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La OTAN y Rusia intercambian provocaciones entre maniobras nucleares

La Alianza Atlántica y Moscú llevarán a cabo entrenamientos nucleares en los próximos días. Ante la escalada de tensión, Stoltenberg asegura que el uso de armas nucleares por parte de la OTAN es "extremadamente remoto".

El Secretario General de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg (I), y el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin (D)
El Secretario General de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg (I), y el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin (D). OTAN / Europa Press

Camino del octavo mes de guerra la retórica entre Occidente y Rusia continúa escalando. En las últimas horas, el Kremlin ha advertido de que una entrada de Ucrania en la Alianza Atlántica desataría la Tercera Guerra Mundial. Mientras que Josep Borrell, Alto Representante de Asuntos Exteriores de la UE, afirmaba que un ataque nuclear del Kremlin desataría una "respuesta militar poderosa" de la OTAN que "aniquilaría el Ejército ruso".

Bajo esta coyuntura concluye la doble jornada de los 30 ministros de Defensa de la OTAN, que ha estado dominada por la carrera nuclear. Durante el encuentro, el foro transatlántico ha preparado los posibles escenarios de respuesta para estar preparados en caso de que Rusia este tipo de bombas. Uno de los anuncios de peso que sale de la cita es la misión de entrenamiento nuclear en la que participarán 14 países aliados. A lo largo de la próxima semana, aviones con capacidad nuclear serán testados bajo el ejercicio bautizado como 'Steadfast Noon'. Si bien estos entrenamientos ya estaban programado y se realizan de forma anual, los de Jens Stoltenberg han estado bajo presión por lo que puede suponer sacar este músculo en un momento de alta tensión. La delegación británica ha adelantado que el presidente ruso Vladimir Putin también tiene en mente celebrar maniobras nucleares en los próximos días.

Putin insiste en que está dispuesto a utilizar estas armas prohibidas para defender su territorio

De momento, la carrera nuclear se libra en el campo de la retórica. Putin insiste en que está dispuesto a utilizar estas armas prohibidas para defender su territorio. Mientras que en los cuarteles generales de la OTAN, si bien se mantienen en alerta y vigilantes, se impone el escenario de que no las utilizará. La organización como tal no cuenta con armas nucleares, pero sí lo hacen tres de sus miembros: Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Pero incluso en el caso de un ataque con armas nucleares en territorio ucraniano la Alianza descarta responder con esta simetría: "Las circunstancias en las que la OTAN utilizará armas nucleares son extremadamente remotas", ha asegurado el secretario general en rueda de prensa.

Habrá, eso sí, "consecuencias severas". El mensaje entre los transatlánticos es el de que un escenario nuclear cambia por completo la naturaleza del conflicto y supone "una línea roja" que va más allá de las anexiones de las cuatro regiones ocupadas, la movilización parcial o los ataques indiscriminados con cohetes. Con Francia pidiendo contención y no hacer "política ficción" con un tema tan preocupante, el grueso de aliados enfatizan que no dejarán que Putin les "intimide". "Este escenario [de ataque nuclear ruso] está sobre la mesa. Esperemos que no llegue a darse, pero Putin tiene que saber que no vamos a aceptar ningún tipo de amenaza", ha asegurado Margarita Robles, ministra de Defensa española, en los márgenes de la cumbre en Bruselas.

"Nadie puede ganar una guerra nuclear y nadie debe librarla", es el mantra que repiten desde el inicio de la guerra. El jefe de la diplomacia europea ha ido un paso más allá que el de la OTAN anticipando cuál sería la respuesta occidental: una militar que "aniquilaría" al Ejército ruso. Queda abierta la variante de si ello arrastraría a los aliados a un choque directo y cara a cara con Rusia sobre suelo ucraniano.

Coincidiendo con todo ello, desde el Kremlin han marcado su propia línea roja: la entrada de Ucrania en la Alianza. Un paso que desataría "la tercera Guerra Mundial". Una incorporación que, de momento, nadie en la OTAN anticipa ni espera. Al menos en el corto-medio plazo. También la de Suecia y Finlandia continúa congelada a raíz del veto turco.

Trasiego de armas

Una de las certezas que deja ya la guerra en Ucrania es el mayor gasto en defensa y en material bélico en la historia de la OTAN. Solo Estados Unidos ha invertido más de 17.000 millones de euros. Y en los cuarteles generales se congratulan de que el objetivo del 2% del PIB "ya no es el techo, sino el suelo". El presupuesto era uno de los temas que más dividía a los aliados antes del inicio de la guerra, pero los gobiernos de todos los colores han visto multiplicadas sus partidas de defensa en el nuevo contexto.

Durante la cita, los Treinta se han comprometido a enviar material de todo tipo para librar la batalla de cara al invierno. Desde sistemas de defensa aéreos hasta munición, carros de combate, combustible o ropa de abrido. El objetivo a largo plazo es sustituir el material del Ejército ucraniano de herencia soviética por uno más moderno.

Pero este trasiego de armas incesante se está topando con una capacidad limitada de los países occidentales, que están viendo como sus reservas armamentísticas se están agotando. Alemania ha encabezado la iniciativa 'Escudo de Cielo Europeo', que junto a otros 14 países invertirá en sistemas de protección aérea. Y España ha anunciado que proporcionará a Ucrania cuatro lanzaderas de misiles HAWK.

Otra de las decisiones que sale del encuentro es aumentar los contactos con la industria bélica para fabricar más armamento que nutra los almacenes de dentro de la OTAN y siga alimentando la cascada de envíos a Ucrania. En esta línea, los 27 ministros de Asuntos Exteriores de la UE aprobarán el sexto tramo del Fondo Europeo para la Paz, que contará con 3.000 millones de euros para financiar el envío de material bélico. Durante la cita también darán luz verde a la primera misión europea de entrenamiento del Ejército ucraniano, que se espera que tenga sede en Alemania y Polonia.

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