Rusia recrudece sus ataques sobre Ucrania en un momento de máxima hostilidad fronteriza con la OTAN
Moscú lanza sobre Ucrania uno de los mayores bombardeos de la guerra en medio de la máxima tensión, al considerar la OTAN un ultraje las incursiones aéreas rusas en sus fronteras.

Madrid--Actualizado a
La animosidad entre la OTAN y Rusia se encuentra en uno de los momentos más álgidos desde que Moscú lanzó la invasión de Ucrania. En la noche del domingo, el Kremlin despachó casi seiscientos drones y medio centenar de misiles contra Kiev y otras ciudades ucranianas, con el saldo de al menos cuatro personas muertas. Ante esta oleada letal en el país vecino, Polonia, uno de los Estados que han denunciado recientes violaciones de su espacio aéreo por dispositivos rusos, entró en alerta aérea y desplegó cazas de combate como "medida preventiva" y defensiva, en unas sorpresivas maniobras destinadas a lanzar un aviso disuasorio a Moscú.
Las reiteradas incursiones rusas con drones y aviones en las fronteras orientales de la Alianza Atlántica en las últimas semanas han sido interpretadas en Bruselas como una amenaza vital para la seguridad europea, aunque no todos los países están dispuestos a dar un paso quizá irreversible y usar la fuerza para derribar a las aeronaves que traspasen las fronteras, como ya ha anunciado Varsovia que hará, respaldada por Reino Unido o los países bálticos.
Rusia, que no reconoce esas violaciones del espacio aéreo de países como Polonia, Estonia o Rumanía, ha respondido y a su vez ha lanzado sus propias advertencias a la OTAN, en concreto a los miembros europeos de la Alianza, si intenta derribar alguno de sus aviones. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, negó este sábado ante la Asamblea General de la ONU que Moscú tuviera intención alguna de atacar Europa, pero advirtió: cualquier agresión contra Rusia "tendrá una respuesta decisiva".
Pocas veces, desde febrero de 2022, el riesgo de confrontación entre Bruselas y Moscú había sido tan alto, a pesar de que los incidentes protagonizados por aviones y drones sobrepasando el espacio aéreo del contrincante no son algo extraño en esta contienda. Sin embargo, la guerra en Ucrania se encuentra en un punto crítico, sin que ninguno de los contendientes sea capaz de imponerse de manera contundente al enemigo y, menos aún, de entablar una negociación capaz de llevar a la firma de un armisticio. El nerviosismo es evidente y la propaganda agresiva más intensa que nunca.
Tensión en las fronteras entre Rusia y la OTAN
Esa tensión es mayor en los países afectados por las incursiones de drones y aviones de combate rusos, como Polonia, donde el pasado 10 de septiembre, 19 drones entraron en territorio polaco y las fuerzas aéreas de este país derribaron un número indeterminado de ellos. El propio primer ministro polaco, Donald Tusk, llegó a decir que "nunca desde la Segunda Guerra Mundial" su país había estado tan cerca de un "conflicto militar".
Tres días después, otro dron, también supuestamente ruso, entró en el espacio aéreo rumano. Más grave fue el incidente protagonizado el 19 de septiembre por tres cazas de combate rusos MiG-31 que incursionaron los cielos de Estonia durante doce minutos. Fueron despachados aviones de la OTAN para expulsar a las aeronaves rusas. Hace una semana, cazas alemanes fueron enviados para controlar un avión de reconocimiento ruso también sobre el Báltico.
En Dinamarca y Noruega también se denunciaron esta semana intromisiones de drones, supuestamente rusos, como indicó la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. El Gobierno de Oslo indicó que Rusia violó su espacio aéreo en al menos tres ocasiones en lo que va de año, dos sobre el mar y otra en una zona deshabitada, siempre en el nordeste, cerca de los límites con Rusia.
Divisiones en la OTAN
Uno tras otro se han sucedido este tipo de incidentes, que han provocado una respuesta de condena unánime en la OTAN, pero también han dividido a sus miembros en torno a la respuesta que se debe dar a la osadía rusa. Los países bálticos y Polonia, azuzados por la Ucrania en guerra, son partidarios de derribar todo aparato que traspase las fronteras de la Alianza Atlántica.
El presidente checo, Petr Pavel, fue también muy asertivo: "Debemos responder adecuadamente, incluyendo la posibilidad de derribar aviones rusos. Lo ocurrido en los últimos días en Polonia y Estonia, y lo que lleva cuatro años ocurriendo en Ucrania, nos concierne a todos".
Otros países, como Alemania, son más cautos y, con dudas sobre la intencionalidad rusa, abogan por examinar toda la situación. Estados Unidos, que cada día que pasa toma algo más de distancia sobre las cuestiones de seguridad europeas, habla incluso de chapucería y fallos en los sistemas aéreos del Kremlin.
En estos momentos no sirve de nada la eventual "mediación" con Moscú desplegada meses atrás por el presidente estadounidense, Donald Trump. El jefe de la Casa Blanca está ya hastiado con el conflicto ucraniano y ello se advierte en las acusadas oscilaciones en su respaldo a uno u otro contendiente. Ahora anima a Kiev a que reconquiste lo que ha perdido (como si no supiera el propio Trump que esa es una tarea casi imposible) y afirma, sin mucho entusiasmo y más como una llamada de atención personal al presidente ruso, Vladímir Putin, que, si hay que derribar aeronaves incursoras rusas, pues que se derriben.
