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Fondo de recuperación Países Bajos, dispuesto a negociar las ayudas siempre y cuando imponga su criterio de gobernanza en el fondo anticrisis

Los jefes de Estado y de Gobierno finalizan la primera jornada de cumbre europea tras once horas de intensa negociación y sin llegar a un acuerdo. Holanda sigue siendo el mayor escollo.

Angela Merkel y el primer ministro búlgaro, Boyko Borissov, en la cumbre de la UE. / STEPHANIE LECOCQ (EFE)
Angela Merkel y el primer ministro búlgaro, Boyko Borissov, en la cumbre de la UE. / STEPHANIE LECOCQ (EFE)

Los jefes de Estado y de Gobierno han concluido la primera jornada de cumbre europea tras once horas de intensa negociación y sin llegar a un acuerdo. Los líderes no han superado sus diferencias para aprobar el Fondo de Recuperación propuesto por la Comisión Europea para amortiguar el impacto del covid-19. Mañana a las 11 de la mañana continuará la negociación.

Según fuentes diplomáticas, el punto más complejo sigue relacionado con el tamaño del Fondo de Recuperación, el equilibrio entre los préstamos y las subvenciones, así como el criterio de acceso al mismo. Los Países Bajos podrían pasar por alto, debido al "contexto extraordinario" que atraviesa Europa, que algunos socios comunitarios accedan a este fondo a través de subsidios y no exclusivamente de préstamos. Sin embargo, no parece dispuesto a dar su brazo a torcer en el tema de la gobernanza.

Según la propuesta de Michel, basada en la idea de la presidencia alemana, el Consejo aprobará los programas nacionales de reforma por mayoría cualificada y después será la Comisión Europea la que de luz verde. España e Italia preferirían que el peso de la decisión fuera de Bruselas, mientras que los Países Bajos quieren que se apruebe por unanimidad en el Consejo.

Con esto, La Haya perdería la capacidad de veto a Madrid y Roma si no comulga con las reformas propuestas por sendas capitales. Estas reformas irían principalmente ligadas a las pensiones y al mercado laboral, pero no exclusivamente. Fuentes españolas insisten en que “no tenemos miedo a hacer reformas y creemos que es importante apostar por cambios en materia de transición ecológica y digital”.

Así, han reconocido estar de acuerdo en que las ayudas se vinculen al Semestre Europeo, “siempre y cuando esté ligado al covid-19”. Según fuentes consultadas, el presidente Rutte estaría solo negociando el punto de la gobernanza y no contaría ni siquiera con el apoyo del resto de frugales.

También se ha hablado del tamaño del Marco Financiero Plurianual (MFF), el presupuesto comunitario para los próximos siete años. El presidente del Consejo, Charles Michel, propuso la semana pasada a los socios un paquete de 1,074 billones, un 2% inferior a la propuesta de la Comisión Europea. Cifra que desde el sur ven como insuficiente, mientras que desde el norte exigen que se baje, como mínimo, a 1,050 billones de euros.

Los rebates son uno de los caballos de batalla de los autodenominados frugales (Países Bajos, Suecia, Austria y Dianamarca) y Alemania, mientras que España considera que son "regresivos e injustos" y exige que se retiren. Son unos descuentos de los que se benefician estos cinco países en su contribución neta al presupuesto del bloque y que Bruselas había previsto su desaparición gradual tras el brexit. Sin embargo, Michel propone la concesión de nuevo de estos cheques.

Hasta ahora el presupuesto comunitario se financia a través de impuestos y de la aportación nacional en función de la Renta Nacional Bruta de cada Estado miembro. Para poder hacer frente a la deuda a la que incurran los Estados miembros que soliciten ayudas a través del fondo, se ha propuesto la creación de nuevos recursos propios a través de una serie de tasas. Según fuentes diplomáticas, este punto tendría un consenso bastante generalizado.

El tamaño del Fondo de Recuperación, pensado para sacar del atolladero a los países que más están sufriendo las consecuencias de la pandemia, sigue sin recibir el visto bueno de todos los socios. Mientras que a los del sur de Europa les gustaría alcanzar el billón de euros, los nórdicos piden un tajo en la propuesta del presidente del Consejo.

Michel puso encima de la mesa un instrumento de 750.000 millones de euros, distribuido en 500.000 millones para subsidios y 250.000 millones para préstamos. Un equilibrio que los halcones del euro no comparten y están dispuestos a pelear hasta el final para cambiar las tornas. Algo que desde España e Italia no van a aceptar.

Otra concesión a los frugales por parte del presidente del Consejo en la propuesta es la ejecución del 70% del plan entre 2021 y 2022, y guardarse el 30% restante para 2023, a la espera de conocer los efectos de la pandemia sobre las economías europea. De este modo, los nórdicos esperan que el dinero quede más repartido, mientras que España teme quedar fuera de este último tramo si se elimina del criterio la tasa de desempleo. Además, insiste en que es clave que el dinero llegue lo antes posible a los Estados miembros, porque es ahora cuando lo necesitan.

Coreografía en el Edificio Europa

Los líderes han arrancado la sesión plenaria sobre el Fondo de Recuperación unos minutos antes de las 11:30 de la mañana. Para no cortar el ritmo no han hecho la pausa habitual de las 12 del mediodía para hablar con sus equipos y han comido un plato frío mientras continuaba el debate de salmón, bacalao y arenques. Un plato muy nórdico.

Han seguido el debate hasta las seis de la hora, hora en la que el presidente del Consejo ha solicitado un receso. Solamente entonces los líderes han podido contactar con sus equipos y han dado el pistoletazo de salida a las reuniones bilaterales.

Según ha ido transmitiendo el portavoz del presidente, Michel se ha reunido en primer lugar con la presidenta de la Comisión Europea, la canciller alemana y el presidente francés. A continuación, se ha reunido con el presidente holandés, aunque en esta ocasión los dos a solas.

Hasta el momento de la pausa no habían trascendido muchos detalles, aparte de pequeñas notas de color. Entre ellas, imágenes de los 27 con mascarilla y saludándose con el codo. Estampas que quedarán inmortalizadas para la posterioridad en esta nueva normalidad de duración incierta.

Así, algunos líderes han hecho regalos al primer ministro portugués, António Costa, y a la canciller alemana, Angela Merkel, que hoy cumplen 59 y 66 años, respectivamente. Como curiosidad, el presidente luso ha regalado a la otra cumpleañera el libro "Ensayo sobre la ceguera", de José Saramago, en alemán. Además, el portugués ha hecho alarde de su generosidad y solidaridad y ha regalado a sus compañeros y compañeras mascarillas personalizadas, hechas en su país.

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