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El Ejército inicia su persecución contra los Hermanos Musulmanes

  • Los militares detienen al líder de la organización, Mohamed Badie, y a varios altos cargos
  • Adli Mansur jura como nuevo presidente de Egipto tras el golpe de Estado
  • La Justicia prohíbe a Mursi, retenido e

PÚBLICO / AGENCIAS

Adli Mansur ha jurado este jueves el cargo de presidente interino de Egipto en cumplimiento de la hoja de ruta impuesta por el Ejército tras derrocar el miércoles a Mohamed Mursi mediante un golpe de Estado. El exmandatario islamista, elegido hace un año en los primeros comicios presidenciales democráticos y en paradero desconocido de forma oficial, habría sido capturado, separado de su equipo y trasladado al Ministerio de Defensa.

La Justicia asimismo le ha prohibido salir del país en virtud de la apertura de una investigación por haber insultado, presuntamente, a la judicatura durante un discurso en el que Mursi acusó a varios jueces de haber participado en fraudes electorales durante la era de Hosni Mubarak. El lunes comenzará a ser interrogado. Además, otros quince islamistas también están siendo investigados. Dentro del ámbito judicia, el Consejo Superior de la Magistratura ha restituido al fiscal general, Abdelmeguid Mahmud, en lugar del anterior, Talaat Ibrahim, nombrado por Mursi.

Los militares no perdieron el tiempo y ya anoche, nada más completar su asonada, comenzaron su cacería contra los Hermanos Musulmanes, que eran mayoría en el Parlamento y de los que formaba parte el presidente depuesto. Este jueves, las fuerzas armadas han detenido al líder de la organización, Mohamed Badie. La Fiscalía había ordenado su arresto junto al de su 'número dos', Jairat el Shater, bajo la acusación de instigar el asesinato de manifestantes. Fuentes de seguridad aseguran que ambos están detenidos, pese a que no ha habido confirmación oficial.  

Los cuerpos de seguridad comenzaron anoche a arrestar a dirigentes islamistas  

Badie trató de huir ayer hacia Libia pese a que se había emitido una orden que le prohibía abandonar el país. Shater, un rico empresario considerado como el principal estratega político de los Hermanos Musulmanes, fue la primera opción de este grupo para ser candidato a las elecciones presidenciales del año pasado, pero su candidatura fue rechazada por sus condenas pasadas, lo que llevó a Mursi a presentarse.

Los cuerpos de seguridad comenzaron anoche a arrestar a dirigentes islamistas, como el presidente del brazo político de la Hermandad, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), Saad Katatni. También fue detenido el viceguía espiritual de los Hermanos Mohamed Rachad Bayumi, que, según la agencia oficial Mena, ha sido trasladado junto a Katatni a las cárcel de la zona de Tora, en las afueras de El Cairo, en la que está también recluido Mubarak.

Mientras los policías continúan la persecución de otros dirigentes de los Hermanos Musulmanes acusados de instigar a la violencia y amenazar la paz y la seguridad pública, el vicepresidente del PLJ, Esam al Arian, ha denunciado en su cuenta de Twitter que estas son las consecuencias previstas de un golpe militar contra el primer régimen democrático árabe. "La ferocidad de los Cuerpos de Seguridad aumentará y el (Ministerio de) Interior impondrá su puño", comentó Al Arian.

"Los mismos que dicen defender la libertad y la democracia e invitaron a mi padre al diálogo por la mañana son los que le han detenido por la tarde", ha denunciado el hijo de Katatni. Los Hermanos Musulmanes han advertido también de que "Egipto está siendo testigo, con horror, del nacimiento de una nueva era de represión y tiranía y de la imposición de un Estado policial autoritario", que se ha traducido, tras el golpe de Estado, en "el cierre de cadenas de televisión, el arresto de dirigentes políticos y la muerte de manifestantes pacíficos en las distintas provincias del país". Además han avisado de que no trabajarán con "las autoridades usurpadoras". "Pedimos a los manifestantes que muestren contención y se mantengan pacíficos. Rechazamos las prácticas opresivas y policiales del estado: asesinatos, arrestos, limitación a la libertad de prensa y cierre de los canales de televisión".

Durante su acto de investidura ante la asamblea general del Tribunal Constitucional Supremo, la instancia judicial que él mismo presidía, el nuevo jefe de Estado interino de Egipto lanzó un mensaje que pretendía ser conciliador al asegurar que los Hermanos Musulmanes "forman parte del pueblo" y les invitó a participar en "la construcción de la nación, de la que nadie debe quedar excluido".  

Los Hermanos Musulmanes han avisado de que no trabajarán con "las autoridades usurpadoras" 

Mansur fue designado ayer por las Fuerzas Armadas, tras sacar los tanques a las calles y deponer a Mursi. "Juro por Dios todopoderoso defender el sistema republicano y respetar la Constitución y la ley, atender al pueblo y proteger la independencia nacional y la integridad territorial", ha dicho. El recién nombrado mandatario aseveró que "las elecciones parlamentarias son la única vía para alcanzar un futuro más libre y democrático".

"La revolución del 30 de junio ha corregido la revolución del 25 de enero de 2011 (que derrocó a Mubarak)", consideró Mansur, quien ha añadido que en esa fecha, cuando millones de manifestantes salieron a las calles para pedir la renuncia de Mursi, se produjo "la reunificación del pueblo egipcio sin divisiones". El mandatario ha enfatizado que no se debe venerar al gobernante ni al tirano, por lo que ha llamado a los egipcios a seguir alerta. Mansur ha recibido la mayor ovación de los asistentes al acto cuando agradeció el papel en la crisis de las Fuerzas Armadas, "que son la conciencia de esta nación y la fortaleza para protegerla".

Los disturbios en las calles no tardaron en ellegar. Al menos quince personas, entre ellos un oficial de la policía, murieron en los enfrentamientos desatados en distintas localidades egipcias tras el anuncio de anoche del Ejército, que motivó protestas de seguidores de Mursi. En la ciudad de Marsa Matrouh, ubicada en el norte, el miembro de las fuerzas de seguridad Al Anani Hamouda confirmaron a Reuters que el balance de víctimas ascendió a ocho muertos (entre los que habría dos uniformados) y 13 heridos.  Los disturbios entre ambas facciones fueron especialmente violentos en la ciudad de Alejandría. También se producieron fuertes altercados al sur del país, en la ciudad de Minya.

Durante el jueves, las calles del país recobraron la tranquilidad en general. En Tahrir, una multitud de personas continúa festejando la salida del poder de Mursi, jaleando a los aviones militares que sobrevolaban la zona con banderas egipcias y dibujando sus colores con la estela. Esa euforia se trasladó a la Bolsa egipcia, cuyas operaciones tuvieron que ser suspendidas temporalmente al superar el máximo de ganancias permitidas en una sola hora, con unos 2.850 millones de dólares. En el plano internacional, Turquía y Túnez fueron de los pocos países en condenar el golpe de Estado, frente a las felicitaciones de los estados árabes al pueblo egipcio o los llamamientos de Occidente a respetar los derechos de Mursi.

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