a un cambio en el sistema político-económico en la isla, para impulsar el capitalismo y el libre mercado y la democracia liberal.

Según fuentes diplomáticas con experiencia en la isla, ése enfoque hizo que Europa se quedara algo atrás en las oportunidades que surgieron a partir del proceso de reformas de apertura económica e inversiones extranjeras que impulsó Raúl Castro a partir de 2008.

La aceptación de la Posición Común dependía mucho del país y del color del gobierno en cuestión y nunca disfrutó de un amplio consenso. Con las medidas anunciadas por Castro en 2011 y, especialmente, el inicio del deshielo con Estados Unidos, diversos países europeos fueron desmarcándose y haciendo caso omiso a las directivas de Bruselas. En 2015, mandatarios tan significativos como el expresidente francés François Hollande y el exprimer ministro italiano Matteo Renzi, viajaron a Cuba en sendas visitas oficiales.

Ayuso cree que la negociación del nuevo acuerdo supuso un reconocimiento de facto al fracaso de la Posición Común y a sus objetivos. Opina que el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación permite "un nuevo consenso más estable" y duradero, sin limitar la actuación individual de los diferentes estados miembros. Destaca el caso de España que, pese a ser el principal impulsor de la anterior política, se mantuvo y se mantiene como el tercer socio comercial de la isla gracias a los fuertes vínculos socioculturales.

El coordinador del Equipo de Estudios Europeos del Centro de Investigaciones de Política Internacional de Cuba, Rayner Pellón, señala que con el acuerdo la UE se encuentra en una mejor posición para influir en el proceso de transformación del país socialista. Según Pellón, el "catalizador" del nuevo acuerdo fue la evidencia de que la apuesta de mayor apertura económica en Cuba es irreversible.

Aún así, asegura que las relaciones entre ambas partes seguirán muy condicionadas por las asimetrías entre los dos bloques, la postura de Estados Unidos y las diferencias entre los sistemas políticos.

Con la continuidad de este acuerdo, la UE afirma una posición autónoma a nivel internacional respecto a Estados Unidos que pone de manifiesto el distanciamiento entre los dos aliados, mucho más evidente en otros temas. También le permite mejorar su imagen en América Latina y hacer valer su soft power en Cuba. La UE es el único socio externo con el que Cuba ha consensuado un diálogo político regular sobre Derechos Humanos.

La investigadora Gratius destaca que esto también provoca contradicciones en la Unión Europea por la disparidad de trato que Bruselas da a La Habana en comparación con Venezuela, muy asociado al color político de cada gobierno.

Asimismo, los aspectos más tangibles del nuevo marco de relación están más ligados a la economía y a la cooperación: las empresas europeas tienen más facilidades para la inversión en la isla. La UE es el primer bloque suministrador de inversiones extranjeras en Cuba con más de 73 proyectos con capital europeo. Una modalidad de inversión relativamente nueva en el país caribeño que sigue aprendiendo de estas experiencias.

En el ámbito de la cooperación y el desarrollo, Cuba ya puede acceder al sistema de créditos blandos europeos y ha obtenido una posición privilegiada en la recepción de fondos de proyectos de cooperación y ayuda humanitaria.

En las calles de La Habana los ciudadanos cubanos desconocen todo este baile diplomático pero el termómetro del turismo les hace intuir por donde van los tiros. A diferencia de hace un año, los americanos ya no son los visitantes preferidos por los empleados de restauración y vuelven a serlo europeos y canadienses.