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Suleiman, un heredero continuista

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Omar Suleiman es un hombre de pocas palabras y un seguidor ferviente y devoto de Hosni Mubarak. Ha sido el hombre de confianza del rais, a quien éste le ha encargado las tareas más delicadas, tanto en el interior del país como en el exterior, entre ellas las relaciones con Estados Unidos e Israel.

En la plaza al-Tahrir de El Cairo se gritan consignas contra Suleiman, en las que se le llamaba 'agente sionista' y 'agente de Estados Unidos'. El nuevo vicepresidente de Egipto nació en 1936 en una localidad del sur del país. A los 19 años emigró a El Cairo para entrar en la Academia Militar.

Fue adiestrado en la Unión Soviética, donde estudió Ciencias Militares, participó en las guerras de 1967 y 1973 contra Israel, llegó a ser general, estudió Ciencias Políticas en El Cairo y durante muchos años trabajó para los servicios de inteligencia militar.

Desde 1991 dirigió los servicios de inteligencia militar y desde 1993 los servicios de inteligencia generales. Algunos egipcios comentaban ayer, medio en broma medio en serio, que la buena noticia del nombramiento de Suleiman es que debido a su edad, 75 años, es improbable que permanezca en el cargo durante otros treinta años, como Mubarak.

En junio de 1995 Suleiman salvó la vida de Mubarak cuando insistió en que el presidente viajará en un vehículo blindado en Adis Abeba, la capital de Etiopía, cuando participaba en una cumbre de países africanos. La recomendación de Suleiman fue vital para el rais, que salvó la vida en un atentado, y las relaciones entre ambos se estrecharon.

Durante los últimos años Suleiman ha sido a menudo el encargado de mediar entre las distintas facciones palestinas y también de mediar entre Israel y Hamas en relación al soldado Guilad Shalit, que está en poder del grupo fundamentalista desde hace casi cinco años, aunque sus esfuerzos no han sido concluyentes en ninguno de los dos asuntos.

El diario Maariv de Tel Aviv le calificaba ayer de “amigo de Israel”, un país que visita con bastante frecuencia, y decía que se ha convertido en el “ministro de Exteriores” para todos los asuntos delicados que se le presentan a Mubarak. Los Hermanos Musulmanes han dicho que no aceptan su nombramiento como vicepresidente. Para ellos, Suleiman es justamente un agente al servicio de potencias extranjeras que ha contribuido muy especialmente a aplastar el islamismo en Egipto.