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Israel derriba 23 viviendas palestinas en un “campo de tiro” al sur de Hebrón

El expolio de los territorios ocupados palestinos continúa día a día 68 años después del establecimiento del Estado judío. Esta semana el ejército ha demolido 23 viviendas en dos pueblos del sur de Cisjordania sin que la comunidad internacional haya respondido.

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Vista general de Yimba, al sur de las colinas de Hebrón, en el territorio palestino ocupado de Cisjordania. EFE/ONG Betselem

YINBA.- Ali Yabarin, de 54 años, está de pie encima de las ruinas de su casa. La destruyeron esta semana. Cerca de 50 vehículos militares y civiles se presentaron a primera hora del martes en el pueblo de Yinba, en las colinas del sur de Hebrón, y demolieron 15 viviendas. Simultáneamente, en el vecino pueblo Hawara las excavadoras destruyeron otras ocho viviendas. En total se han quedado sin cobijo 87 personas, incluidos 60 niños.

Ali Yabarin habla un hebreo prácticamente perfecto que ha aprendido durante las casi cuatro décadas que ha trabajado en el sector de la construcción dentro de Israel. “Yo he construido Israel. He construido Tel Aviv, Haifa, Jerusalén, Ashkelón y otras ciudades. He trabajado en Israel desde 1977, y mira, así es como me lo pagan”, dice señalando con la mano los escombros que pisa.

“Mi nieto de tres años no puede dormir. Continuamente se despierta, llora y nos pregunta si van a volver las excavadoras. Está muy asustado, pero ya está decidido que vamos a quedarnos en Yinba, porque aquí vivieron mi padre y mi abuelo. Vamos a reconstruir la casa. Necesitaremos dinero, pero pediré un préstamo. Nadie nos va a echar de Yinba”, dice Yabarin.

Yinba se encuentra en el interior del territorio que el ejército israelí ha asignado para ejercicios militares, una amplia zona conocida como Campo de Tiro 918. En los años setenta, el ejército creó el campo de tiro e inmediatamente declaró que los habitantes de los ocho pueblos palestinos que hay en su interior vivían allí de manera “ilegal”.

Yinba es el mayor pueblo de la zona. Tiene decenas de casas construidas en su mayor parte con ladrillos de cemento, aunque también hay palestinos que viven en las cuevas que abundan en la región. La población de todas estas aldeas se dedica a la agricultura y al pastoreo en una zona que se cuenta entre las más pobres de los territorios ocupados.

Algunas de las casas han sido construidas con la ayuda de organizaciones no gubernamentales europeas, e incluso mediante la financiación directa de la UE. Era el caso de los cinco retretes que también destruyeron el martes las excavadoras. La UE había advertido que vería el desplazamiento de la población de esos pueblos como “contrario a la ley internacional”.

Bruselas financia proyectos de desarrollo en los territorios ocupados, Israel los destruye y Bruselas vuelve a financiarlos

Sin embargo, es muy posible que Bruselas vuelva a financiar parcialmente las estructuras demolidas. Es algo que ocurre continuamente. Esta misma semana las excavadoras militares han destruido siete estructuras financiadas por la UE en el otro extremo de los territorios ocupados, al norte del valle del Jordán, pero tampoco ha pasado nada.

La historia se repite: Bruselas financia proyectos de desarrollo en los territorios ocupados, Israel los destruye y Bruselas vuelve a financiarlos. De vez en cuando hay alguna tímida protesta pero la cosa no pasa de ahí. El círculo vicioso se repite sin que los europeos adopten ninguna medida de represalia para defender sus intereses.

“El martes, las excavadoras comenzaron a destruir las casas de ahí abajo, lo que nos dio algún tiempo a los de arriba y pudimos salvar algunas cosas. El que mandaba al grupo era un tal capitán Carlos, o al menos así lo llamaban sus compañeros”, dice Yabarin en referencia a un notorio militar que trabaja para la llamada Administración Civil del ejército.
La casa de Yabarin se remonta a los años treinta del pasado siglo y fue remodelada recientemente. Esta ha sido la mayor demolición que ha visto la zona desde 1985, cuando el ejército destruyó varias viviendas históricas.

"Mediación"

Las demoliciones ordenadas por el ejército en Yinba fueron postergadas por el Tribunal Supremo de Israel después de que el abogado israelí Shlomo Lecker presentara un recurso en nombre de los pueblos palestinos del sur de Hebrón. El Supremo sugirió una “mediación” que fue aceptada por el ejército y los aldeanos.

Sin embargo, los militares ordenaron a los vecinos recientemente que abandonaran sus viviendas puesto que iba a haber un ejercicio de tiro en la zona. Los vecinos se negaron y entonces el ejército informó al Supremo de que el proceso de “mediación” había fracasado. Esto ocurrió el lunes y el martes a primera hora se produjeron las demoliciones.

Una asociación israelí ha elaborado un informe en el que se da cuenta de que solo el 10% de los “campos de tiro” que hay en los territorios ocupados son utilizados a menudo. El resto, no. Israel perfectamente podría vivir sin el Campo de Tiro 918. De hecho, este campo de tiro ha sido situado exactamente en una zona palestina y cuidadosamente evita los asentamientos judíos que hay en la región.

Israel posee amplias extensiones de territorio deshabitado en el desierto del Neguev donde podría ubicar sus campos de tiro. Sin embargo, sitúa estas zonas de entrenamiento militar en los territorios palestinos ocupados y suele desalojar sin la menor vacilación a la población autóctona. Todo se hace a plena luz del día y sin que intervenga la comunidad internacional ni se apliquen las leyes internacionales.

“Los niños de la escuela están traumatizados. Preguntan dónde están sus libros escolares que han desaparecido tras las demoliciones. No hablan de otro tema y continuamente preguntan a sus padres si esto va a volver a ocurrir. Es un problema psicológico para ellos que no va a desvanecerse de un día para otro” comenta Jaled Yabarin, cuya madre, hermano y primo se quedaron el martes sin sus respectivas casas.