España se resiste al gran incremento en defensa que se impone en Europa
Es una de las pocas voces reacias a subirse al carro de la carrera armamentística que han acelerado la guerra en Ucrania y el regreso de Trump.

Bruselas--Actualizado a
Los 27 líderes de Estado y de Gobierno celebran su primera cumbre europea del año con un solo punto en la agenda: comenzar a tallar la hoja de ruta para hacer a la UE más independiente de Estados Unidos en la defensa de sus fronteras. Sin embargo, los exabruptos de Donald Trump sobre Groenlandia y la guerra arancelaria han monopolizado el encuentro celebrado en la capital belga. Tras el regreso del norteamericano al poder y la incertidumbre sobre el futuro de Ucrania, el consenso que gana peso y adeptos en el bloque comunitario camina hacia aumentar el dinero destinado a la industria militar siendo España uno de los pocos países que pisa el freno.
La UE quería escenificar fuerza y determinación frente la amenaza que supone para el continente el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Sin embargo, buena parte de la cita informal que han celebrado los 27 mandatarios en Bruselas ha estado eclipsada por los mensajes amenazantes que llegan desde el otro lado del Atlántico. Trump marca el ritmo a Europa.
La UE ha cerrado filas con Dinamarca, a quien Trump tiene en el punto de mira por la isla de Groenlandia, y ha respondido que responderá "con firmeza" si el presidente norteamericano culmina su amenaza e impone aranceles a los productos Made in Europe. Sin embargo, los mensajes que salen de la capital comunitaria son conciliadores. "La defensa de Europa está muy vinculada a la OTAN. Por ello, necesitamos una cooperación más fuerte. Los lazos con el Reino Unido y con Estados Unidos son extremadamente importantes para fortalecer nuestra propia defensa", ha afirmado Kaja Kallas, jefa de la diplomacia comunitaria.
En Bruselas nadie rompe puentes con la nueva Administración estadounidense. Se aboga por "reforzar la relación transatlántica" e incrementar el gasto en defensa. "Francia duplicará su presupuesto de defensa gracias a dos leyes de programación militar y aprobará grandes proyectos. Necesitamos más financiación europea, tanto pública como privada, con un enfoque de financiación simplificado. Europa debe actuar unida", ha señalado el presidente francés, Emmanuel Macron, en su llegada al encuentro.
La guerra en Ucrania ha acelerado el mayor gasto en partidas relacionadas con la seguridad y la defensa dentro de la Unión Europea. Pero ha sido la llegada de Trump la que ha dado el gran impulso. Los 32 aliados de la Alianza Atlántica se han comprometido a destinar el 2% de su Producto Interior Bruto (PIB) en defensa. El objetivo se estableció hace poco más de una década en la cumbre de Gales. Pero en sus primeros días de su mandato, Trump ya saca los dientes y exige el ascenso al 5%, a pesar de que ni siquiera su país alcanza ese umbral.
Mark Rutte, secretario general, reconoce que este año se acordará un nuevo objetivo que será "considerablemente superior" al 2%. La cumbre que los 32 mandatarios celebrarán en La Haya en verano determinará el nuevo umbral. Y en los países nórdicos, fuente de austeridad y resistencia de integración, ya se abren en elevar este techo de gasto común en aras de la seguridad. La gran incógnita de toda la ecuación continúa siendo cómo financiar la carrera armamentística. Se abren tres escenarios: presupuestos nacionales, financiación del Banco Europeo de Inversiones y ámbito privado.
En la UE, este escenario de incremento militar gana adeptos. "Cada vez tenemos más amenazas, que tienen formas muy variadas. Tenemos que estar preparados y responder juntos. Tenemos que ser más fuertes en defensa y eso pasa por fortalecer nuestra industria de defensa. Hay que gastar más en ella", ha asegurado Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. La alemana ha reiterado en rueda de prensa que los países europeos han invertido muy poco en los últimos años: "Es una gran emergencia".
Aunque los puntos de partida de los Estados miembros son radicalmente opuestos. Hay países que son neutrales, como Austria. Algunos como Polonia, que sienten la amenaza rusa muy presente, destinan partidas desorbitantes a esta materia que rozan el 5%. España, sin embargo, se encuentra en la cola aliada con el 1,28%. El objetivo del Gobierno es cumplir con Gales en 2029. Para el país sería muy difícil alinearse con esta nueva meta.
El Gobierno español, en su idea de que no se trata de gastar más, sino gastar mejor, pide que en este nuevo frente que se abre se ponga el foco en potenciar otros ámbitos como el de la competitividad, la cohesión europea y la transición tecnológica y verde. Pedro Sánchez, sin embargo, no hizo declaraciones públicas a lo largo de la jornada. Frente al creciente militarismo de sus socios, fuentes de Moncloa apelan a "instrumentos como la diplomacia, la gestión de crisis o la seguridad cooperativa". Pero es un discurso menguante entre el respeto de aliados del club. En el Este, la prioridad es radicalmente opuesta: cifran en unos 100.000 millones de euros el dinero que debería destinarse a defensa y compra de armas en los próximos dos años.
El debate celebrado en Bruselas se ha producido pocas horas después de que Trump reiterase sus intenciones de imponer aranceles a Europa. "Cuando se actúa de forma injusta o arbitraria, la Unión Europea responderá con firmeza", ha reaccionado Von der Leyen. Kallas avisa de que una guerra arancelaria solo beneficiará a China. El primer ministro polaco, Donald Tusk, hace un llamamiento a "hacer todo lo posible para evitar una guerra arancelaria totalmente innecesaria y estúpida". "No podemos perder el respeto y la confianza en nosotros mismos como europeos", ha afirmado el líder de la Presidencia semestral del Consejo.
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