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Westerwelle renuncia a ser vicecanciller de Alemania

Deja de liderar a los liberales pero quiere seguir como ministro de Exteriores

PATRICIA BAELO

"Está claro que el próximo líder del partido, siempre que pertenezca al Consejo de Ministros, será el nuevo vicecanciller". Así se expresaba Guido Westerwelle, después de haber anunciado un día antes que renuncia a su cargo como presidente del partido liberal alemán (FDP) tras diez años al timón. El líder liberal piensa continuar como ministro de Exteriores, pero desde la oposición, medios e incluso las propias filas se le recomendaba que renunciara también a este puesto.

La dramática caída de Westerwelle, que en 2009 había conseguido el mejor resultado en la historia del FDP a nivel nacional con el 15%, se debe a una serie de desaciertos, polémicas y sobre todo al varapalo que se llevaron los liberales en las tres últimas elecciones regionales de Baden-Württem-berg, Renania Palatinado y Sajonia Anhalt.

La última decisión controvertida de Westerwelle fue abstenerse en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la misión en Libia, al igual que hicieron China y Rusia. La abstención no sólo irritaba a los socios internacionales de Alemania sino a muchos votantes de centroderecha que consideraban que la decisión iba en contra de la tradición atlantista del país.

A la canciller le preocupa ahora, sobre todo, mantener la imagen de estabilidad

Para la canciller Angela Merkel, la crisis de sus socios de Gobierno puede tener sus ventajas si la renovación en la cúpula del FDP logra relanzar al partido en las urnas. El centroderecha ha perdido los dos gobiernos regionales más importantes que tenía Renania del Norte-Westfalia el año pasado y Baden-Württemberg hace nueve días, sobre todo por culpa del derrumbe electoral de los liberales.

Ahora comienza una nueva era en el FDP. La carrera por la sucesión del impopular Westerwelle ya ha comenzado. La ministra de Justicia, Sabine Leutheusser Schnarrenberger, advirtió de una lucha encarnizada, dada la "crisis verdaderamente grave" en que está sumido el partido.

El candidato favorito es el ministro de Sanidad, Phillip Rösler. Otro nombre que se baraja es el del secretario general del FDP, Christian Lindner. Ambos son treintañeros, por lo cual ofrecen una oportunidad de rejuvenecer el partido. Algunos medios alemanes aseguraron que ya se había tomado una decisión a favor de Rösler, un médico de 38 años. Este alemán de origen vietnamita goza de buena imagen entre sus compañeros de partido a pesar del desgaste que ha sufrido por sus esfuerzos de reformar el sistema sanitario.

Por otro lado, no se descarta que puedan rodar cabezas, como la del ministro de Economía, Rainer Brüderle. Este veterano del partido dio la puntilla a sus compañeros durante las recientes campañas electorales al admitir en una reunión privada con empresarios que el giro del Gobierno de Merkel y Westerwelle correspondía a cálculos electoralistas. Brüderle desmintió, pero el daño estaba hecho.

A la canciller le preocupa ahora, sobre todo, mantener la imagen de estabilidad de su Gabinete. Por eso, Merkel quiso mantenerse neutral en el debate sucesorio de sus socios de Gobierno; eso sí, instó a los liberales a que tomen una decisión con celeridad, en beneficio de la coalición.

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