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Golpe de Estado de Pinochet La pandemia y el referéndum constitucional marcan la conmemoración del golpe de Estado en Chile

Si bien las convocatorias fueron más reducidas, organizaciones y supervivientes de la dictadura mantuvieron los actos tradicionales a 47 años del 11-S, con el que Augusto Pinochet ascendió al poder.

Un hombre deja una flor sobre la imagen del presidente chileno Salvador Allende, este viernes en Santiago. Chile conmemora el 47 aniversario del golpe de Estado de Augusto Pinochet, que derrocó al Gobierno de Salvador Allende, en plena pandemia de corona
Un hombre deja una flor sobre la imagen del presidente chileno Salvador Allende, este viernes en Santiago. EFE/Elvis González

"Las personas tienen el derecho a realizar esa marcha en recuerdo de sus seres queridos, algunos de ellos perdieron familias en esa época. Estimo que hay que respetar esa posición". El ministro de Salud chileno, Enrique Paris, se anticipaba el jueves a una jornada que sabía que, a pesar de la pandemia, no quedaría sin movilizaciones. El país sudamericano vivió este viernes una jornada dedicada a la memoria histórica, en la 47º conmemoración del golpe de estado perpetrado por Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, que abrió 17 años de dictadura.

Las cuarentenas y aforos máximos de reuniones sociales hicieron que la jornada no fuese igual a la de años anteriores. El país registra más de 430.000 casos acumulados de contagios de covid-19, con una tendencia de entre 1.500 y 2.000 nuevos casos diarios, y un total de casi 12.000 fallecidos. En la capital, organizaciones de derechos humanos, familiares de las víctimas y supervivientes mantuvieron los principales acontecimientos que cada 11 de septiembre rememoran la efeméride. Este año, la novedad consistía en cumplir las normas que impone la pandemia: "Tienen que ir muy separados, usar mascarilla, no deben fumar –porque al fumar se sacan la mascarilla– ni hablar por celular sin mascarilla", señaló el ministro. Unas mascarillas que, además del virus, a muchos les protegieron de los gases lacrimógenos que la policía arrojó en varios momentos de la jornada.

En la mañana, se realizaron las ofrendas al monumento de Allende y la tradicional romería al Cementerio General para homenajear el Memorial del Detenido Desaparecido y el Ejecutado Político. "Salimos a la calle, como corresponde. No solo conmemorando la memoria histórica, sino también todos los acontecimientos a contar del 18 de octubre", dijo Teresa Monardes, coordinadora de la Red de Sitios de Memoria y una de las participantes. La activista se refirió al estallido social que hace casi un año gatilló en el país y que quedó suspendido por la llegada de la pandemia. "Estamos haciendo un vínculo entre el pasado y el presente, por eso, exigimos no solo reparación, justicia y verdad para aquellos que pagaron con su vida entonces [en 1973], sino también para quienes hoy están encarcelados [por las movilizaciones de 2019]".

"Todo fue en menor escala"

El Estadio Nacional, que cada 11-S se transforma en un sitio de memoria, mantuvo su tradicional "velatón". Este año no lució igual que otros. La pandemia modificó el paisaje de multitudes de gente todas las edades entrando y saliendo del recinto con pancartas, banderas y velas, dispuestas a no olvidar. La dictadura convirtió las instalaciones deportivas en el centro de detención y tortura más grande de Chile, por el que llegaron a pasar más de 20.000 prisioneros y prisioneras políticas durante los primeros dos meses de la dictadura.

La dictadura convirtió las instalaciones deportivas en el centro de detención y tortura

Según la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional, más de 35.000 personas acudieron al lugar ese mismo día el año pasado, una cifra imposible de alcanzar ahora. "El interior del estadio estaba cerrado y la gente se congregó afuera. Había en su mayoría gente más joven. Se extrañó la gente mayor, la vieja escuela, los mayores que tienen historia y las familias completas", explica la periodista Natalia Campos, asistente habitual a la cita anual del Estadio. En opinión de la comunicadora, "todo fue en menor escala", incluido el comercio y las expresiones culturales que surgen espontáneamente a los alrededores del recinto (grafitis, murales, performances, etc). "Fue un acto simbólico de quienes pudieron salir de su casa, pese a la pandemia, para no dejar que la tradición muera", resume.

Otro foco de manifestaciones fue el centro de la ciudad de Santiago de Chile. A medida que el desconfinamiento ha avanzado en esta zona de la capital, se han retomados las protestas –mucho más modestas– que cada viernes, desde octubre pasado, se celebraban en Plaza Italia, rebautizada como Plaza Dignidad por los manifestantes. Ayer no fue la excepción y, si bien no había las multitudes de los meses del estallido, el Instituto Nacional de Derechos Humanos informó que unas 500 personas llegaron al sector. Según el organismo, también había 15 vehículos policiales. Al cierre de esta nota, se reportaban 17 personas detenidas.

Un 11-S mirando al referéndum por una nueva Constitución

Chile vivió un 11 de septiembre marcado por los resabios, muy vívidos aún, de las protestas que sacudieron el país desde octubre. De hecho, para muchos ese momento de revuelta no ha terminado. La irrupción de la pandemia, que obligó a suspender el proceso, no ha aminorado los deseos de cambio de la ciudadanía y las expectativas se concentran ahora en el 25 de octubre, cuando celebrará el referéndum constitucional.

La irrupción de la pandemia no ha aminorado los deseos de cambio de la ciudadanía

14 millones de chilenos y chilenas serán convocados a votar el futuro de la actual Constitución, aprobada el 1980 en plena dictadura de Pinochet. La ciudadanía decidirá no solo si quiere modificar su carta fundamental, sino también la fórmula para ello: una convención constitucional, formada por 155 asambleístas electos para escribir el nuevo texto; o bien una convención mixta, integrada también por parlamentarios en ejercicio. La primera opción incluye, además, un mecanismo para garantizar la paridad de género en el proceso constituyente, un hecho inédito en el mundo.

Aspectos como el modelo de desarrollo económico y las características del propio Estado serán parte del debate constituyente en caso de que gane la opción del "Apruebo [una nueva Constitución]". Las encuestas apuntan que casi un 80% estaría a favor de eso, mientras que solo un 10% se inclinaría por el "Rechazo".

En su discurso con motivo del 11 de septiembre, el presidente Sebastián Piñera aprovechó para hablar del plebiscito y dio a entender que ganará el "Apruebo": "La enorme mayoría quiere cambiar nuestra Constitución, porque ella debe ser nuestro gran marco de unidad y proyección", sostuvo, y destacó su "compromiso" para organizar los comicios de forma segura. Una afirmación relevante considerando que la votación ya se pospuso una vez (estaba agendada para abril) y hasta hace poco había debate acerca de suspenderla de nuevo. La ciudadanía, pero, quiere avanzar en este proceso, sin más demora. Este 11-S el recuerdo del golpe avivó aún más en la calle el deseo de acabar con la Constitución que el propio dictador legitimó.

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