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Brexit Theresa May se queda en evidencia ante la Unión Europea

La ‘premier’ tendrá difícil convencer a los líderes europeos tras sufrir una nueva humillación en el parlamento británico, que ha dicho que no respalda sus planes para el brexit. Los votos en contra de 67 miembros de su partido dejan en cuestión su liderazgo.

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La primera ministra británica, Theresa May, en el Parlamento británico. /REUTERS

Ver la cara de Theresa May hoy en el momento de conocerse el resultado de la votación de este jueves era algo que no tenía precio. Y ella, que lo sabía, no estaba en la sala cuando se ha anunciado que perdía por 303 votos en contra y 258 a favor. Es cierto que nada le obligaba a estar en la cámara -como ha apuntado el speaker después de que Jeremy Corbyn hiciera hincapié en ello- pero le hubiera honrado dar la cara sabiendo que el día iba a acabar siendo otra jornada decisiva en la historia del brexit.

Porque si el gobierno británico realmente está decidido a lograr mejoras en el acuerdo que tiene con la UE para su salida, el mensaje que necesitaba enviar a Bruselas era el de que cuenta con el respaldo de su parlamento. Pero lo que ha hecho la Cámara de los Comunes ha sido bombardear los planes de May. La Primera Ministra y su equipo-que según fuentes de la BBC ya han quedado en reunirse esta misma semana con el negociador jefe para la UE, Michel Barnier- quedan completamente desacreditados ante los líderes europeos. La votación de hoy evidencia que no tiene ningún control sobre su parlamento pero tampoco sobe su propio partido. Porque, como indicaba el analista político Tom Newton Donn: “Esto no tiene consecuencias legales pero es una enorme humillación”.

¿Por qué los conservadores no han apoyado a May?

La gran votación de hoy en Westminster planteaba, literalmente, ”el apoyo al enfoque para salir de la UE expresado por esta Cámara el 29 de enero”. Es decir, era una moción presentada por el gobierno de Theresa May a raíz de la ‘Enmienda Brady’ que el pasado 29 de febrero el propio parlamento británico aprobó. En ella, el Tory Graham Brady pedía que se eliminaran del acuerdo con Bruselas los términos referidos a la frontera con Irlanda y se buscaran “fórmula alternativas” en lo referente a esta cuestión, la más delicada de toda la negociación del brexit.

Hasta aquí todos los conservadores están de acuerdo -igual que lo estuvieron en sus momento y por eso la enmienda salió adelante. Pero la moción del gobierno deja implícito que en la misma votación se incluyen también los términos de la otra enmienda que también salió adelante ese mismo día 29, la ‘Enmienda Spelman’, que pedía que la opción de una salida sin acuerdo dejara de estar sobre la mesa. En esto no todos los conservadores piensan igual. El núcleo más duro de los ‘brexiter’ no está dispuesto a permitirlo. De ahí que pidieran al gobierno que se realizaran dos votaciones distintas. Pero como el ejecutivo se ha negado, han acabado sacrificando una cosa por la otra y también según Tom Newton Dunn, 67 miembros del partido conservador han votado en contra -incluidos Boris Johnson y su hermano y ex-ministro Jo Johnson- y otros 67 se han abstenido.

Incluso los toris que han respaldado a May, reconocen que su actuación de hoy no ha sido acertada. Bernard Jenkins señalaba: “Es un fiasco muy desafortunado. No sé por qué el gobierno no consulta un poco más antes de presentar estas mociones”. Anna Soubry, también tori, destacaba la falta de liderazgo que se evidencia dentro del gobierno y lo que ello supone: “Esto es algo realmente serio. Significa que no hay un plan; que no se está comprendiendo la realidad de la situación en la que estamos”. Y añadía que la política británica “se está convirtiendo en el hazmerreír del mundo entero”.

Porque con el resultado de hoy, Theresa May tiene que volver a Bruselas a intentar conseguir algún gesto cuando desde su parlamento siguen sin querer descartar lo que más teme Bruselas, una salida sin acuerdo.

Rebelión también entre los laboristas

May está sumida en un pozo pero hoy tampoco es día para que Jeremy Corbyn se vaya de fiesta. El parlamento ha votado también otras dos enmiendas. Una enmienda presentada por los laboristas también ha sido rechazada. Es la que hablaba de poner plazos instando a May a presentar un plan antes del 27 de febrero; pedían que, de lo contrario, el parlamento se pusiera al frente de las negociaciones del brexit.

Pero el drama ha llegado con la otra enmienda, la presentaba por el Partido Nacional de Escocia y que pedía la extensión del artículo 50 para posponer el brexit al menos 3 meses. Y aunque ha sido tumbada, también ha provocado una buena rebelión dentro de las filas laboristas porque 41 de sus miembros la han respaldado desobedeciendo así la petición de Corbyn de que se abstuvieran. Otro líder que parece ver cuestionada su autoridad.

¿Y ahora qué?

Pues ahora todos pendientes de lo que ocurra en las próximas semanas y con una nueva fecha clave en el calendario de la Cámara de los Comunes: el 27 febrero. La posibilidad de una extension del artículo 50 y de que alguien ponga de verdad sobre la mesa la opción de un segundo referéndum parecen cobrar fuerza. Porque, como apunta el analista político Robert Peston: “Si May sigue insistiendo en que un Brexit sin acuerdo el 29 de marzo es la posición predeterminada, 15 o más ministros, incluyendo un mínimo de tres miembros del gabinete presentarán su dimisión”.

Así que una vez más, con esto del brexit, todo es cuestión de esperar.