Público
Público

EEUU Los frentes internacionales que Biden hereda de Trump

La Administración de quien sigue ocupando la Casa Blanca dio un vuelco en la gestión de los conflictos y relaciones con otros países respecto a la línea estratégica de su predecesor, Barack Obama. El nuevo presidente electo debe asumir los frentes abiertos de la política exterior de Estados Unidos.

Joe Biden y Donald Trump
Foto combinada de Joe Biden y Donald Trump mientras ofrecen un discurso. Kevin Lamarque/Carlos Barria / REUTERS

El nuevo presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, tiene una serie de retos por delante en lo que se refiere a la política internacional. La Administración de Trump dio un vuelco en la gestión de los conflictos y relaciones con otros países respecto a la línea estratégica de su predecesor, Barack Obama. Por el momento, muchas cuestiones están en el aire y ni siquiera la elección de Biden supondrá un giro radical -aunque genere cierto alivio en algunos lugares- en la política exterior del país norteamericano.

También es importante remarcar que Donald Trump sigue siendo el presidente del país. Hasta el 20 de enero no se producirá el relevo entre ambos mandatarios. Por lo tanto, aún queda esperar dos meses y los movimientos de Trump de cara a su ofensiva legal para impugnar los comicios.

Joe Biden deberá asumir una serie de retos y frentes abiertos que ha dejado el actual presidente de Estados Unidos: los conflictos comerciales con China, el aumento de las tensiones con la Unión Europea o el abandono a los países latinoamericanos. Estas son algunas de las cuestiones más importantes. 

China y la guerra comercial

Durante la era Trump, Estados Unidos ha mantenido relaciones muy tensas con la República Popular de China. Los motivos fundamentales se asientan en el ámbito comercial y la aplicación por parte de Estados Unidos de aranceles especiales a productos chinos. El veto de Donald Trump a Huawei o sus intenciones de prohibir la popular red social china TikTok han sido algunas de las polémicas que han provocado que las relaciones bilaterales estén enormemente deterioradas.

Xi Jinping: "No queremos ninguna Guerra Fría ni caliente"

El mandatario americano defendió estas medidas acusando a las empresas de estas marcas de un supuesto espionaje y, por lo tanto, explicó que había motivos de "seguridad nacional". A pesar de las disputas, el presidente de China, Xi Jinping, aclaró recientemente que su país no busca librar ninguna "Guerra Fría ni caliente" con ninguna potencia.

Corea del Norte, una relación de amor-odio

Las relaciones entre Donald Trump y el dictador norcoreano, Kim Jong-un, han sido de lo más peculiares, como si hubiera un vínculo de amor y odio entre ambos. El presidente de Estados Unidos llegó a llamar al líder coreano "pequeño hombre cohete". Sin embargo, en otras ocasiones, el gobernante estadounidense no dudó en elogiar a Kim Jong-un: "Creo que tendrás un tremendo futuro con tu país. Espero ver cómo ocurre y ayudar a que suceda".

Corea del Norte reforzará su programa nuclear

Hay que destacar que estas palabras se enmarcan en una reunión entre ambos estadistas en la capital de Vietnam, Hanói. En 2018, estos dos países se comprometieron a trabajar para conseguir la desnuclearización de Corea del Norte. Pero los compromisos finalmente se diluyeron y el pasado junio, el régimen dictatorial avanzó que va a reforzar su programa nuclear al considerar incumplido el acuerdo por parte de EEUU a pesar de los encuentros diplomáticos.

Trump y Kim Jong-un se saludan ante los fotógrafos en su cumbre en Singapur. — REUTERS

Siria, "arena y muerte"

Lo más sonado en los intereses de Estados Unidos en Siria en estos cuatro años ha sido la orden de Donald Trump de retirar sus tropas en el norte del país, algo que sorprendió a líderes de todo el mundo y que fue enormemente criticado por las fuerzas kurdas situadas en la región, ya que se quedaron prácticamente solas en la lucha contra el Estado Islámico y en una posible respuesta militar por parte de Turquía. De hecho, la retirada de los estadounidenses generó que las tropas rusas y turcas avanzaran rápidamente. El presidente norteamericano aseguró que el Estado Islámico ya no suponía una amenaza real. De esta forma, el mandatario mostró su falta de interés en la región llegando a asegurar que "es arena y muerte".

La decisión generó un alto revuelo en Washington y en todo el mundo, por lo que finalmente Trump tuvo que rectificar gracias a la presión de sus aliados y reconocer que el peligro del yihadismo persistía en la región.

Estados Unidos y su compromiso de retirar las tropas de Afganistán

Estados Unidos y la milicia talibán islamista firmaron en febrero un acuerdo en el que se comprometían a reducir la violencia en la región. Trump anunció su intención de retirar las tropas desplegadas en el país, tal y como habían acordado ambas potencias. El presidente aseguró que para Navidad regresará un pequeño número de "hombres y mujeres valientes" a Estados Unidos.

Donald Trump durante su visita sorpresa a Afganistán el 28 de noviembre de 2019. — Tom Brenner / REUTERS

Los talibanes ya han demandado a la nueva administración de Biden la necesidad de mantener el acuerdo firmado con el objetivo de acabar con un conflicto con más de dos décadas de duración.

