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Sudamérica ¿Hacia una recesión económica? Los efectos económicos del estallido social en Chile

Los pronósticos para el último trimestre del año entregan una caída promedio del 3% de la producción que se podría mantener hasta el primer trimestre de 2020 o incluso hasta el segundo.

Imagen de un muñeco con la cara del presidente chileno Sebastián Piñera siendo quemado./ PABLO SANHUEZA (Reuters)

En pleno centro de Santiago, Cinthia Jiménez, de 31 años, y su hermana Marcela, regentan un pequeño minimarket de comestibles. Desde hace casi 50 días su rutina laboral ha cambiado y su perspectiva del negocio también. “La crisis social nos ha afectado mucho, no como a la gente que le han quemado o saqueado el negocio, pero en nuestro caso ya no podemos abrir en el horario habitual y las ventas han bajado mucho”, explica.

La joven comenta que antes del estallido el horario de venta al público era de las 9 de la mañana hasta las 11 de la noche. “Esto nos permitía vender en hora punta, cuando la gente sale del trabajo y pasaba a comprar cosas para comer en la noche. Ahora –dice– tenemos que bajar las rejas antes porque estamos muy cerca de la zona cero, donde se concentran las marchas, y hay días que vendemos un tercio de lo que antes despachábamos en un día malo”, comenta. “La situación es preocupante y compleja porque tenemos que seguir pagando los gastos de luz, agua, arriendo y los sueldos de las personas que trabajan con nosotras”, lamenta.

El comercio minorista en la Región Metropolitana ha descendido un 17%

Aunque la intensidad de las protestas ha disminuído en los últimos días, el ritmo del país no se ha recuperado y el día a día sigue marcado por las movilizaciones, que a finales de semana se retomarán con fuerza.

Mientras, miles de propietarios de pymes de todo el país, como Cinthia y Marcela, batallan para mantener sus negocios en pie. La Confederación de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conapyme) cifró en 20.000 las pymes que podrían declararse en quiebra por la “caída sustantiva” de las ventas y la producción.

La semana pasada la Cámara Nacional de Comercio (CNC) dio a conocer cifras récord en la reducción de las ventas presenciales del comercio minorista en la Región Metropolitana, con un descenso de 17%. De hecho, la venta al por menor ha sido uno de los sectores más golpeados por los saqueos, incendios y disminución en el consumo. Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en todo el país, el negocio de este sector se desplomó un 12% en octubre respecto al mismo mes del año anterior.

A las puertas de la recesión

La inestabilidad y la incertidumbre planean sobre Chile desde hace semanas, con efectos más que evidentes para el mercado interno y externo. El lunes, una de las jornadas más duras para la economía del país sudamericano, se hizo público el Índice Mensual de Actividad Económica (IMACEC) de octubre, que cayó un 3,4% después de este período de movilizaciones sostenidas en las calles. Una cifra que supera con creces las previsiones del mercado, que esperaba una caída de entre el 0,5% y el 2%. Tras conocer los números, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, aseguró que la recesión es “una opción para nada descartable”. Y agregó: “La violencia, los saqueos y la destrucción tienen frenada la economía, con costos enormes para los chilenos”. La última recesión en Chile fue en 2009, cuando los efectos de la crisis financiera que se desató en Estados Unidos llegaron al sur del continente.

Según el titular de Hacienda, “mientras el país no retome la cotidianidad, la actividad económica funcionará a media máquina, se producirá a media máquina, se invertirá a media máquina y se afectará el empleo”. La Dirección del Trabajo (DT), cifró en más de 62.000 los despidos por “necesidades de la empresa” en noviembre, un 84,5% más que el mismo mes del año pasado.

"Mientras el país no retome la cotidianidad, la actividad económica funcionará a media máquina"

El panorama que presenta la economía chilena, hasta ahora una de las más estables de la región y que se había ganado la confianza de los inversores, es desalentador. “Tenemos un debilitamiento ostensible del consumo de hogares y una disminución fuerte del gasto de la inversión privada”, sostiene el economista y ex Tesorero de la República, Hernán Frigolett. “En las principales ciudades, hemos tenido efectos que han distorsionado el transporte público y han reducido notablemente la jornada de trabajo de las personas: los horarios de atención son más reducidos y las personas salen de su trabajo y van a sus hogares, con graves efectos en el consumo asociado al buen vivir (gastronomía, cultura, transporte, fútbol, turismo…)”, cuenta la exautoridad.

Los pronósticos para el último trimestre del año entregan una caída promedio del 3% de la producción que se podría mantener hasta el primer trimestre de 2020. Frigolett opina que podría alargarse incluso hasta el segundo trimestre del próximo año. “La recesión viene dada porque la actividad productiva no crece y, a eso, se suma el incremento del desempleo, que no se reduce porque la actividad económica no mejora”, precisa el experto. Es un pez que se muerde la cola.

Para Marcela Vera, economista de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), algunos expertos, como ella, ya habían planteado desde antes el escenario de una eventual recesión: “Se debe a una falta de generación de empleo estructural”. Y explica. “Chile tiene una economía dual en la que las grandes empresas reciben rentas muy altas y acumulan ganancias versus el otro segmento que no está recibiendo la distribución de la riqueza y tampoco genera empleo estructural. Eso genera, inevitablemente, una presión sobre el nivel de deuda de las personas y, a la larga, una crisis económica”, señala la académica.

Previsiones para 2020

Las previsiones de crecimiento del PIB de Chile se han ido recortando cada vez más en las últimas semanas. Antes del estallido social, se estimaba en un 3,3%, pero el nuevo escenario lo ha rebajado a un 2% o incluso al 1,4%. “Ya veníamos de un proceso que afectaba la inversión desde antes del estallido debido al conflicto internacional entre China y Estados Unidos y las bajas tasas de inversión del sector exportador chileno”, indica Hernán Frigolett. La balanza comercial también ha experimentado una caída del 35% en las exportaciones e importaciones y el Banco Central ha tenido que intervenir el mercado cambiario con 20.000 millones de dólares por una histórica devaluación de la moneda.

En 2020 el pueblo chileno votará sobre si quiere una nueva Constitución

Ante el nuevo contexto, el gobierno de Sebastián Piñera ha anunciado una fuerte inversión estatal para promover la protección de empleos y la reactivación económica. Según el ministro de Hacienda, Chile recurrirá a sus ahorros y a su capacidad de endeudamiento, pero sin sobrepasar los límites: “Esto podemos hacerlo gracias a años de responsabilidad fiscal de todos los Gobiernos”, indicó Briones. Pero la respuesta de La Moneda no satisface a todos. “Cualquier solución que pase por el aumento gasto público va a generar un endeudamiento a nivel fiscal, pero no conllevará ningún tipo de solución efectiva. Ésta pasa por generar las transformaciones estructurales, por ejemplo, en el cambio del sistema de pensiones, y que los servicios sociales básicos no queden bajo lógica del mercado”, apunta Marcela Vera.

Para Frigolett será clave el plebiscito que se convocará para abril de 2020 en el que se preguntará a la ciudadanía si quiere o no una nueva Constitución. “Ese hito decantará el proceso social”, afirma. “Si los resultados son acorde con lo que espera sociedad, este proceso va a traer tranquilidad y mejorarán las condiciones sociales y económicas –de producción y desempleo– para segundo semestre de 2020. En caso contrario, ante un escenario pesimista que no traiga los resultados esperados, se agudizará la movilización social y las cifras negativas se podrían prolongar para todo el próximo año”, concluye.