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Israel El lobby judío en EEUU, cada vez más escorado hacia el Partido Republicano

Los cambios que se están observando en Estados Unidos en los últimos meses no parecen muy saludables para el poderoso 'lobby' judío. El AIPAC se ha arrimado tanto a Donald Trump que la distancia que le separa de los demócratas es cada vez mayor. 

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Los presidentes de EE.UU e Israel, Donald Trump y Benjamín Netanyahu, durante la presentación del "acuerdo del siglo" en la Casa Blanca.

eugenio garcía gascón

Considerado como el grupo de presión más influyente de Estados Unidos, el AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) atraviesa por sus horas más bajas. Históricamente, ha sido una organización con ambiciones bipartidistas guiada directamente desde Israel. Siempre ha querido aparentar equidistancia entre demócratas y republicanos, pero desde la explosión proisraelí del presidente Donald Trump, ha dejado atrás cualquier viso de independencia.

El AIPAC ha atacado a la congresista Betty McCollum por una ley que busca acabar con el encarcelamiento de menores palestinos

El pasado miércoles la veterana congresista demócrata Betty McCollum lo calificó de "grupo de odio", un calificativo cuidadosamente reservado para los peores enemigos de Estados Unidos. "El odio se usa como un arma para incitar y silenciar la disidencia", recalcó McCollum en un comunicado.

"Desgraciadamente, esta es mi reciente experiencia con el AIPAC".Esta insólita reacción de una congresista que por lo demás ha apoyado numerosas causas israelíes se produjo después de que el AIPAC publicara su fotografía junto con las de otras dos congresistas propalestinas a las que acusaba de "radicales" y de llevar "políticas antisemitas y antiisraelíes a las gargantas del pueblo americano". De hecho, el AIPAC comparaba a los miembros del Congreso críticos con Israel con la organización terrorista del Estado Islámico.

El pecado de McCollum fue introducir un proyecto de ley para suspender la ayuda que Estados Unidos da a Israel mientras se continúe encarcelando a menores palestinos. "El AIPAC quiere que sus seguidores crean que mi proyecto de ley para proteger a los niños palestinos de los interrogatorios, abusos e incluso torturas en las prisiones militares israelíes, es una amenaza más siniestra que el Estado Islámico", dijo la congresista. "Y esto no es retórica política hueca sino discurso del odio".

El AIPAC acabó retirando los anuncios y pidiendo disculpas. Sin embargo, el conflicto con McCollum exhibe hasta qué punto las relaciones entre el lobby judío y el partido demócrata han llegado al peor nivel de su historia. Otras hechos apuntan en la misma dirección, especialmente relacionados con la campaña de las primarias que han iniciado los demócratas, donde se está criticando a Israel como nunca antes había ocurrido.

Después de cuatro décadas de colaboración con causas sionistas, varios de esos años trabajando para el AIPAC, el hombre de negocios americano Ken Toltz, que desde 2019 reside en Israel, sitúa el punto de ebullición entre el lobby y el partido demócrata en 2015, cuando Benjamín Netanyahu pronunció un controvertido discurso en el Congreso contra Barack Obama a raíz del histórico pacto nuclear con Irán. Aquel discurso fue "un manifiesto acto de hostilidad política" contra el entonces presidente, dice Toltz en un artículo publicado el lunes en Haaretz.

También fue un acto de hostilidad sin precedentes contra el conjunto del partido demócrata. "Nunca antes había visto al AIPAC abandonar su fundamental posición bipartidista", escribe Toltz. Pero esta deriva ha ido haciéndose más evidente hasta llegar a un momento en que la sola mención de AIPAC despierta reacciones antiisraelíes entre los votantes americanos, reacciones que antes solo estaban relegadas a los márgenes.

Un día después de ganar la nominación demócrata en 2008, Obama se definió ante el AIPAC como "un verdadero amigo de Israel". Sin embargo, el lobby guiado desde Israel no tolera discrepancias, y mucho menos en lo tocante al tema iraní, una cuestión por la que Israel obtiene enormes beneficios políticos en Oriente Próximo al tiempo que reduce la exposición de la brutal ocupación militar de los territorios palestinos en los medios de comunicación occidentales.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, ha patrocinado muchas de las iniciativas legislativas proisraelíes, pero la posición del presidente Trump desaforadamente proisraelí ha llevado a un número de congresistas demócratas a levantar la voz, especialmente contra el "acuerdo del siglo" que ha sido dictado por Benjamín Netanyahu con el respaldo del AIPAC.

Un partido demócrata más abierto a la cuestión palestina

Algunos analistas han subrayado que el AIPAC vive en una contradicción evidente. Por un lado, apoya ciegamente todo lo que dice y hace Netanyahu y por otro lado desea continuar con la imagen de una organización moderada y bipartidista. Sin embargo, una parte de los congresistas demócratas ya no compran este planteamiento que durante décadas ha sido útil al lobby judío. Y lo que todavía es peor, una parte significativa de la opinión pública, básicamente demócrata, apoya a esos congresistas.

Es obvio que dentro del ala progresista de los demócratas existe una base relativamente amplia que respalda la creación de un estado palestino, denuncia la sistemática violación de los derechos humanos y rechaza las políticas israelíes en los territorios ocupados. Esta es una situación novedosa, hasta el punto de que para muchos demócratas la cuestión palestina debería ser central dentro de su programa. Al rechazar ese planteamiento, el AIPAC no tiene más remedio que caer en los brazos de los republicanos y dejar de ser una organización bipartidista.

Bernie Sanders, el candidato mejor situado para competir con Trump en las elecciones de noviembre, ha dicho que su partido no solo será "proisraelí" sino que también será "propalestino" y que adoptará una posición equilibrada para resolver el conflicto. Esto, naturalmente, es la peor pesadilla posible en las mentes de Israel y el AIPAC, de ahí que grupos proisraelíes vinculados con AIPAC estén dedicando una considerable cantidad de dinero a combatir a Sanders y a desacreditarlo ante la opinión pública.

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