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Piñera ofrece a Chile un gobierno de unidad

El ganador de las presidenciales corteja a los democristianos de la Concertación

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Saboreando todavía su triunfo en la segunda vuelta de las presidenciales con el 53,6% de los votos, el presidente electo de Chile, el multimillonario derechista Sebastián Piñera, anunció que planea crear un gobierno de 'unidad nacional' y que contaría 'con los mejores', aunque la conformación de su gabinete promete ser una tarea titánica.

Piñera, cuyo triunfo fue celebrado en las calles por miles de sus seguidores, muchos de los cuales portaban pancartas y representaciones del dictador Augusto Pinochet, se comprometió en la recta final de su campaña a no incluir a figuras de la dictadura entre sus colaboradores, una promesa difícil de cumplir teniendo en cuenta que deberá designar a cerca de 1.300 cargos de confianza política, repartidos entre los distintos ministerios y organismos públicos.

Atraer a los democristianos puede romper la Concentración

Analistas de todos los sectores coinciden en que para la derecha será difícil reclutar el número suficiente de profesionales para llenar esos cupos. Muchos se encuentran ejerciendo cargos importantes y sumamente bien remunerados en el sector privado. Tampoco creen que Piñera vaya a prescindir de figuras como Cristián Larroulet o Joaquín Lavín, ambos estrechos colaboradores de la dictadura.

Este estado de cosas ha llevado a pensar que habrá un reordenamiento de la baraja política, y que muchos democratacristianos del derrotado candidato Eduardo Frei que actualmente trabajan para el Gobierno de la alianza de centro-izquierda Concertación derrotada el domingo en las urnas podrían ser tentados para continuar ejerciendo sus funciones pero para el gobierno de unidad nacional que propone Piñera.

El presidente electo promete no tener ex ministros de Pinochet

'Respetamos a quienes no votaron por Sebastián Piñera y los necesitamos, los que votaron por Frei van a ser parte de nuestro gobierno de unidad nacional', dijo tras la victoria Rodrigo Hizpeter, portavoz del equipo de Piñera.

El ministro del Interior, el democratacristiano Edmundo Pérez Yoma, salió al paso de los rumores y dijo tajante: 'Nosotros descartamos de plano un cogobierno, sólo vamos a cooperar con el traspaso del poder. La presidenta en funciones, la socialista Michelle Bachelet, va a seguir gobernando hasta el último día, pero nada más', afirmó Pérez Yoma.

Lo cierto es que la estrategia de atraer a la democracia cristiana podría servirle además a Piñera para dividir y romper aún más la coalición que ha gobernado durante 20 años en Chile (desde 1990, después de que un referéndum descartara la continuidad en el poder de Pinochet) y que ya ha quedado muy tocada por los resultados de las presidenciales. Pese a la alta popularidad, superior al 80%, de Bachelet, la pérdida del poder ha desencadenado un terremoto político dentro de la Concertación que no ha hecho más que comenzar.

No han sido muchos los dirigentes de la coalición que se han animado a comparecer ante la prensa ni a hacer análisis sobre las causas de su derrota electoral.

La presidenta acudió ayer temprano a saludar a Piñera en su domicilio. Fue una conversación 'muy cordial' según Bachelet, y 'muy franca, fecunda y amistosa', en palabras de Piñera, ya que la presidenta Bachelet no hizo declaraciones. La mandataria había enviado públicamente su mensaje a Piñera la víspera, tras felicitarle telefónicamente por su victoria.

'La gente, democráticamente, lo eligió a usted como presidente de la República. Y de todo corazón espero que Chile pueda seguir por la senda de justicia y progreso social que hemos desarrollado en estos 20 años', dijo Bachelet en referencia a los importantes avances que la Concertación ha hecho en materia de salud, seguridad social y educación.

Durante los cuatro gobiernos de la Concertación (con los democristianos Patricio Aylwin y Eduardo Frei y los socialistas Ricardo Lagos y Michelle Bachelet), Chile cuadruplicó su Producto Interior Bruto (PIB) hasta los 172.000 millones de dólares en el 2008. Además, el país redujo la pobreza desde cerca del 40% de la población en 1990 al 13%.

Bachelet, que resaltó que Chile ha demostrado una vez más al mundo que puede llevar a cabo un proceso electoral 'impecable, con gente ordenada, resultados tempranos, y sin discusión por los resultados electorales'.

Piñera ha prometido crear un millón de empleos, mejorar la administración de la Justicia, perfeccionar las políticas educativas, de vivienda y salud e incrementar el crecimiento económico.

Pero su Gobierno no tendrá mayoría en el Parlamento, lo que le obligará a buscar acuerdos con la oposición para llevar adelante sus proyectos. Tras los comicios parlamentarios de diciembre, la Concertación tendrá una mayoría de 19 asientos frente a 16 de Piñera en el Senado, mientras en la Cámara de Diputados la derecha tendrá 58 escaños y la Concertación 54.