Sabedor de las dudas que imperan en la Casa Blanca, el Kremlin reiteró este domingo a través de su portavoz, Dmitri Peskov, la invitación a Trump para que visite Moscú y se reúna con Putin. Peskov quitó importancia a los bandazos de la estrategia del presidente de EEUU: "Pese a unas contradictorias declaraciones" sobre Rusia, Trump "mantiene el deseo de contribuir a la solución del conflicto ucraniano".
En Europa no lo tienen tan claro. Por eso, el pasado martes se celebró una reunión de emergencia del Consejo del Atlántico Norte convocado por Estonia tras la violación rusa de su espacio aéreo. Polonia y los países bálticos demandaron responder con la fuerza ante tales sucesos. Alemania pidió que se rebajara el tono de amenaza y el general estadounidense Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, apuntó a esa falta de experiencia de los pilotos rusos.
Tampoco sería descartable, para los estadounidenses, que, en el caso de los drones rusos en territorio polaco, algunos de esos aparatos pudieran haber perdido el rumbo debido a las medidas contraelectrónicas ucranianas para interceptarlos.
La declaración final de la reunión atlántica lanzó, en todo caso, una advertencia de que la OTAN empleará "todos los medios militares y no militares para defenderse y detener todas las amenazas de todas las direcciones". La movilización aérea polaca de este domingo apunta a que todas las espadas están en alto.
Nerviosismo ante la ventaja que puede tomar Rusia en el invierno
El ataque masivo a Ucrania, de la noche del domingo, que Moscú insistió que fue lanzado "con éxito" contra instalaciones militares y en el que se utilizaron una cantidad desusada de misiles de precisión, añade tensión a la hostilidad existente entre rusos y europeos.
Se acerca el frío en Ucrania y si el Kremlin puede mantener su presión sobre las infraestructuras energéticas ucranianas la situación se hará muy difícil para el país invadido. Los nuevos avances rusos en todos los frentes, desde Zaporiyia, en el sur, a Járkov y Sumi en el norte, y especialmente la situación en Donetsk, el este, hacen muy improbable la recuperación por el ejército de Kiev de una parte sustancial de territorio, una quinta parte del país, perdida en manos rusas.
Solo la entrada masiva de armas estadounidenses en Ucrania podría variar la situación. Trump dejó el asunto en manos de sus aliados europeos para que compren todas las armas posibles al Pentágono y a la industria militar estadounidense. Pero ni Europa tiene esa capacidad ya de gasto destinada a Ucrania ni puede renunciar a su propio armamento ahora que están tan complicadas las relaciones con Rusia.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reclamó la pasada semana a EEUU misiles de largo alcance y el medio estadounidense Politico afirmó que la intención de Kiev es poner en marcha un programa de compra de armas estadounidenses por un valor de 90.000 millones de dólares. Solo Europa podría proporcionar semejante cantidad, pero el golpe a las arcas europeas sería difícil de asumir en estos momentos.
Objetivo: debilitar a Europa
Esta podría ser una de las razones de Rusia para incrementar su presión sobre las fronteras de la OTAN: tantear la porosidad de esa larga frontera, hacérselo saber a los europeos, desviar la atención de estos de Ucrania y obligar a la movilización de muchos más medios, con el sobrecoste económico que tal medida supone, hacia esas zonas limítrofes con Rusia. El Kremlin prefiere que esas armas permanezcan en territorio europeo y que no entren n Ucrania.
Moscú tiene claro que no va a lanzar un ataque a gran escala sobre Europa, porque tampoco tiene los medios para hacerlo y a la larga supondría su propia ruina. Pero puede debilitar y poner muy nerviosos a los europeos, sobre todo a los bálticos y a los orientales, que por mucho que hayan incrementado en los últimos tres años su capacidad militar, tampoco podrían hacer frente a una confrontación directa con los rusos.
Así lo evidenció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al reclamar, tras los incidentes de Polonia y Estonia, la creación de un "muro de drones" contra Rusia, una medida que quizá ya debería haberse puesto en marcha hace tiempo dada la naturaleza de la guerra en Ucrania, donde esos aparatos son los protagonistas.
Una cosa es derribar drones y otra tumbar aviones tripulados
En declaraciones al diario francés Le Monde, el general Grynkewich subrayó, en este sentido y sustentando la idea de que Washington no quiere romper del todo con Moscú, que una cosa es derribar drones rusos y otra destruir naves pilotadas, pues esto llevaría a "disparar el riesgo de escalada".
También se manifestó cauto el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, quien pidió a sus aliados de la OTAN que no cayeran en esa "trampa de la escalada" que puede estar tendiéndoles el Kremlin. Pistorius, en declaraciones recogidas por la CNN, coincidió en que Rusia está tanteando las fronteras de los países de la OTAN, pero subrayó que "las frívolas demandas de derribar algo de los cielos" son poco útiles. "La prudencia no es cobardía, sino responsabilidad hacia tu propio país y hacia la paz en Europa", aseveró.
En las capitales bálticas no existe ninguna duda de que Moscú, con sus incursiones aéreas, está indagando el alcance de la respuesta común europea y la reacción de EEUU, a la vez que prueba la fortaleza de las defensas de la OTAN en esa región. Además, el Kremlin estaría enviando un mensaje claro a los países europeos más fuertes de la OTAN, es decir, Reino Unido y Francia, líderes de la "coalición de voluntarios" de ayuda a Ucrania, ante sus apuestas para desplegar tropas en este país en caso de alcanzar un alto el fuego, una posibilidad que Rusia ha rechazado tajantemente.




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