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Irán rueda por la pendiente del aislamiento internacional

Las protestas más visibles desde 2012 se han desarrollado esta semana en Teherán y en otras ciudades de Irán. En principio se trata de protestas económicas, aunque se percibe un trasfondo claramente político. La situación puede experimentar un deterioro considerable a partir de agosto, cuando comenzarán las sanciones de EEUU.

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Decenas de iraníes protestan este lunes en Teherán. - AFP / ATTA KENARE

“Los ingresos del gobierno no se han visto afectados en los últimos meses y la caída del rial la ha causado la propaganda mediática extranjera”, recalcó el martes el presidente Hassan Rouhani a la televisión iraní.

Rouhani intenta salvar un barco que posiblemente zozobrará si se confirman las amenazas que en mayo formuló el presidente Donald Trump, y que pueden desestabilizar completamente a Irán a partir de agosto, cuando las sanciones empezarán a aplicarse. “Irán no sucumbirá ante Estados Unidos”, replicó el presidente iraní.

“Aunque venga lo peor”, continuó Rouhani, “estamos preparados para suministrar las necesidades básicas de los iraníes. Tenemos suficiente azúcar, trigo y aceite. Tenemos suficientes divisas para inyectarlas en el mercado”. Luego mencionó que su país se está enfrentando a una “guerra sicológica, económica y política”.

Protestas que no son solo económicas

Las últimas protestas populares tuvieron lugar el lunes en el Gran Bazar de Teherán y se expandieron por numerosas ciudades del país, unas protestas que no son solo económicas, aunque la economía haya sido otra vez la excusa, sino que también tienen mucho de políticas.

El año que viene se cumplirán cuatro décadas de la revolución islámica y una parte de la sociedad iraní, cada vez más vocal, desea poner punto y final al régimen que instauró Jomeini. Las protestas del lunes se trasladaron en seguida a la sede del parlamento, contando con la participación de millares de personas.

Los comercios del Gran Bazar cerraron. Algunos comerciantes fueron amenazados por piquetes. Las consignas que se corearon delante del parlamento son muy reveladoras de quiénes llevan la voz cantante: “No a la interferencia en Siria”, “Muerte a Siria”, “Muerte a Palestina”, “Muerte al dictador” “Muerte (al líder) Ali Jamenei”.

Los dueños de tiendas del Gran Bazar cerraron sus tiendas para protestar contra la depreciación de la moneda iraní. - AFP / ATTA KENARE

El corresponsal para temas de Oriente Medio de la televisión hebrea, Ehud Yaari, se detuvo ante los gritos de “Muerte a Palestina”, que indican que las protestas no son económicas, o no son solo económicas, sino que tienen una fuerte carga política.

Algunos analistas han resaltado que son las mayores protestas desde 2012, y tienen su origen en el aumento de precios y el encarecimiento del dólar. Se producen antes de que Estados Unidos empiece a aplicar las sanciones que Trump ha prometido. La simple amenaza de esas sanciones que comenzarán a llegar en agosto, ha bastado para disparar el dólar y sacar a la calle a comerciantes y disidentes.

En mayo la nueva administración de Estados Unidos abandonó el acuerdo nuclear con Irán, un acuerdo que fue redactado trabajosamente en 2015 por Barack Obama con el beneplácito de sus aliados occidentales, Rusia y China. El acuerdo ya no vale su peso en papel aunque los dirigentes europeos e iraníes sostengan lo contrario.

Será muy difícil que se sostenga el acuerdo nuclear

Las protestas de 2012 fueron por el aumento de precios y tuvieron lugar en todo Irán en un momento en que las sanciones internacionales estaban en su punto álgido. Muchos iraníes temen que algo así vuelva a suceder en un futuro próximo y desde luego también hay iraníes que ven en esas circunstancias una ocasión para deshacerse del régimen.

Cuando las sanciones empiecen a trabajar, será muy difícil que se sostenga el acuerdo nuclear, por más que algunos países digan lo contrario. El mismo lunes de las protestas, el ministro de la Inteligencia, Mahmud Alawi, declaró que el acuerdo nuclear “está a punto de colapsarse”, mientras que un portavoz del ministerio de Exteriores dijo exactamente lo contrario: “El acuerdo se mantiene firme a pesar de la retirada de Estados Unidos”.

Aunque el martes el Gran Bazar funcionaba con normalidad, los disturbios del lunes deben interpretarse como una advertencia seria para el gobierno. La moneda, el rial, se ha devaluado más de un 50 por ciento en el mercado negro desde fines de 2017, especialmente en las últimas semanas, desde que Trump se retiró del acuerdo nuclear.

El Banco Central ha dicho que va a crear un mercado paralelo al mercado negro a partir de la próxima semana en un intento de corregir el deterioro rápido y constante del rial, aunque parece complicado que esta corrección sea capaz de detener el precio del billete americano y del euro.

Piden un control del precio del dólar

La policía actuó con moderación y prácticamente no hubo detenidos. Altos funcionarios dijeron que las reclamaciones de los comerciantes eran justas y que el gobierno tenía que escucharlas. En esencia, las consignas que corearon delante del parlamento, piden un control del precio del dólar, denuncian la volatilidad de las divisas extranjeras, que no deja trabajar a los comerciantes con tranquilidad, y denuncian la prohibición de ciertas importaciones que según el gobierno son de productos que se pueden fabricar en Irán.

Sin embargo, sería engañarse pensar que son protestas exclusivamente económicas. Los mismos manifestantes gritaron consignas políticas con claridad, en contra del régimen. De momento, el régimen tiene la sartén por el mango, aunque el pronóstico es de más inestabilidad este mismo verano, una estabilidad que con toda seguridad será más grave conforme se vea que el acuerdo nuclear no se puede sostener sin Estados Unidos.