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Elecciones presidenciales francesas Macron, favorito a ganar las presidenciales, se ausenta de la campaña por la guerra en Ucrania

El equipo del presidente francés se muestra preocupado por que pasa más tiempo reunido con sus socios europeos y hablando por teléfono con Putin que trabajando por su reelección.

30/03/2022. El candidato a la presidencia Emmanuel Macron durante la campaña electoral.
El candidato a la presidencia Emmanuel Macron durante la campaña electoral. Ludovic Marin / AFP / Europa Press

El presidente francés, candidato a su reelección, pasa más tiempo reunido con sus socios europeos y hablando por teléfono con Putin sobre la guerra en Ucrania que haciendo campaña. El próximo sábado 2 de abril, tiene su único mitin en la gigantesca sala Arena de La Defensa, en las afueras de París. El lugar tiene 40.000 plazas y su equipo teme no poder llenarlo, por eso han lanzado un juego entre los militantes para ver quién trae a más gente.

Los sondeos indican que el presidente candidato, Emmanuel Macron, va a ganar las elecciones presidenciales, pero desde hace una semana pierde puntos en la intención de voto. Ha pasado del 30% al 28% en los estudios de demoscopia para la primera vuelta, prevista el 10 de abril.

"Subió de forma brutal en los sondeos a raíz de la guerra en Ucrania, que ahora esté bajando se puede interpretar como una forma de debilidad de su estrategia de campaña, pero yo lo interpreto como un retorno a la normalidad, está volviendo a su base en torno al 24%, en la historia de la V República ningún presidente llegó a tener más del 30% en la primera vuelta", afirma Olivier Urrutia, politólogo de Sciences-Po y asesor en políticas públicas.

Los sondeos dan vencedor a Macron con el 56% contra la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen

En la segunda vuelta, el 24 de abril, los sondeos dan vencedor a Macron con el 56% contra la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, pero el equipo del presidente está preocupado por la falta de dinámica y los militantes, poco motivados en una de las campañas más atípicas de la historia reciente de Francia.

Como prueba, el pasado 12 de marzo los militantes de su partido, La República en Marcha, esperaban verle en Marsella. La cita se había presentado como el primer gran mitin de campaña, pero Macron no acudió a la ciudad portuaria, su presencia se anuló porque estaba demasiado ocupado con la guerra de Ucrania. Los militantes tuvieron que conformarse con un video grabado del presidente que fue difundido al inicio del mitin. Un mitin descafeinado desde el que el portavoz del gobierno, Gabriel Attal, reconoció que "lo peor sería pensar que la elección ya se ha ganado".

El partido de Macron lanza un juego para llenar el mitin del sábado

Tal es la preocupación que el equipo de campaña de Macron no está convencido de llenar el Arena de La Defensa el próximo fin de semana. Se trata de una sala polivalente de 40.000 plazas y el objetivo es llenar 30.000. Para ello han lanzado un juego entre los militantes: los que consigan traer a más gente ganarán un premio que va desde una reunión "privilegiada y única" con el presidente candidato a una entrevista con algún miembro del gobierno, pasando por un retrato de Macron dedicado o una visita a las oficinas de la campaña "con aperitivo y presencia de personalidades".

La ausencia de Macron en los mítines se ve acentuada por el hecho de que se ha negado a debatir con los otros candidatos. "Rehúye el debate, pero lo justifica diciendo que sus predecesores hicieron lo mismo, sólo aceptaron debatir antes de la segunda vuelta. Se inscribe entonces en la tradición francesa, pero como en 2017 se presentó como el presidente de un nuevo mundo, como un elemento disruptivo de las prácticas conservadoras, pues ahora se ve que hace como todos y no se arriesga", analiza Urrutia.

Los ciudadanos entienden la ausencia de Macron por la gestión de la guerra en Ucrania

Si bien, al principio, los ciudadanos entendían que estuviera ocupado como presidente rotatorio del Consejo de la Unión Europea y con la gestión de la guerra en Ucrania, ahora ya se muestran menos comprensibles porque lo que les interesa, en estos momentos, es cómo y quién puede darle vuelta a la notable pérdida del poder adquisitivo.

