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Submarino argentino Indignación en Argentina con la Armada, a la que los familiares acusan de haber ocultado la explosión del submarino desaparecido

El Gobierno de Macri, en un intento por desmarcarse de la polémica, prepara el relevo del jefe de la Armada

El capitán de navío Enrique Balbi, portavoz de la fuerza naval, ofrece declaraciones a los medios de comunicación. | EFE

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Con la desvanecida esperanza de encontrar vivos a los tripulantes del submarino ARA San Juan desaparecido el pasado 15 de noviembre, los familiares centran ahora sus críticas en el papel de la Armada argentina, a la que acusan de haberles engañado y de ocultar durante días que el San Juan había explotado el mismo día que desapareció. Las demoras en la búsqueda, la falta de información y el presunto mal estado del navío son las queja comunes entre los afectados. Tampoco escapa el Gobierno de Mauricio Macri a la polémica, que en un intento por no verse salpicado prepara un relevo en la cúpula de la Armada, según la prensa argentina.

Macri prevé cesar al jefe de la Armada, el almirante Marcelo Hipólito Srur, y a otros cargos en la cadena de mando una vez se aclare la desaparición del submarino. 
Según informan tanto Clarín como La Nación, Macri ya tendría tomada la decisión pero no la hará efectiva hasta que no se conozca la suerte del submarino y de sus 44 tripulantes, a los que sus familiares dan ya por muertos tras saber de la explosión.

De acuerdo con las fuentes consultadas por ambos medios, en la Casa Rosada hay malestar por el modo en que se ha gestionado la crisis y por el hecho de que la información con que contaba la Armada se trasladó con retraso a Macri y el ministro de Defensa, Oscar Aguad, quien dijo haberse enterado "por los medios" de que se había perdido el contacto con el submarino.

Sin embargo, los altos mandos de la Armada se resisten a confirmar que la tripulación haya fallecido pese a reconocer que se produjo una explosión dentro de la nave. "Hasta que no tengamos una evidencia certera de dónde está el submarino, no podemos concluir con una afirmación contundente. No dejamos nada ligado al azar", remarcó el capitán de navío Enrique Balbi en una conferencia de prensa en Buenos Aires a  última hora del jueves.

La Armada tampoco admite haber ocultado la explosión del submarino durante días. "Volvemos a ratificar que esa información [la explosión] se recibió ayer, miércoles 22", indicó Balbi, que matizó que "si la Armada hubiese contado con esa información con anterioridad se hubiese dedicado todo el esfuerzo de búsqueda en esa zona desde el primer momento".

Balbi tampoco admitió un supuesto mal estado del submarino: en la rueda de prensa aseguró que ninguna unidad de la Armada zarpa sin estar en condiciones operativas de "total seguridad".

El portavoz de la Armada también defendió que la operación de búsqueda del aparato se hizo en "tiempo y forma":"Se cumplió el plan de búsqueda y rescate del submarino en tiempo y forma", añadió Balbi, quien dijo que "es prioridad para la Armada el respeto y la contención de los familiares de los 44 tripulantes".

Estas palabras chocan con la desesperación y consternación de los familiares. Las escenas de profundo dolor han conmovido al país entero. Las familias dudan incluso de que se vayan a recuperar los cuerpos. "No sé si van a volver sus cuerpos, y eso es lo que más me duele porque no le voy a poder llevar una flor", dijo Jessica Gopar, esposa del cabo principal Fernando Gabriel Santilli.

Aunque la cúpula de la Armada no ha confirmado nada, algunos familiares han contado a la prensa que algunos oficiales les han llamado para confirmar la muerte de la tripulación: "Me llamó el jefe de mi hijo desde la base de Mar del Plata confirmando la explosión y que están todos muertos", contó a Efe Luis Tagliapietra, padre del teniente Alejandro Damián.

Así y todo, Balbi insistió en que este es "un momento crítico" y que el cuerpo entiende y acompaña "en la preocupación y la incertidumbre" a los familiares. "Pero la Armada está haciendo lo humanamente posible para contenerlos, escucharlos, brindarles asistencia", se justificó.

El ARA San Juan, un submarino de fabricación alemana incorporado a la Armada argentina en 1985 y reacondicionado hace pocos años, había partido el día 13 de Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, y regresaba a su base en Mar del Plata, a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

El 15 de noviembre, el submarino, que viajaba desde el puerto austral de Ushuaia a la ciudad bonaerense de Mar del Plata, comunicó por última vez con su base e informó de su última posición conocida, en la zona del Golfo San Jorge, a 432 kilómetros de la costa argentina. Todo apunta a que ese mismo día el San Juan explotó.

La búsqueda continúa en una amplia zona del Mar Argentino, aunque con los esfuerzos concentrados en el punto de la explosión captada. "Es un momento crítico. Entendemos a los familiares, los acompañamos en la preocupación, en la incertidumbre. (...) Estamos trabajando para tratar de detectar y localizar el submarino", afirmó el portavoz de la Armada.

"Es un momento crítico. Entendemos a los familiares, los acompañamos en la preocupación, en la incertidumbre. (...) Estamos trabajando para tratar de detectar y localizar el submarino", concluyó el portavoz de la Armada.