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PAC Países ricos y pobres buscan un "milagro" que desatasque el presupuesto de la UE

Charles Michel trata de arañar concesiones de ambos bandos de la negación y presentar una nueva propuesta que acerque a un posible acuerdo durante el día de hoy. El Gobierno de España dice "seguir trabajando para que el recorte para la agricultura sea cero".

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen (i), la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, conversan durante un encuentro del Consejo Europeo en Bruselas./ OLIVIER HOSLET (EFE)
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen (i), la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, conversan durante un encuentro del Consejo Europeo en Bruselas./ OLIVIER HOSLET (EFE)

Desde las once de la mañana, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete vuelven a sentarse en torno a la mesa de negociaciones en Bruselas, buscando un acuerdo sobre los presupuestos 2021-2027 de la Unión. Un Consejo Europeo clave para España, ya que definirá hasta qué punto llegan los (muy posibles) recortes a la Política Agraria Común y a los Fondos de Cohesión.

Ayer el avance fue magro. Los dos bandos siguen en sus trece. Los frugales, países ricos y con un sector agrícola limitado, que el presupuesto europeo se reduzca, y que ellos mantengan los cheques para reducir la factura de los que gozan. El resto, en una geometría de alianzas complicada, pero en general de acuerdo en reclamar que el bote común aumente para cubrir el agujero de 12.000 millones de euros anuales que deja el brexit. Y mantener en lo posible los fondos para el campo y las regiones menos favorecidas.

En torno a la tarde del jueves, los líderes de los Veintisiete se sentaban en torno a la mesa común de negociación. Pero no sirvió de mucho. En las tres horas que duró la conversación, cada uno repetía la chuleta con la que había viajado a Bruselas. Angela Merkel, alineada con los frugales: que Alemania no quiere que su factura aumente demasiado. Emmanuel Macron, que la Política Agraria Común (de la que es el primer beneficiario) es clave para una Europa verde y ecológica.

Visto que en esa sala era difícil avanzar en ningún sentido, el presidente del Consejo, Charles Michel, dio el encuentro a 27 por cerrado. En público, nadie reconocerá lo que está dispuesto a ceder. En reuniones bilaterales, los llamados confesionarios, es más fácil que uno reconozca cuánto está dispuesto a perder. Y podrá ir en paz, que el secreto se queda con Michel.

Así que a partir de las 8 de la noche, Michel fue viendo a los líderes uno a uno, en encuentros de 10 a 30 minutos, para tratar de buscar las líneas rojas de verdad. A 27 Estados, al presidente del Consejo le ha llevado toda la noche hablar con todos ellos. Sobre las 7 de la mañana, su portavoz anunciaba que Michel se retiraba a descansar un rato, y que todos se volverían a ver en una reunión conjunta a las 11 de la mañana.

Los líderes fueron pasando por orden de presidencia rotatoria: primero el croata Andrej Plenkovic, que la ostenta en este primer semestre del año, luego Merkel, más tarde Macron. Después, pasaron por un confesionario conjunto los cuatro frugales en bloque: Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Austria. El turno de Pedro Sánchez, que habló con Michel unos 25 minutos, llegó algo pasada la medianoche.

"Cada Estado tiene al menos un gran problema que hay que mejorar", explicaban fuentes cercanas a las conversaciones. Pero lo que está claro es que en una negociación a 27 es incompatible que todos se vayan completamente satisfechos. Así que, Michel trata de dar un "regalo" por país, pero para eso tendrán que resignarse a perder algo.

Aun así, fuentes de Moncloa aseguraban que Pedro Sánchez seguía sin contemplar un recorte a la PAC y la Cohesión antes de verse con Michel en privado. La propuesta que estaba sobre la mesa este jueves contemplaba tijeretazos del 14% al campo y del 10% a las regiones empobrecidas. "El Gobierno sigue trabajando para que el recorte para nuestros agricultores y nuestra agricultura sea cero", afirmaban fuentes de Moncloa sobre la hora de la cena. "España no va a ser en ningún caso uno de los grandes perdedores de la cumbre", zanjaba.

Además de los recortes al campo y a las regiones más pobres, el papel sobre el que se discutía este jueves preveía una contribución anual del 1,074% de la renta bruta nacional de media, 40.000 millones de euros menos que el presupuesto actual, con lo que no se cubriría del todo la el agujero que deja el Reino Unido, estimado entre 65.000 y 80.000 euros para el período de siete años. Y además, cheques-descuento para algunos de los cinco países más ricos: Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Suecia, y Austria. A su llegada al Consejo, Sánchez afirmó tajante que esa propuesta era "altamente decepcionante".

A pesar de los esfuerzos de Michel, muchos califican de "milagro" la posibilidad de que pueda haber un acuerdo esta semana. Con suerte, en Bruselas cruzan los dedos para que las posiciones se hayan acercado un poco en una nueva propuesta. Que todos vuelvan a casa, lo consulten con la almohada (y los asesores), y vuelvan a otra cumbre en unas semanas. Ya lo avisaba el propio Michel ayer a su llegada al edificio Europa de Bruselas. "Las últimos pasos para llegar a un compromiso son los más difíciles".