Su programa, presentado el pasado 17 de marzo, no ha calado. Demasiado técnico para la mayoría. Es más, su equipo está pensando que hay algunos aspectos del programa a los que debería renunciar, como hacer trabajar unas horas a la semana a los que se benefician de un ingreso mínimo, el llamado RSA, Ingreso de Solidaridad Activa por sus siglas en francés. Esto es, una indemnización a las personas que no tienen ningún tipo de ingreso, que actualmente está en 575 euros al mes.

Y éste es un dilema latente en su movimiento que, desde el centro liberal, vacila entre la derecha y la izquierda, según soplen los sondeos de opinión. El famoso lema de 2017, cuando Macron fue elegido por primera vez, en même temps, que se puede traducir como "al mismo tiempo", es decir, todo y su contrario, le podría estar pasando factura. Sobre todo, si pensamos en una reedición del 2017, una segunda vuelta entre él y Marine Le Pen, en la que necesitaría votos de la izquierda.

El otro con alguna opción a la presidencia es s el izquierdista Jean-Luc Mélenchon (14%)

Con el precio de la electricidad, el gas y la gasolina por las nubes y la previsión de una inflación del 3,6% en 2022, una parte de los franceses intenta buscar respuestas en otros candidatos. Macron tiene enfrente a once adversarios. A parte de la ultraderechista Marine Le Pen (17,5%), el otro con alguna opción es el izquierdista Jean-Luc Mélenchon (14%), ambos mucho más centrados en los problemas domésticos y con una buena dinámica en los últimos sondeos.

El alcance limitado del 'Mckinseygate'

A pesar de su ausencia en esta insólita campaña electoral, haría falta un meteorito para que Emmanuel Macron no ganara estas elecciones. Y el incómodo meteorito tiene un nombre, se llama McKinsey. Se trata de un gabinete internacional al que una comisión del Senado francés acusa de haber influido en las políticas públicas del gobierno francés en el último mandato con una factura de más de 12 millones de euros en consejos para gestionar la campaña de vacunación contra la covid 19.

Aunque para Olivier Urrutia, este caso no influiría en los votantes convencidos de Macron. "No le va a costar la elección pero puede que sirva para que el resultado sea más reñido. Macron siempre fue considerado súper liberal y pro anglosajón, entonces que recurra a gabinetes de expertos anglosajones no sorprende, sólo es la confirmación para algunos de que no hay que votarle ni en segunda vuelta", asegura.

"El tema de salvar la República y la democracia de la extrema derecha ya no le va a funcionar"

La incógnita es saber qué comportamiento tendrán los votantes de izquierda si Macron y Le Pen pasan a segunda vuelta. No es seguro que los votantes de izquierda apliquen el cordón sanitario contra Marine Le Pen como hicieron con su padre en el 2002 o como lo hicieron con ella en 2017, muchos dijeron que nunca más lo volverían a hacer. Y Le Pen, que ha consolidado su moderación gracias a la irrupción del otro candidato de extrema derecha, Eric Zemmour, sí podría capitalizar muchos votos de la derecha tradicional.

"La extrema izquierda no va a volver a votar por Macron en la segunda vuelta, el tema de salvar la República y la democracia de la extrema derecha ya no le va a funcionar. Si existe un punto en común entre Mélenchon y Le Pen es la soberanía, Macron aparece como el enemigo, la máxima figura del capitalismo y de la globalización, su reserva de votos en la izquierda es limitada", agrega el politólogo.

A pesar de todo, ganar las elecciones tampoco es garantía de poder llevar a cabo el mandato que Macron quiere. Si hay una abstención muy alta, las reformas que tiene en mente serán muy difíciles de poner en práctica. Eso, añadido a un escaso margen en la segunda vuelta, puede hacer que la reforma de las pensiones, que prevé alargar de los 62 a los 65 años la edad de la jubilación quede atrapada en las huelgas.

No es lo mismo gobernar con una participación baja que con un apoyo indiscutible. Las encuestas dicen que nos encaminamos a una abstención muy alta, similar a la de 2002, cuando se registró un 28,4% de abstencionistas, el porcentaje más alto de la historia de una elección presidencial, entonces pasaron Jacques Chirac y Jean-Marie Le Pen a segunda vuelta.

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