La UE se vuelca en la compra de armas estadounidenses tras las broncas de Trump
Estados miembros se oponen a la petición de Francia de obligar a Ucrania a comprar armas europeas con las ayudas que Bruselas destina a Kiev para apoyar su guerra contra Rusia.

Bruselas--Actualizado a
Las palabras autonomía e independencia resuenan desde siempre como un mantra en las instituciones europeas. Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca e inició una guerra arancelaria con la Unión Europea, EEUU se desentendió de la seguridad europea y obligó a los aliados europeos a incrementar a marchas forzadas su gasto militar. Sin embargo, más allá de las palabras, a los Estados miembros les está costando, y mucho, acercarse a esa anhelada independencia, especialmente en materia militar y respecto a Estados Unidos.
La dificultad de los Estados miembros para ganar autonomía en defensa ha quedado constatada en la cumbre europea de este jueves en Bruselas. Fuentes diplomáticas explican que Francia quería obligar a Kiev a que las ayudas que la Unión Europea le envía para rearmarse y defenderse de la invasión rusa se las gaste en comprar armas fabricadas en territorio comunitario y no fuera del continente, como en Estados Unidos. Como es habitual, París siempre presiona con medidas proteccionistas que potencien la industria comunitaria, pero ha chocado con las reticencias de otros Estados miembros, los tradicionalmente más atlantistas.
En países como Alemania o Países Bajos se oponen al requisito que Francia ha puesto sobre la mesa en la cumbre europea. En la misma línea de lo que siempre defienden los países de Europa del Este y los escandinavos, consideran que la "prioridad" es ayudar a Ucrania, sea con armas europeas o armas estadounidenses. "Lo importante es que llegue la ayuda a Ucrania y se pueda defender de Rusia", insisten fuentes diplomáticas.
Esta discusión es habitual entre los Estados miembros, sobre todo entre Francia y Alemania, los dos países más grandes e influyentes del bloque europeo. El Ejército francés es el más poderoso de la Unión y siempre reivindica una mayor autonomía militar europea. En cambio, el país germánico ha mantenido un perfil militar muy bajo desde el final de la Segunda Guerra Mundial y ha preferido (al menos hasta ahora) externalizar su seguridad a Estados Unidos y vincularla estrechamente con la OTAN, que está controlada de facto por el Pentágono.
Grieta del eje francoalemán
Esta grieta histórica del eje francoalemán ha vuelto a resurgir ahora con las ayudas a Ucrania que han discutido los líderes europeos en la cumbre de este jueves. La intención de los jefes de Gobierno y de Estado de la UE era acordar la puesta en marcha de una iniciativa que permita utilizar 140.000 millones de los fondos rusos congelados que se encuentran en territorio comunitario.
El problema es que este dinero se encuentra en unos fondos de inversión con sede en Bélgica y el gobierno belga teme que pueda vulnerar la legalidad internacional y que tenga que asumir las potenciales consecuencias en solitario. Por este motivo, el Ejecutivo belga se mantiene reticente y pide que se mutualicen las responsabilidades entre todos los Estados miembros, cosa que la Comisión Europea de Ursula von der Leyen ya ha anunciado que propondrá. Sea como sea la posición final de Bélgica, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha apuntado que pretenden avanzar en la medida a pesar de las dudas del Gobierno belga.
En medio de este debate sobre hasta qué punto se tiene que priorizar la compra de armas europeas, el Gobierno español ha anunciado que comprará armas estadounidenses para ayudar a Ucrania a defenderse de la agresión rusa a través de una iniciativa de la OTAN, el programa Lista de Peticiones Prioritarias de Ucrania (PURL, por sus siglas en inglés) que fue impulsado por Trump con el objetivo de hacer pagar aún más la factura de la guerra a los aliados europeos. A pesar de que España es uno de los países más contrarios al rearme y de momento no se han sumado a la polémica iniciativa países como Francia o Italia, Pedro Sánchez ha anunciado este jueves que sí que participará.
Este movimiento del presidente español se entiende sobre todo tras los continuos reproches del presidente de Estados Unidos a España por oponerse a gastarse el 5% de su producto interior bruto (PIB) en defensa, tal y como impone la Casa Blanca. "España es un socio fiable. [...] Estamos cumpliendo con nuestras obligaciones y compromisos" dijo el presidente en declaraciones a los medios.
Aparte de España, se han sumado a la iniciativa los países más beligerantes contra Putin y que se sienten más amenazados por el expansionismo ruso por motivos históricos y geográficos, como Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia, Noruega o Suecia. Los Estados con una posición más similar en materia militar a la de España, como Francia, Italia o Portugal, se mantienen al margen. Según los datos de Kiev, los aliados de la OTAN ya han comprado armas estadounidenses para enviar a Ucrania a través de esta iniciativa por un valor de 2.500 millones de euros, una cifra que confía que a finales de este mes ya sea de 3.500 millones.


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