Irán y la política de máxima presión

Las relaciones bilaterales entre ambas potencias también se han deteriorado. Estados Unidos ha mantenido una política de presión con Irán: sanciones, amenazas e, incluso, ataques militares. El principal paso del presdiente fue retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear firmado con el régimen de los ayatolá por Barack Obama en 2015.

El asesinato del general Soleimani aumentó las tensiones

A ello se le suma el asesinato del general Soleimani a principios de este año, provocando una gran incertidumbre mundial con un drástico aumento de las tensiones entre ambos países. La situación llegó al extremo de que el Congreso de Estados Unidos tuvo que bloquear la capacidad de Trump de declarar la guerra a Irán. No obstante, los analistas internacionales no consideran que se pueda producir una guerra entre ambos territorios. Con Biden en la presidencia, es posible que el conflicto vaya reduciéndose gradualmente.

Trump y su buena relación con Israel

Donald Trump jugó a favor del Estado Judío cuando decidió trasladar la embajada de su país desde Tel Aviv hasta Jerusalén, reconociendo a esta última como la capital de Israel a pesar de que la ciudad está enormemente dividida entre israelíes y palestinos. De hecho, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, llegó a asegurar que nunca antes las relaciones entre su país y el norteamericano habían sido tan cercanas. Entre otras cosas, esto se debe a la cordial relación entre ambos mandatarios, que compartían -y comparten- algunas actitudes, como su rechazo a los medios de comunicación críticos, a los movimientos de izquierda y la defensa de valores conservadores y nacionalistas. Aunque es probable que no se produzcan cambios sustanciales, también es cierto que la sintonía entre la futura Administración Biden y el Gobierno de Netanyahu distara de la mantenida estos últimos cuatro años.

Donald Trump (i) y Benjamín Netanyahu durante la presentación del acuerdo. — REUTERS

América Latina, la tierra que no interesó a Trump

Los intereses de Donald Trump en América Latina se resumen en el número de giras que ha hecho el mandatario a los países que la conforman: prácticamente ninguna. Tan solo acudió, con motivo de la cumbre del G-20 en 2018, a Buenos Aires (Argentina). Sin embargo, Trump ha mantenido su política coercitiva con los países latinoamericanos, alimentando una fuerte crisis diplomática con México con la imposición de aranceles y la construcción del muro, además del retroceso en el intento de volver a establecer relaciones diplomáticas con Cuba llevado a cabo por la Administración de Obama. Donald Trump echó por tierra los avances y mantuvo la política de sanciones.

El presidente de EEUU, Donald Trump con el expresidente de Argentina Mauridcio Macri durante la cumbre del G-20 en Buenos Aires. — Kevin Lamarque / REUTERS

Para Trump, en América Latina, lo fundamental ha sido la cuestión de la seguridad, la inmigración y el narcotráfico. Joe Biden podría mantener una línea diferente, semejante a la de su predecesor Barak Obama, que llegó a hacer 15 viajes a diferentes países latinoamericanos. De hecho, el actual presidente electo de Estados Unidos prometió durante la campaña ayudas económicas para estos países y el desarrollo de planes destinados a reducir la migración masiva.

Fractura en las relaciones entre EEUU y la UE

La era Trump ha supuesto un resquebrajamiento de las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea. Hasta tal punto que la salida del mandatario de la Casa Blanca no significa que vaya a existir un cambio radical en los vínculos entre ambas potencias. La desconfianza a causa de las amenazas de Trump a la subida de aranceles a productos europeos ha menoscabado los puntos de unión.

La política arancelaria de EEUU socava las relaciones

El hecho más destacado fue el anuncio de EEUU de la subida de aranceles a países como Reino Unido, Francia, Alemania y España por otorgar lo que consideraron "ayudas excesivas" a la empresa fabricante de aviones Airbus. A su vez, la UE ha anunciado la aprobación de aranceles a las importaciones del país norteamericano por las ayudas ilegales que Washington concedió a otra compañía fabricante de aviones, Boeing. Aun así, y tal como lo ha anunciado el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, los veintisiete países pueden echar esta imposición para atrás "en cualquier momento" si mejoran las relaciones con la nueva Administración.

España, en tensión con Trump

España es una de las principales perjudicadas de la política arancelaria llevada a cabo por el presidente de Estados Unidos. El Banco de España indicó que los gravámenes impuestos provocaría una caída de las exportaciones agrícolas a EEUU de un 12%. Los sectores del vino y el aceite son los más afectados. Además, la aprobación de la 'tasa Google' tampoco contribuyó a un reforzamiento de los lazos entre ambos países. Todo lo contrario. EEUU ha pasado de ser el primero en la lista de países inversores en España a situarse en sexta posición.

El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. — EFE

La llegada de Biden supone una pequeña sensación de alivio para el Ejecutivo español. De hecho, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha asegurado que el sistema democrático estadounidense "ha reaccionado" y que es mejor "trabajar unidos en la línea de Biden" frente a los "cuatro años de polarización de la sociedad y riesgo de las instituciones" de la era de Trump. "Con Biden, el multilateralismo y las relaciones trasatlánticas salen ganando", ha asegurado Robles.

Más noticias de Internacional