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El PSOE se alinea con los intereses de Rabat pese a la reprimenda de Europa por el 'MarruecosGate' y los derechos humanos

Los socialistas españoles son los únicos que votan en contra, junto a los eurodiputados de Le Pen, para evitar condenar a Rabat por sus abusos de derechos humanos.

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Imagen de Iratxe García Pérez en la sede del Parlamento Europeo. — Parlamento Europeo

BRUSELAS,

Cambio histórico en la postura del Sáhara Occidental. Aislamiento en la Eurocámara para evitar condenar (junto a la ultraderecha) las violaciones de derechos humanos en Marruecos. Cumbre bilateral a la vista para reforzar las relaciones. Silencio ante el acoso judicial que sufre por parte de Rabat el periodista español Ignacio Cembrero. El PSOE consuma su giro hacia los intereses y la defensa del vecino del sur, bajo la lupa y en el punto de mira por el CatarGate y por el uso del software espía Pegasus.

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Este jueves, el Parlamento Europeo ponía fin a un silencio histórico sobre los abusos de derechos humanos por parte del reino de Marruecos. 25 años después, el Pleno de Estrasburgo ponía las vulneraciones de derechos fundamentales de la monarquía alauí en la picota. La Cámara ha aprobado una resolución que urge a las autoridades marroquíes a respetar la libertad de expresión y a liberar de forma inmediata a los periodistas críticos Omar Radi, Sulaiman Raisuni y Taufik Buachrine, condenados de forma arbitraria y sin garantías, según diferentes ONG.

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En paralelo, el Ejecutivo español continúa guardando silencio en torno a la persecución judicial sufrida por el periodista español Ignacio Cembrero a cuenta de Marruecos, también mencionado en el texto aprobado. Por una abrumadora mayoría de 356 votos a favor, los eurodiputados también han pedido que se prohíba a los representantes marroquíes la entrada a la institución -como se hace con los cataríes- mientras las investigaciones del CatarGate continúan en marcha.

Pero la delegación española del PSOE ha votado en contra. Y lo ha hecho aislada, junto a la extrema derecha de Marine Le Pen. Iratxe García Pérez, la líder de los socialdemócratas europeos, ha seguido con un 'sí' la línea de la familia política. Por su parte, el grueso del Partido Popular Europeo –ninguno de sus representantes participó en el debate plenario previo– se ha ausentado, entre ellos también el PP español, que no ha participado en el escrutinio.

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Desde el grupo del PSOE en la Eurocámara afirman que su postura pasa por el compromiso al "pleno respeto de los derechos humanos y al diálogo como la mejor herramienta para el entendimiento". "Desde la responsabilidad y en pro de unas relaciones bilaterales francas basadas en el diálogo y el entendimiento, hemos votado en contra de esta resolución", explican fuentes.

Más opaco se ha mostrado en público el presidente del Gobierno. En la rueda de prensa conjunta con su homólogo francés, Emmanuel Macron, celebrada en Barcelona, Sánchez se ha limitado a asegurar que las relaciones entre Madrid y Rabat "gozan de buena salud". El próximo 1 de febrero, España y Marruecos celebrarán en la capital marroquí un encuentro de alto nivel. El primero de este tipo de los últimos ocho años.

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Todo ello, llega después del giro copernicano de Sánchez sobre el Sáhara Occidental. Con él, España asumía por primera vez los postulados marroquíes como la hoja de ruta más "seria y creíble" para el devenir de su antigua colonia. El giro pro-Marruecos de España no ha pasado inadvertido en Bruselas. Una antigua eurodiputada socialista afirmaba a Público que este viraje de los socialistas españoles lleva tiempo dejando su huella en los pasillos de Bruselas y Estrasburgo. En 2021, el grupo socialista votó junto a Vox para respaldar a la expresidenta Jeanine Áñez y no a la activista saharaui Sultana Khaya en la candidatura al premio Sájarov. Por aquel entonces, los socialdemócratas alegaron que fue una cuestión de estrategia para dar más posibilidades de victoria a las mujeres afganas, sus elegidas para hacerse con el galardón de derechos humanos.

Las sombras de Pegasus...

La defensa férrea de Marruecos, el aliado estratégico y socio favorable de la vecindad sur, no es nueva en la UE ni en España. Durante años, el país magrebí ha gozado de un estatus y de una alfombra roja privilegiada. Es, además, el país tercero que más fondos comunitarios recibe en materia migratoria, solo por detrás de Turquía. Y la ambición es ya aumentar estas partidas con el objetivo de continuar frenando las llegadas irregulares a través del Estrecho.

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Lo que sí es nuevo es la sucesión de escándalos que se acumulan a espaldas de los de Mohamed VI. Marruecos lleva años infectando los móviles de periodistas, disidentes y voces críticas, como Radi, con el software espía Pegasus. Una práctica que ha hecho extensible a los teléfonos de los dirigentes de sus "países amigos" como el de Macron o el propio Sánchez. Pero este tema no fue abordado en la última visita emprendida por Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, a Rabat. Su primer encuentro como Alto Representante, a comienzos de este mes, sirvió para afianzar la relación presente con visos de fortalecerla en el futuro en materias como seguridad, migración o comercio.

…y del 'CatarGate'

"Es evidente que Sánchez se ha plagado de nuevo a las exigencias de Marruecos. El PSOE ha quedado retratado en Europa al ser los únicos que siguen acatando las instrucciones (órdenes) del Gobierno marroquí en pleno CatarMarruecosGate", ha reaccionado el eurodiputado Jordi Cañas, de Ciudadanos.

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Hace poco más de un mes, saltaba a la luz pública el bautizado como CatarGate, el mayor escándalo de corrupción en la historia del Parlamento Europeo. Las primeras informaciones revelaban que representantes cataríes habían sobornado a eurodiputados afines para blanquear la imagen del país del Golfo, especialmente de cara al Mundial de fútbol que en esos momentos acogía el país.

Pero las revelaciones posteriores ampliaron la lupa. No habría sido Catar, sino Marruecos el gran tejedor de una trama de sobornos, lobby, presiones y corrupción que podría haber extendido sus tentáculos desde hacía una década. Aun con todo, representantes marroquíes se han paseado esta semana por los pasillos de Estrasburgo y se han empleado a fondo para silenciar la presente resolución. La línea de la UE con Rabat es mucho más benevolente que con Doha.

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Desde Borrell, hasta Sánchez o la propia Von der Leyen se escudan en que las investigaciones continúan en marcha. Pero la línea que prevalece es que hay demasiados intereses en juego y la buena marcha de las relaciones está por encima. El principal cabecilla de la trama de sobornos, Antonio Panzeri, el gran valedor de los intereses de Marruecos ha prometido tirar de la manta a cambio de una reducción de condena. Y se avecinan curvas.

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