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Pablo Escobar La casa de Pablo Escobar es demolida

El edificio Mónaco, la lujosa guarida del narcotraficante que durante décadas simbolizó su poder, desapareció este viernes tras una demolición controlada. 

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Imagen de la fachada del edificio Mónaco, símbolo del poder y la ostentación del narcotraficante Pablo Escobar (EFE).

El edificio Mónaco, la lujosa guarida del narcotraficante Pablo Escobar que durante décadas simbolizó su poder, desapareció este viernes ante la mirada de víctimas del narcoterrorismo en Colombia, tras ser demolido por las autoridades para cerrar un capítulo doloroso de Medellín.

A las 11.54 hora local (16.54 GMT) y en solo tres segundos, la edificación quedó reducida a una montaña de escombros en la exclusiva zona de El Poblado, donde se construirá el "Parque Inflexión", un memorial que rendirá tributo a las víctimas del que fuera jefe del cartel de Medellín.

El derrumbe controlado, en el que participó más de un centenar de personas y que se llevó a cabo con 270 kilogramos de indugel, fue presenciado por unos 1.600 invitados, como el momento cumbre de la presentación de "Medellín abraza su historia", iniciativa que pretende contar el "doloroso" relato de esta ciudad colombiana desde "el lado correcto".

"Hoy cae un símbolo para encender la esperanza. Hoy nace un nuevo símbolo para darle luz a la oscuridad", dijo a los periodistas el alcalde de la localidad, Federico Gutiérrez.

Subrayó que el "alma" de la demolición y del ejercicio de reflexión, construido con relatos de quienes padecieron la peor cara de Escobar, es "evitar nuevas víctimas" y precisó que en el memorial se mantendrán fragmentos de las ruinas del Mónaco como un "reconocimiento de la tragedia".

En el acto, que tuvo lugar en el Club Campestre de Medellín y al que también asistieron estudiantes de colegios para "sembrar una semilla" en las nuevas generaciones, se propuso un viaje por los capítulos más crudos del país, en el que se reivindicaron los valores y se rindió homenaje a víctimas como Luis Carlos Galán, aspirante a la presidencia asesinado en 1989 por una alianza liderada por el cartel de Medellín.

"El Mónaco es un símbolo de una época terrible que vivió el país", afirmó Juan Manuel Galán, quien indicó que los 30 años sin su padre "han sido muy duros y llenos de gran dolor".

Galán apuntó que este espacio permite "reconstruir la historia, pero no solo de las víctimas, sino de ese proceso tan doloroso y difícil que vivió Colombia cuando los narcotraficantes lograron arrodillar al Estado y someter a mucha gente a su imperio criminal".

El Mónaco tenía doce apartamentos, 34 plazas de estacionamiento, tres ascensores, canchas de tenis, piscinas y baño turco.

Para Rochi Montes Barrientos, una exagente de la policía que carga con las secuelas de uno de los tantos atentados que ordenó Escobar, "hoy se transformó la vida" de todas la víctimas del capo.

"Las víctimas están visibles, ya no son los victimarios los que van a aparecen en el escenario de los narcotours, en los que vinieron (turistas) a endiosar a Escobar", declaró a Efe Montes.

Para ella, ver caer un edificio en el que "se planearon secuestros, asesinatos y destrucción" le permitirá empezar a "canalizar duelos" y a "desatar un nudo" formado desde el 3 de abril de 1990, día en que la explosión de una granada le mutiló un brazo, cuando Escobar le puso precio a los policías.

Escobar eligió el barrio Santa María de los Ángeles, que forma parte de El Poblado, como el lugar para construir en 1986 el Mónaco, bautizado así en honor a principado y residencia de varios de sus familiares y de sus guardaespaldas.
El acto de hoy tuvo como preámbulo un corto discurso del presidente colombiano, Iván Duque, en el que aseguró que la demolición del edificio es el triunfo de la "cultura de la legalidad".

Tras los aplausos y las lágrimas de los asistentes, quienes entre la nube de polvo que dejó la implosión festejaron tener "la ilusión de un nuevo principio", la música fue el vehículo que bajó el telón del "Medellín abraza su historia" con la presentación de los cantantes Juanes y Yuri Buenaventura y de la agrupación Son Batá, en compañía de la Orquesta Filarmónica de Medellín.
"Este es un paso más en un largo camino en la reconstrucción de nuestra memoria", dijo Juanes antes de interpretar la canción Mi tierra.

En la ciudad, además, se inauguró una serie de obras de arte ubicadas en puntos simbólicos en los que el narcoterrorismo de Escobar dejó su huella y que formarán parte del "Tour de la Memoria", una apuesta por contar la historia de Medellín desde la mirada de las víctimas del capo.