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El Ejército vuelve a apoderarse de la transición egipcia

El Tribunal Constitucional disuelve la Cámara Baja tras invalidar a un tercio de los diputados y da vía libre para que el candidato del régimen de Mubarak se presente a las elecciones. La Junta Militar retoma el Parlamento

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Último golpe de gracia a la transición egipcia. La Junta Militar ha retomado el poder legislativo pocos minutos después de que el Tribunal Constitucional haya disuelto el Parlamento y anulado a un tercio de sus diputados. 'De acuerdo a la ley y a la Declaración Constitucional (en vigor desde marzo de 2011), el poder legislativo vuelve al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas', anunció el portavoz de la cúpula castrense, el teniente coronel Mohamed Askar.

Una tercera parte de los diputados elegidos en la Cámara Baja (166) en las pasadas elecciones legislativas consiguieron su escaño en listas individuales abiertas, pero el Constitucional ha considerado ahora que estos vulneraron la ley, ya que concurrieron representando a partidos políticos y no de forma independiente. 

El fallo, que además da vía libre al ex primer ministro de Mubarak, Ahmed Shafiq, para concurrir a las elecciones,  ha sido calificado por distintas fuerzas políticas del país y destacadas personalidades egipcias como un 'golpe de Estado'. 'Los fallos emitidos se producen en el marco de un golpe de Estado total que borra los más honorables 16 meses en la historia de esta patria', dijo el dirigente del Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, Mohamed el Beltagui.

A tan solo dos días de las elecciones presidenciales, el más alto tribunal egipcio ha declarado inconstitucional la Ley de Aislamiento Político, que impedía al general retirado y miembro del antiguo régimen aspirar a convertirse en presidente. La Ley de Aislamiento Político fue aprobada hace tan sólo dos meses por el Parlamento, y su objetivo era impedir a los ex altos cargos del antiguo régimen presentarse a las elecciones. 

La medida se toma después de que ayer se emitiera un decreto que otorga más poder a la Policía militar para arrestar a civíles y pocas semanas más tarde de la sentencia que absolvió a seis ex altos cargos del Ministerio del Interior en el juicio por la matanza de manifestantes durante la revolución. Pese a que Mubarak fue condenado a cadena perpetua , la resolución fue motivo de indignación de miles de egipcios que volvieron a llenar la plaza Tahrir más de año y medio después.

El islamista moderado Abdelmoneim Abul Futuh, derrotado en la primera vuelta de los comicios presidenciales, alertó en su cuenta de Twitter de una posible contestación social tras el fallo del Constitucional. 'La permanencia del candidato militar (Shafiq), la disolución del Parlamento elegido y el poder otorgado a la Policía militar para detener a civiles es un golpe de Estado, que engaña a quienes se imaginan que millones de jóvenes lo dejarán pasar', afirmó.

También en la red social el premio Nobel de la Paz egipcio Mohamed el Baradei aseguró que 'la elección de un presidente sin una Constitución y un Parlamento es la elección de un presidente que tiene poderes que no conocen ni los más duros sistemas dictatoriales'. Por ello, pidió a la Junta Militar -máxima autoridad de Egipto desde la caída de Mubarak en febrero de 2011- 'retrasar las elecciones hasta que se aclaren las consecuencias de la actual situación'.

No obstante, la Junta Militar ha confirmado poco después de conocerse el fallo que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales se celebrará los próximos 16 y 17 de junio, como estaba previsto, según informó la agencia de noticias oficial Mena.

En una rueda de prensa, Shafiq calificó el fallo de 'histórico' y aseguró que tras él se arroja el mensaje de que 'ha terminado la época del ajuste de cuentas y del aprovechamiento de las intituciones del Estado a favor de un determinado grupo'. Shafiq se enfrentará en los comicios de este fin de semana al islamista Mohamed Mursi, presidente del Partido Libertad y Justicia, brazo político de los Hermanos Musulmanes, hasta hoy en poder del legislativo.

Con la disolución del Parlamento, de nuevo en manos de los militares, y el camino despejado para Shafiq, al que la oposición acusa de querer restarurar el antiguo régimen, Egipto entra en una nueva etapa impredecible que incrementa la inestabilidad política que vive el país desde que el año pasado las revueltas populares hicieran caer a Mubarak.