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Italia, del populismo al pragmatismo

El candidato de consenso entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga, Giuseppe Conte, tachado de tecnócrata y de falsear su experiencia, podría abrir también una nueva etapa crítica pero constructiva en la política europea. Expertos del país transalpino analizan para 'Público' el nuevo escenario.

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El líder del M5S, Luigi di Maio, y el candidato propuesto para primer ministro italiano, Giuseppe Conte, en una imagen del 1 de marzo, justo antes de les elecciones legislativas. REUTERS / Remo Casilli.

A falta de que el presidente de la república, Sergio Mattarella, lo confirme, Giuseppe Conte parece que será por fin el primer ministro que Italia no tiene desde las elecciones del 2 de marzo. Más de dos meses de negociaciones de los partidos más votados, el Movimiento 5 Estrellas y la Liga, que están a punto de culminar con un candidato tan desconocido como controvertido desde el minuto cero en que sonó su nombre. Su misión será la de llevar a cabo el "contrato de política de cambio" que ambas formaciones han sellado, un pacto de gobierno que ha descafeinado la beligerancia inicial contra la Unión Europea y que, incluso, podría llegar a poner sobre la mesa debates largamente pospuestos. En la transición del populismo al pragmatismo, aun hay algo que Europa puede salir ganando.

Giuseppe Conte está siendo polémico desde su nacimiento como político, como iba a serlo cualquier otro candidato que propusieran el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga. Primero, por ser tecnócrata; después, por no serlo tanto. Al parecer, Conte habría falseado un currículum de 18 páginas con el que solicitó y obtuvo un puesto en el Consejo de Presidencia de la Justicia Administrativa. Primero fue el New York Times quien desmintió sus supuestos estudios en la Universidad de Nueva York (NYU). También decía haber pasado por Yale, La Sorbona, Cambridge, o el Internationales Kulturinstitut de Viena. Y precisamente Viena le salió al paso: se trataba en realidad de una escuela de idiomas que no ofrece ningún tipo de curso jurídico como el que dijo haber cursado. Luego la Duquesne University de Pittsburgh y la University of Malta se se desentendieron también de Conte.

Muy académico o poco, lo cierto es que esta es la única baza de un candidato sin experiencia en la arena política. La decisión no deja de sorprender después de una campaña en la que el Movimiento 5 Estrellas ha basado su discurso en el cambio político. Un gobierno liderado por un tecnócrata no elegido directamente por los electores es exactamente de donde Italia viene, y lo que el partido más ha criticado. "Es una contradicción porque en los últimos tiempos han criticado los perfiles técnicos. Pero tanto la Liga como el M5S lo venderan como un gobierno político apoyado por los dos partidos ganadores de las elecciones. Lo cierto es que este gobierno no nace desde el mismo punto de partida que el gobierno de Mario Monti: ahora sí tiene el apoyo de las urnas", analiza el profesor Andrea Noferini, doctor en Política y Economía por la Uiversidad de Florencia. Y es que M5S y la Liga contaron con el respaldo de más del 50% del electorado, solo que concurrieron en coaliciones distintas.

Un poco más allá: Noferini apunta con recelo el segundo plano que ha aceptado Silvio Berlusconi (que se presentó de nuevo al frente de Forza Italia, integrado en la coalición de derechas, junto con la Liga). Pese a ser rehabilitado por la justicia italiana, Il Cavaliere permitió que La Liga se acercara al M5S. "Queda por ver qué precio les hará pagar. Si permite la investidura de Conte querrá algo a cambio: apoyar de alguna manera una agenda de derechas", advierte el profesor.

La encrucijada del MS5

¿Pero cómo va el M5S a justificar la elección de un perfil académico, desconectado de la sociedad y de la misma política? Di Maio, líder de la formació, presentó en sociedad a Conte esta semana como "el amigo del pueblo", en una emulación de Jean-Paul Marat, el político (y periodista) de la revolución francesa contra los nobles. "Trata de ponerlo en otra luz, más empático y menos técnico", analiza Dino Amenduni, consultor de comunicación política de la empresa Profarma, donde hace una década que aconseja a los partidos sobre sus campañas. "Tanto Di Maio (M5S) como Salvini (Liga) trabajan en un marco de antagonismo entre la burbuja europea, que son tecnócratas, y ellos, en Italia, que son el gobierno del pueblo. Si esta narrativa es efectiva, el electorado olvidará (y perdonará) la falta de experiencia política de Giuseppe Conte", prevé Amenduni, que además es profesor de comunicación política electoral en la Universidad de Bari, en el sur del país.

