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¿Quién era Dragan Dabic?

Perplejos y dolidos, los serbios se preguntan si coincidieron con Karadzic por Belgrado 

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Para mí, esta increíble historia sólo acaba de comenzar. Muy pronto, Radovan Karadzic estará tras los barrotes de su celda en La Haya, divagando sobre su estridente defensa, tal y como debió de hacer su predecesor Slobodan Milosevic.

A los que vivíamos en el centro de Belgrado nos han dejado frente a ese misterioso y ridículo personaje, Dragan David Dabic, que acabará por desvanecerse como si fuera la estrella de un culebrón televisivo. Pero me preocupa que el rastro de Davic, sus actos y palabras, sean manipulados y retorcidos por la prensa, por sus amigos, por sus enemigos, por sus captores. Hay mucho en juego con esta captura: verdades incómodas y preguntas sin respuestas. Vivimos con Dabic durante 13 años, era uno de nosotros, vivía entre nosotros, en la media vida en penumbra de Serbia.

Hay demasiado en juego con esta captura. Serbia fue rehén de sus actos

Dos criminales de guerra vivían en mi propia calle. La primera es Biljana Plavsic, la antigua líder de la República de los Serbios de Bosnia, que tomó el poder después de que Karadzic lo dejara en 1996. Se declaró culpable y ahora está cumpliendo su condena en Suecia. El segundo es el general Pavkovic, que estaba al mando durante el exterminio de los albaneses de Kosovo. Ahora está enfermo de cáncer.

El papel del Gobierno

La gente de Belgrado se siente perpleja y traicionada. Durante 13 años, las autoridades serbias han sostenido que Karad-zic nunca estuvo en Serbia. Decían que estaba escondido en las montañas como un Alí Babá junto a sus 40 ladrones o que estaba refugiado en monasterios rezando a Dios por su país. Todos estos mitos obviamente fueron creados y alimentados por quienes estaban escondiéndole en el centro de Belgrado. Allí era donde Dabic llevaba su extraña vida pública, mientras la desafortunada población serbia era rehén de los actos cometidospor Karadzic.

Creaban mitos para hacernos creer que no estaba en Belgrado

Muchas cuestiones nos vienen ahora a la mente en nuestras conversaciones en las calles, en los restaurantes, en los blogs. ¿Sabía la mujer que había en su nueva vida una morena de mediana edad llamada Mila que su Dabic eraKaradzic? ¿Se lo confesó él jamás a su banquero, a su dentista, a su peluquero? ¿Nos iluminó a alguno de nosotros, serbios aislados del resto del mundo, con sus charlas y enseñanzas de New Age californiana? ¿Se cruzaron nuestros caminos en sus baretos favoritos de Belgrado?

Dabic era un gurú new age, un emigrante serbio californiano, un hombre del mundo globalizado: pasaba su tiempo en uno de los cafés más cool de Belgrado, donde hay libros e Internet gratis. Yo voy ahí a menudo. También solía comer en un restaurante muy bueno y barato donde suelo ir con mis amigos. Todos pasábamos largas noches bebiendo y hablando: nosotros, sobre sus crímenes y nuestro sufrimiento; él, sobre la venta de medicinas alternativas y la mejora de su página web.

Ese restaurante está cerca del Tribunal Especial para crímenes de guerra del centro de Belgrado. Allí seguí el juicio de un grupo de paramilitares, los Escorpiones, acusados de cometer genocidio durante la guerra de Bosnia.

Esos criminales de guerra han tenido una segunda vida. Nosotros no

Muy a menudo, después de las sesiones del juicio, íbamos a ese local a tomar una cerveza y a calmarnos tras haber escuchado todas esas atrocidades. Nos sentábamos y veíamos a los abogados de los Escorpiones hablando en voz alta. Las paredes del restaurante estaban cubiertas de héroes nacionalistas serbios del pasado, junto con algunos criminales de guerra. ¿Estaba Dragan Dabic sentado ahí bajo el retrato enmarcadode Radovan Karadzic?

Dabic había borrado hábilmente a Karadzic junto con las 8.000 víctimas de Srebrenica, cuyas muertes él negó y oscureció. En ocasiones, Dabic se permitía tocar algo de música folk gusle (que se toca con un arcaico instrumento serbio), puesta al día con versos que alababan la superioridad racial serbia y la limpieza étnica de losmusulmanes.

Para los desgraciados Escorpiones, el desaparecido Karadzic era un semidios. Todos los días entraban en la sala del tribunal con aire arrogante y agresivo y hacían gestos de oscuras amenazas hacia quienes estábamos en los asientos reservados al público escuchando, incrédulos, lo que habían hecho. ¿Estaba Dragan Dabic escuchando en la sala con nosotros?

Desde la caída de Milosevic, la ciudad de Belgrado ha tenido una doble existencia. Una de sus caras muestra la lucha por eludir el pasado, no haciéndole frente, sino oscureciéndolo, disfrazándolo y fomentando el olvido. La otra cara de la ciudad es una ostentosa glorificación de ese pasado criminal.

Los conciertos horteras de Ceca, la viuda de Arkan, el señor de la guerra, los rituales religiosos de la iglesia ortodoxa, cuyos funcionarios bendijeron personalmente a los soldados del genocidio Esas manifestaciones son la superficie pública de una cultura underground escabrosa, persistente y asesina, formada por libros, canciones, obras teatrales, chapas, fotos, memorias y recuerdos de Radovan Karadzic. Él era el hippie del 68 que volvió a sus raíces como un matasanos new age. Él era el disidente del 89 que ignoró la liberación europea para entregar con entusiasmo ametralladoras a sus compatriotas.

Como ciudadana de Belgrado que vive en la calle de los criminales de guerra y los gitanos, justo en medio, en la transición a ninguna parte, quiero saberlo todo sobre la segunda vida de los criminales de guerra desaparecidos. Una vez más, ellos tienen una nueva vida.Nosotros no.

* Jasmina Tesanovic es escritora y pacifista serbia. Autora de Diario de jasmina y Matrimonium.

Dragan Karadzic, un sobrino del presunto criminal de guerra serbobosnio Radovan Karadzic, asegura ser la única persona que le ayudó a esconderse. “Fui su única red de apoyo durante años”, aseveró el sobrino al diario ‘Vecernje novosti’. “Era mi obligación moral, mi deuda con la familia. No temo a las consecuencias”, agregó Dragan. El sobrino contó que se comunicaba con Radovan Karadzic mediante mensajes por teléfono móvil y que le visitaba en su piso alquilado del que tenía una llave. “Le llevaba alimentos, prensa y le pasaba información sobre su familia. Estoy orgulloso, nunca me descubrieron”, dijo. Dragan Karadzic aseguró que Radovan empezó a aparecer en público hace un año y medio, seguro de su nueva identidad de médico naturista, que había aportado “algún tipo de alegría y sentido a su vida solitaria”. Antes de empezar esa nueva vida, Radovan Karadzic había vivido en varios pisos que para él alquilaba su sobrino. “No esperaba ser arrestado. Estaba convencido de que se escondía bien tras su nueva imagen”, declaró Dragan.

Según la prensa serbia, el obispo de la iglesia ortodoxa ha visitado en la cárcel a Karadzic, que llevaba en ayunas desde que fue arrestado, para darle la comunión. Karadzic está rechazando la comida que le ofrecen en la prisión, ingiriendo sólo agua, almendras, avellanas y pasas, según su familia, que ha precisado que el ex presidente serbobosnio cree que esta dieta le ayudará a llegar a los 120 años.