Canciones con genocidio de fondo: Eurovisión se pliega al poder político y financiero de Israel
El festival genera una contestación cívica internacional a las matanzas en Gaza por su negativa a excluir a la representante israelí y el patrocinio de una multinacional cosmética con sede a 55 kilómetros de la Franja.

A Coruña--Actualizado a
El Festival de Eurovisión 2025, que se celebra desde el próximo martes al sábado 17 de mayo en la ciudad suiza de Basilea, ha despertado la contestación mundial al genocidio de Gaza por la negativa de la organización, la Unión Europea de Radiodifusión (UER), a excluir a Israel del evento. Hace dos años, la UER sí vetó a Rusia tras la invasión de Ucrania, lo que motivó que las tres cadenas rusas socias del organismo anunciaran que lo abandonaban.
A la polémica se unen las protestas por el oscurantismo de la UER en torno al principal patrocinador del certamen, Moroccanoil Israel Limited, una firma de cosméticos a la que asociaciones civiles pacifistas como el movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) y la ONG Canadienses por la Paz y la Justicia en Oriente Medio –CPJME en sus siglas en inglés– acusan de manufacturar sus productos en territorios palestinos ocupados por Israel.
La UER se ha negado a facilitar la cifra del contrato con Morocannoil, propiedad de la multimillonaria chileno-canadiense Carmen Tal, que también se encarga del estilismo de los participantes en la gala. La empresa, que procura ocultar su verdadero origen y sus lazos con Israel, también se niega a explicitar dónde están sus centros de producción en ese país.
El pasado martes, más de 70 artistas, compositores y creativos que participaron en ediciones previas del festival firmaron una carta en la que exigen la exclusión de la representante israelí, Yuva Raphael, y acusan a la organización de connivencia con el genocidio en Palestina. Las críticas reiteran lo sucedido el año pasado en Malmö (Suecia) con su compartriota Eden Golan, que pudo competir pese a las numerosas protestas que exigían que no lo hiciera.
"La UE está encubriendo los crímenes de Israel"
"Al seguir defendiendo la representación del Estado de Israel, la UER está normalizando y encubriendo sus crímenes", sostienen artistas como el portugués Salvador Sobral, ganador en 2017 en Kiev (Ucrania), y el irlandés Charlie McGettigan, vencedor junto a Paul Harrington en el certamen celebrado en 1994 en Dublín, la capital de su país.
El pasado abril, 26 diputadas de 11 estados miembros adscritos a cuatro grupos diferentes del Parlamento Europeo –Verdes, La Izquierda, Socialistas y Demócratas y los liberales de Renew–, entre ellas Ana Miranda (BNG), Estrella Galán (Sumar), Vicent Marzà (Compromís) y Jaume Asens (En Comú Podem), enviaron otra carta en el mismo sentido a la presidenta de la UER, la francesa Delphine Ernotte-Cunci, y a la máxima responsable del festival, la española Ana María Bordas.
"La UER debe tomar conciencia de las profundas implicaciones políticas que supone permitir que un régimen de apartheid compita en un escenario europeo"
Las eurodiputadas reclamaban que se impida la participación de la cantante israelí y se preguntaban por qué no se utiliza con su país el mismo criterio que con Rusia: "En vista de que tras más de año y medio de atrocidades de Israel en Gaza y Cisjordnia, persisten las violaciones de los derechos humanos y numerosas vulneraciones de la legislación internacional –incluyendo los crímenes de guerra sin asunción de responsabilidades–, creemos que la UER debe actuar para defender su misión y sus valores así como la integridad del concurso".
Los europarlamentarios también urgían a la organización a "tratar a todos los participantes con los mismos estándares éticos que ha aplicado previamente" con Rusia y a concienciarse "de las profundas implicaciones políticas que supone permitir que un régimen de apartheid", como el que ha impuesto el Gobierno de Benjamin Netanyahu, "compita en un escenario europeo".
RTVE pide "un debate" sobre la participación israelí
Hace tres semanas, Radio Televisión Española (RTVE), socia de la UER desde 1955, pidió a la organización que abriera "un debate" sobre la participación israelí en el concurso, iniciativa que ha sido secundada por las televisiones públicas de Eslovenia, Islandia e Irlanda, pero que hasta ahora no ha logrado que la UER haya dado paso alguno en ese sentido.
El director general de la organización, el irlandés Noel Curran, ha respondido a las críticas que, aunque comprende la preocupación cívica en torno al "conflicto actual en Oriente Medio" –no lo califica de genocidio, invasión o guerra en Gaza–, Eurovisión "no es una competición entre gobiernos sino entre cadenas públicas". En su opinión, KAN, la emisora israelí, cumple todos los requisitos legales como socia y tiene por tanto pleno derecho a participar en el festival.
Con respecto a la exclusión de Rusia en 2022, Curran explica que no se debió a una valoración moral o política de la invasión de Ucrania sino a la falta de independencia de las radios y televisiones públicas rusas, por la manipulación a la que a su juicio están sometidas por el Gobiero de Vladimir Putin para ofrecer una visión distorsionada de la guerra. Según la UER, sin embargo, en el caso de KAN sucede al revés: la cadena israelí sí sería independiente e incluso estaría sometida a presiones y campañas de desprestigio por parte del Ejecutivo de Netanyahu.
Lo cierto es que Israel ha presentado a Yuva Raphael como superviviente de las matanzas perpetradas por Hamás el 7 de octubre de 2023, que acabaron con la vida de 1.195 personas y con otras 251 secuestradas, y que Netanyahu esgrime como justificación de la barbarie de su respuesta en Palestina. Sus bombardeos y ataques continuados sobre la población civil han matado ya a más de 60.000 personas, entre ellas 17.500 niños, y han dejado más de 111.000 heridos y cerca de 15.000 desaparecidos, según una investigación independiente de la revista científica The Lancet.
El patrocinio de Moroccanoil
Público se ha dirigido a RTVE para saber si tomará alguna medida en caso de que la UER no abra, como no parece dispuesta a hacer, el debate que propuso sobre la presencia de Israel. También para conocer la opinión de los responsables de los medios audiovisuales públicos del Estado sobre el patrocinio de Moroccanoil y la negativa de Eurovisión a explicar sus términos y cuánto dinero obtiene con él. A la hora en la que se terminó de redactar este artículo, la dirección de comunicación de RTVE no había respondido a esas preguntas.
Tampoco ha atendido a las solicitudes de información de este medio ni la UER ni la empresa de Carmen Tal, que tanto en la versión estadounidense como española de su web asegura que fue fundada en 2008 en Canadá. Lo cierto es que su negocio, basado en la venta de productos para el cuidado del cabello derivados del aceite de argan, ya funcionaba en realidad en Israel desde 2003. Fue ese año cuando Mike y Erik Sabag, dos ciudadanos israelíes de origen marroquí, empezaron a comercializarlo en los salones de peluquería de Tel Aviv.