Los que no olvidan ni perdonan son el 50% de los electores que no votaron ni a M5S ni a la Liga. "Criticaron al gobierno de Monti por ser 'compuesto por técnicos no elegidos por el pueblo, representados por las oligarquías europeas y por el status quo' y ahora proponen un profesor de derecho privado apenas conocido de una de las universidades italianas más exclusivas", se exclama el fotógrafo italiano Alessandro Migliardi, residente en Berlín. "Es más una marioneta que un verdadero presidente, elegido para implementar un contrato predeterminado por otros", lamenta Damiano Bacci, estudiante de Posgrado de Comunicación política, originario de Narni, en el centro de Italia.

en qué consiste la narrativa del M5S? Según el historiador y analista politico Steven Forti, "en la liquidez de su ideología, en la construcción de un relato con una fuerte dosis de propaganda y en la debilidad de los otros competidores políticos". Originario de Trento, el profesor de historia contemporánea en la Universitat Autónoma de Barcelona explica que más allá de razones coyunturales, hay una razón de fondo que mueve al votante del M5S: "El resentimiento, tras la crisis de 2008. Antes se traducía en abstención y ahora en el voto al M5S y a la Liga, percibidos como partidos anti-establishment". Si hubiera elecciones de nuevo, como pareció que habría, esos votantes no irían a ninguna otra parte.

Un movimiento líquido

Respecto a la maleabilidad de la ideología, Forti recuerda que, en su breve historia, (se fundó en 2009), la formación ha ido dando muchos bandazos. "Esa liquidez del M5S les puede facilitar una nueva toma de posiciones en cuestiones importantes cuando gobiernen. Si consiguen cada vez crear un nuevo relato, podrán mantener un cierto consenso", destaca. Por ejemplo, sobre si mantenerse o salir de Europa y del euro.

El hecho de que el M5S se haya descafeinado en aspectos clave como su euroescepticismo –incluso antieuropeismo– original, puede ser de más ayuda a Europa que un europeísta como el presidente francés Emmanuel Macron. Esa es la tesis del reputado periodista italiano, corresponsal europeo y ex presidente de la Asociación Internacional de Prensa de Bruselas Lorenzo Consoli.

"Desde el punto de vista de Bruselas, Italia puede reactivar el debate europeo que ha sido paralizado en los últimos meses entre Francia y Alemania sobre la gobernanza de la zona euro", pone sobre la mesa Consoli. Macron podrá forzar en Merkel un compromiso de diálogo, dejando de lado las imposiciones de austeridad, ante el riesgo de que Italia, socio fundador de la Unión, rompa con todo. "Si todo va bien, este gobierno italiano, con la conversión europeista del M5S, puede convertir a Italia en un contrapeso de Alemania en el debate del futuro de la moneda única, para llegar a un punto más equilibrado donde los franceses tengan realmente este papel de mediación", resume. "Es muy difícil", añade, pero posible.

La mejor noticia para Europa, se esfuerza en ser positivo Consoli, es "que no habrá un gobierno tan populista en Italia como esperábamos". Es más, existe la posibilidad de que añadan algo más vitalidad al debate. "Las palabras seguirán siendo populistas, pero sus actos serán mucho más controlados. No todas las criticas al establishment son criticas populistas, otras son justas. Si son capaces de focalizarse en las criticas justas, pueden ser comprendidas por otras fuerzas y otros países como Francia, Portugal o España", abre la vía al optimismo. "La posibilidad de que se desarrollen las tendencias autoritarias antidemocráticas en la relación con la oposición, los contrapesos democráticos o la propia prensa es real, pero no acepto los que dicen que todo va a ser una catástrofe. Depende en última instancia de la inteligencia con la que se tomen las próximas decisiones", concluye.