La propietaria y CEO de Moroccanoil ha explicado en varias entrevistas que acudió a uno de esos salones en 2008 cuando viajó a Israel para asistir a la boda de un familiar. Sorprendida de las virtudes del producto, ella y su marido propusieron a los Sabag distribuirlo en Canadá y Estados Unidos, donde su éxito fulminante les llevó a adquirir la totalidad de la empresa y a montar una factoría en un emplazamiento no desvelado al norte de Jerusalén. Algunos medios lo sitúan en el municipio de Ma'alot-Trashiha, cerca de la frontera con Líbano. Allí, la firma estaría manufacturando cerca del 80% de su producción, según CPJME y el movimiento BDS.
Ma'alot-Trashiha fue fruto de la unión adminsitrativa en 1963 de la localidad judía de Ma'alot y la árabe de Trasisha. Ésta última formaba parte de los territorios palestinos según el plan acordado por Naciones Unidas para la zona en 1947, pero Israel ocupó el área durante la guerra de 1948 y expulsó a los residentes árabes que habitaban en ella.
La firma de Carmen Tal se ha convertido en una multinacional que comercializa sus productos en 68 países, incluida España. Aunque Moroccanoil fue constituida en Montreal y tiene su sede administrativa en Nueva York, su registro social está en Rishon LeZion, la cuarta ciudad de Israel, de unos 260.000 habitantes y a unos 55 kilómetros por carretera de la Franja de Gaza, donde Israel está exterminando al pueblo palestino.


Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.